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26 junio 2026

Tu cerebro no es la excepción: veinte años de investigación han encontrado MICROPLÁSTICOS en todos tus órganos, tejidos y fluidos (y la carga ambiental sigue aumentando)



Desde que fueron detectados en el cuerpo humano por primera vez, los científicos han hallado microplásticos en cada rincón de nuestro organismo. Su presencia en el cerebro es especialmente preocupante.

María José Moya Villén

UN POCO DE CONTEXTO HISTÓRICO

La producción mundial de plásticos y su uso masivo fuera del ámbito militar comenzaron alrededor de 1950, tras la Segunda Guerra Mundial. Menos de un siglo después, se han convertido en una amenaza silenciosa para el medio ambiente y la salud en todo el planeta.

La organización británica Our World in Data apunta, con datos de la OCDE, que “la contaminación por plásticos tiene que ver principalmente con cómo se gestionan los residuos, no con la cantidad que se produce”.


2004. NACIMIENTO DEL CONCEPTO MICROPLÁSTICOS Y PRIMERAS EVIDENCIAS DE SU EXPANSIÓN GLOBAL EN EL MEDIO AMBIENTE

El estudio de los microplásticos se inició a principios del siglo XXI. Por entonces, se consideraba que eran un problema de contaminación ambiental, sobre todo.

El término “microplastics” lo acuñó Richard Thompson et al. en 2004 en un estudio [1] que concluyó que estas partículas microscópicas de plástico están ampliamente distribuidas en el medio marino y pueden ser ingeridas por organismos marinos.

Poco después se constató su presencia en el agua que bebemos, la comida que ingerimos y el aire que respiramos (es decir, en todas partes). En ese momento, la hipótesis inicial fue que el organismo humano los eliminaba a través de las heces o la orina sin consecuencias relevantes.

[1] El trabajo lo lideró el biólogo marino Richard Thompson de la Universidad de Plymouth (Reino Unido).


2019. DETECCIÓN EN HECES HUMANAS: PRIMERA EVIDENCIA DIRECTA EN EL ORGANISMO HUMANO

El hallazgo lo realizaron Schwabl et al. El estudio, de origen austriaco y publicado en 2019, confirmó su presencia en el intestino, su ingestión habitual y que atraviesan el sistema digestivo.

Además, durante la presentación de los resultados preliminares [2] en 2018, el principal autor, Philipp Schwabl, ya advirtió de que “las partículas de microplástico más pequeñas son capaces de entrar en el torrente sanguíneo, el sistema linfático e incluso alcanzar el hígado”. Con ello, avisó de que podían atravesar las barreras biológicas que protegen el cuerpo humano y llegar a otras partes del organismo.

[2] Philipp Schwabl es gastroenterólogo y hepatólogo en la Universidad Médica de Viena. Sus declaraciones las realizó durante la 26ª UEG Week celebrada en Viena en 2018, por la organización europea United European Gastroenterology.


2022. DETECCIÓN EN SANGRE HUMANA: UN CAMBIO DE PARADIGMA

El hallazgo lo realizó un estudio holandés (Leslie et al., 2022). El descubrimiento supuso un punto de inflexión: si las partículas podían circular por el organismo a través del torrente sanguíneo, esto quería decir que también podían distribuirse por todo el organismo, aumentando la posibilidad de alcanzar partes alejadas de las principales vías de entrada.


2021-2024. DETECCIÓN EN ÓRGANOS, TEJIDOS Y FLUIDOS HUMANOS

En los años siguientes, los estudios identificaron microplásticos en los pulmones (2022), el hígado (2024), el riñón (2024), la placenta (2021), la leche materna (2022), los testículos (2024), el pene (2024) y el corazón (2023), entre otros.


2025. DETECCIÓN EN EL CEREBRO HUMANO: UN NUEVO PUNTO DE INFLEXIÓN

Durante años se consideró que la barrera hematoencefálica (encargada de proteger el cerebro de sustancias potencialmente dañinas), impediría el paso de microplásticos a esta zona. Se creía que actuaría de barrera inexpugnable. Sin embargo, un estudio principalmente estadounidense (Nihart et al., 2025) puso de manifiesto que estas partículas pueden acumularse también en el tejido cerebral humano, incluso en concentraciones superiores a las observadas en otros órganos ya analizados como hígado o riñón. Este hallazgo constató que el cuerpo humano ya no tiene zona alguna libre de microplásticos.

En modelos animales, un estudio chino en ratones (Huang et al., 2025) muestra que los microplásticos presentes en el torrente sanguíneo pueden inducir trombos cerebrales por obstrucción celular; además de provocar anomalías neuroconductuales (es decir, pueden inducir fallo vascular y disfunción neurológica).


UNA NUEVA ETAPA EN LA INVESTIGACIÓN: CUANTIFICAR LOS EFECTOS EN LA SALUD

La presencia de microplásticos en el organismo está cada vez mejor documentada. Ahora, el reto ya no es localizarlos en el organismo humano, sino una cuestión más compleja: determinar sus efectos biológicos y sus implicaciones a largo plazo para la salud, puesto que están presentes en nuestros cuerpos de forma profunda y pueden liberar sustancias químicas tóxicas.

“El efecto tóxico de un microplástico va a depender de varios factores, tales como su tamaño (a menor tamaño, mayor toxicidad), su forma y, lo más importante, su contenido en aditivos químicos tóxicos asociados al plástico”, dice Ethel Eljarrat, directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC (Villarreal, 2025).

No obstante, aunque “aún no entendemos del todo sus efectos acumulativos a largo plazo”, se sabe que “muchos de estos plásticos contienen aditivos químicos (fenoles, ftalatos, PFAs…) que actúan como disruptores endocrinos, interfiriendo con el equilibrio hormonal y potencialmente causando efectos adversos en la salud”, señala Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y directora médica en Cigna Healthcare España (Villarreal, 2025).

También se sabe, por un estudio del CSIC (Tamargo, 2022), que “los microplásticos son capaces de tener efectos en la salud a nivel digestivo”. En concreto, “la ingesta de microplásticos reduce la diversidad bacteriana de la microbiota del colon, además de producir una alteración del equilibrio en los microorganismos presentes. Este factor suele conllevar un mayor riesgo de ciertas enfermedades” (Villarreal, 2025).


¿CUÁLES SON LAS VÍAS DE ENTRADA AL ORGANISMO?

Hay tres: la ingestión, la inhalación y el contacto dérmico. En el caso de la inhalación, el estudio británico de Jenner et al. (2022) fue el que, no solo descubrió por primera vez microplásticos en los pulmones de personas vivas, sino que las partículas halladas habían sido inhaladas (independientemente de que el riego sanguíneo a los pulmones pueda ser un factor).

Las fuentes de microplásticos son múltiples: están en los alimentos (por contaminación, procesado, envasado y manipulación), en el agua potable, en los textiles sintéticos, en los productos y residuos plásticos (cuando liberan partículas al fragmentarse, degradarse o sufrir desgaste por abrasión, como ocurre con los envases, bolsas y neumáticos), en las actividades de reciclaje de plásticos, en muchos artículos de uso cotidiano (como los cosméticos, productos de higiene y aseo personal, o pinturas)… Una vez entran en el organismo y llegan a la sangre, pueden distribuirse a cualquier sitio.


CUESTIÓN DE SALUD PÚBLICA

La creciente detección de microplásticos en todo el cuerpo humano en poco tiempo refleja una revolución en las técnicas de detección, no un cambio repentino en la exposición humana.

En todo caso, “la investigación en microplásticos se ha acelerado en la medida en que la contaminación ha pasado de ser una inquietud ecologista a una cuestión de salud pública”, señala el ambientólogo Alberto Vizcaíno (Villarreal, 2025). Y, prosigue: de los avisos tempranos con imágenes en la televisión de cetáceos varados y albatros muertos con el estómago lleno de plásticos “hemos pasado a llamadas de atención por la ubicua presencia de microplásticos en todas las muestras analizadas, ya sean de fondos marinos, nieves en cumbres remotas, heces de humanos vivos, tejido pulmonar o cerebros de personas muertas”.


EVOLUCIÓN DEL FOCO DE INVESTIGACIÓN

En pocos años, la investigación ha documentado microplásticos en el conjunto del medio ambiente (aire, suelos y medios acuáticos), vida silvestre y cuerpo humano (cabello, saliva, esputos, sangre, colon, placenta, tejidos, meconio, bazo…). Esto confirma la advertencia que había lanzado el investigador austríaco Philipp Schwabl en 2018 (mencionada antes): los microplásticos pueden invadir el organismo humano. De ahí el interés actual por determinar sus posibles efectos biológicos.

Los interrogantes centrales de la investigación sobre los microplásticos han ido cambiando con el tiempo. Su evolución puede resumirse así (las fechas son aproximadas):

  • 2000-2020. ¿Están presentes en el medio ambiente? La respuesta fue afirmativa (University of Plymouth, ¿2024?). Asimismo, la detección de microplásticos en heces humanas, en 2019, elevó la preocupación científica: la exposición no era exclusivamente un problema medioambiental.

  • 2020 -2022. ¿Pueden entrar en el organismo humano? La respuesta fue que sí. Dos hitos marcaron este período: su detección en la placenta (2021), porque evidenció la exposición fetal a través de la madre; y en sangre (2022), porque reveló su mecanismo de distribución por el organismo.

  • 2022-2025. ¿Hasta dónde llegan en nuestro cuerpo? Se descubrieron en todos los órganos, fluidos y tejidos. Destacó su hallazgo en pulmones (2022), porque mostró que las partículas inhaladas podían acumularse en el tejido pulmonar profundo; en el corazón (2023); y en el cerebro (2025), porque derribó la creencia de que la barrera hematoencefálica lo protegería.

  • Desde 2025. ¿Qué efectos producen en la salud humana?

EPÍLOGO

Recientemente, con motivo del 20º aniversario del estudio que acuñó el término microplásticos (Thompson et al., 2004), su autor principal realizó una revisión del estado actual del conocimiento en esta materia (Thompson et al., 2024), de la que pueden extraerse las siguientes conclusiones:

  • La investigación ha identificado múltiples fuentes de estas partículas; así como su amplia distribución en el medio ambiente, su redistribución por todo el planeta a través del viento y el agua, su biodisponibilidad y su impacto (en función de la toxicidad y el comportamiento de sus componentes químicos ante factores ambientales como la luz solar o los líquidos).

  • Más de 7.000 estudios confirman su omnipresencia y acumulación en el medio ambiente (incluyendo regiones remotas), fauna silvestre, cuerpo humano; y aquello con lo que las personas interactuamos (alimentos, bebidas, ropa…).

  • En la fauna se han detectado en más de 1.300 especies de toda la cadena trófica, desde insectos a depredadores superiores; además de evidencias de efectos tóxicos y de riesgos físicos por ingestión al confundirlos con comida.

  • En cuanto a la salud humana, aunque algunos microplásticos son eliminados a través de la orina, las heces y la respiración, muchos permanecen en el organismo. Los indicios asocian su presencia con inflamación, estrés oxidativo, respuesta inmunitaria y daño genético. La evidencia al respecto es cada vez más sólida.

  • La situación es especialmente preocupante porque la contaminación seguirá aumentando incluso si las emisiones cesaran hoy, debido a la degradación continua de los residuos plásticos ya existentes. Además, la eliminación de los microplásticos del medio ambiente es prácticamente imposible. Las proyecciones indican que las emisiones actuales de millones de toneladas podrían duplicarse con creces para 2040, y supondrán un daño a gran escala. Pero si no se aplican medidas eficaces, las perspectivas serán peores aún.

  • La evidencia disponible es suficiente para justificar una acción internacional urgente orientada tanto a la reducción de la producción de plásticos; como al rediseño de sus materiales para evitar que liberen microplásticos. Se trata de un desafío ambiental y sanitario global.

La contaminación por microplásticos es consecuencia de acciones y decisiones humanas, y sus implicaciones para el planeta y la humanidad son ya alarmantes (Raubenheimer, 2024). Es urgente una solución.


REFERENCIAS

- Geyer, R., Jambeck, J. R., Lavender Law, K. (2017). Production, use, and fate of all plastics ever made. Science Advances.
- Hull York Medical School (2022, 6 de abril). Scientists discover microplastics in deepest section of the lungs [nota de prensa].
- Raubenheimer, K. (2024, 20 de septiembre). Scientists reviewed 7,000 studies on microplastics. University of Wollongong [Karen es coautora de la investigación de Thompson et al. de 2024].
- Ritchie, H., Samborska, V., Roser, M. (2023, actualizado en 2026). Plastic pollution. Our World in Data.
- Thompson, R. C. et al. (2004). Lost at sea: where is all the plastic? Science.
- University of Plymouth [2024?]. Are microplastics a big problem?
- Villarreal, A. (2025, 4 de abril). No hay ninguna parte del cuerpo a salvo de los microplásticos. SINC.


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12 abril 2021

¿CREE TENER INTOLERANCIA QUÍMICA? Compruébelo respondiendo a las tres preguntas del BREESI, el cuestionario exprés para sensibilidad química múltiple (y descargue sus PDFs en inglés y en español)




AUTORA DEL ARTÍCULO Y TRADUCTORA DE LAS FUENTES UTILIZADAS PARA SU CONFECCIÓN: María José Moya Villén, responsable del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS)


¿QUÉ ES EL CUESTIONARIO BREESI? ¿PARA QUÉ SIRVE?

El cuestionario para sensibilidad química múltiple (SQM) más breve de los existentes hasta la fecha ya tiene estudio de validación -1, 2-. Se publicó en la revista PLOS One el 16 de septiembre de 2020. Se trata de un trabajo revisado por pares (peer-reviewed).

El cuestionario se llama Brief Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (BREESI).

El BREESI es una herramienta de cribado exprés para detectar la SQM. Consta de tres preguntas, de respuesta dicotómica, tipo sí o no. Esta concisión ayuda a los médicos y a los investigadores a determinar, en segundos, si un individuo puede tener SQM, y por tanto, debe realizar el QEESI (un cuestionario de 50 preguntas cuyo nombre completo en inglés es Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory -3-, y que es considerado el sistema de referencia internacional para evaluar si una persona padece SQM).

El BREESI es el resultado de la evolución de los dos cuestionarios para SQM anteriores existentes (el EESI y el QEESI), ambos desarrollados y publicados por Claudia S. Miller y Thomas J. Prihoda, a finales de los años 90.

La Dra. Miller explica -4- la utilidad del BREESI del siguiente modo: "sólo se necesitan uno o dos minutos para aplicar el BREESI, lo que hace que [con él] sea factible la evaluación regular de la intolerancia química durante los estudios médicos y quirúrgicos, las investigaciones epidemiológicas, y los estudios anteriores y posteriores a eventos de exposición medioambiental como el de los pozos [de petróleo] incendiados en la Guerra del Golfo, o el del 11/9" -5-.

El objetivo principal por el que se creó el BREESI fue tener un cuestionario de SQM rápido, y sencillo de realizar, para facilitar su implementación masiva en las consultas médicas de los profesionales sanitarios de todo el planeta (tanto de la sanidad pública, como de la sanidad privada). Conseguir esto es fundamental, pues los estudios sugieren que la intolerancia múltiple a sustancias químicas (en diversos grados, según la persona) tiene una alta prevalencia en la población (y por tanto, también, las intolerancias alimentarias y medicamentosas que acarrea). Sin embargo, pese a ello, los médicos la evalúan poco durante su asistencia sanitaria.

Quien “propuso” -4- que se “desarrollara y testara un cuestionario abreviado de detección” de la SQM fue “Carlos Jaén, D.M., PhD, profesor y director del Department of Family and Community Medicine” del UT Health San Antonio -6-. Ello motivó a que este y otros investigadores de su departamento (incluida la Dra. Claudia S. Miller) crearan y publicaran el BREESI como parte del Hoffman TILT Research Program (que es financiado -7- por The Marilyn Brachman Hoffman Foundation -8-).

El BREESI se encuentra disponible en Internet -9-, sin coste alguno, para poder ser usado por médicos, pacientes y científicos. Sólo se pide que, si va a ser empleado por investigadores para sus estudios, se pongan “en contacto con el TILT Research Program para solicitar permiso” -4-.

Si usted sospecha de que tiene intolerancia química, responda a las tres preguntas del BREESI. Le ayudarán a conocer, con rapidez, qué grado de sensibilidad química padece.


¿CUÁL ES EL NIVEL DE FIABILIDAD DEL BREESI?

“El BREESI se centra en tres categorías de exposición diferentes: el de los inhalantes químicos, el de los fármacos / medicamentos y el de los alimentos / aditivos alimentarios”, tal y como explican desde el Hoffman TILT Program -4, 10-. Cada pregunta del BREESI representa a una de estas categorías.

Para validar el BREESI los investigadores del estudio mencionado al inicio reclutaron a 293 voluntarios (de un centro de atención primaria situado en la universidad de Texas, y a través de la participación en Internet). A todos se les pidió que cumplimentaran el BREESI y el QEESI, y tras ello, se compararon los resultados de ambos cuestionarios en cada participante. La conclusión fue que "el BREESI mostró una alta sensibilidad y especificidad" -4-, puesto que el 97 % de los que respondieron sí a las tres preguntas del BREESI, en el QEESI fueron “muy sugestivos” (90 %) o “sugestivos” (7 %) de padecer “intolerancia química (IQ)”; y el 95 % de los que respondieron no a las tres preguntas, en el QEESI fueron “no sugestivos” de padecer IQ. En cuanto a las contestaciones intermedias, según el gráfico del estudio, el 93 % de los que asintieron a dos de las preguntas, en el QEESI fueron “muy sugestivos” (39 %) o “sugestivos” (54 %) de padecer IQ; y el 85 % de los que asintieron a una de las preguntas fueron “muy sugestivos” (12 %) o “sugestivos” (73 %) de padecer IQ.

Ray Palmer, PhD, profesor de medicina familiar y comunitaria en el UT Health San Antonio, declara que “en la actualidad el equipo se encuentra validando el BREESI en estudios poblacionales más amplios, en los Estados Unidos e internacionalmente” -4-.


EL CUESTIONARIO BREESI EN ESPAÑOL

No existe una traducción al castellano del BREESI. Por tanto, la realizada por María José Moya Villén para este artículo del SISS es la primera.

Las tres preguntas que conforman el BREESI son estas:

“1. ¿Se siente mal cuando se expone al humo del tabaco, a determinadas fragancias, al esmalte / quitaesmalte de uñas, a los gases de los tubos de escape de los vehículos, a la gasolina, a los ambientadores, a los pesticidas, a la pintura / al disolvente, al alquitrán fresco / al asfalto, a los productos de limpieza, a las alfombras o mobiliario nuevos? Por sentirse mal se entiende: dolor de cabeza, dificultad para pensar, dificultad para respirar, debilidad, mareo, molestias digestivas, etc.

2. ¿No tolera o tiene reacciones adversas o alérgicas a algunos fármacos o medicamentos (como puedan ser antibióticos, anestésicos, analgésicos, medios de contraste para rayos X, vacunas, o anticonceptivos), o a un implante, una prótesis, un dispositivo o sustancia química contraceptiva, u otro material o procedimiento sanitario / quirúrgico / odontológico?

3. ¿No tolera o tiene reacciones adversas a algunos alimentos como puedan ser productos lácteos, trigo, maíz, huevos, cafeína, bebidas alcohólicas, o aditivos alimentarios (p. ej. al GMS -11-, o a colorantes alimentarios)?”.

Desde el Hoffman TILT Program indican lo siguiente: “si su respuesta es SÍ a alguna de estas tres preguntas, realice el Cuestionario Rápido de Exposición y Sensibilidad Ambiental (QEESI) e informe a su médico de los resultados que obtenga” -12-.


CUESTIONARIO BREESI PARA DESCARGAR (PDFs)

- Descargue el BREESI original en inglés PINCHANDO AQUÍ  -9-.

- Descargue el BREESI en español PINCHANDO AQUÍ (1 página. Autora de la traducción con actualización de datos conforme al estudio de validación del 16/09/2020, y de las notas: María José Moya -SISS-). Prohibido el alojamiento o difusión de este archivo, o su URL, fuera de esta entrada del SISS. Para descargarlo se entiende leída y aceptada obligatoriamente tal condición.


NOTAS A PIE DE PÁGINA:

-1- Palmer et al. (2020, Sept.). Three questions for identifying chemically intolerant individuals in clinical and epidemiological populations: The Brief Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (BREESI). PLOS One 15(9):e0238296. Disponible en: https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0238296

-2- Validar: "proceso por el cual se determina la validez de una prueba o investigación" (fuente: BioDic. En:

-3- Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (QEESI): se traduce por Cuestionario Rápido de Exposición y Sensibilidad Ambiental (QEESI).

-4- Hoffman TILT Program (21//09/2020). Think you have chemical intolerance? Answer 3 questions. UT Health San Antonio, Department of Family and Community Medicine, Hoffman TILT Program. Disponible en:

-5- 11/9: 11 de septiembre.

-6- UT Health San Antonio: denominación abreviada del University of Texas Health Science Center at San Antonio.

-7- “The Hoffman TILT program is funded by the Marilyn Brachman Hoffman Foundation” (fuente: McCormack Josh [26/08/2020]. Article of interest: How many chemicals are in use today? UT Health San Antonio, Department of Family and Community Medicine, Hoffman TILT Program. Disponible en: https://tiltresearch.org/2020/08/26/article-of-interest-how-many-chemicals-are-in-use-today/).

-8- The Marilyn Brachman Hoffman Foundation es una fundación que apoya la educación, la divulgación y la investigación referidas a la Pérdida de Tolerancia Inducida por Tóxicos (TILT) que se llevan a cabo en el UT Health San Antonio. Véase más información sobre esta fundación en: https://tiltresearch.org/tilt-program/

-9- El cuestionario en Internet viene acompañado de algunos datos y de un gráfico, en el mismo pdf, que son anteriores a las conclusiones del estudio de validación (que, como se expuso al inicio, se publicó el 16 de septiembre de 2020). Por tanto, falta que sean actualizados. No obstante, se trata de datos informativos que no afectan al BREESI online, ni a su grado de eficacia.

-10- La entidad responsable del Hoffman TILT Program es el Department of Family and Community Medicine del UT Health San Antonio.

-11- GMS: abreviatura de glutamato monosódico.

-12- McCormack Josh (26/08/2020). Article of interest. How many chemicals are in use today? UT Health San Antonio, Department of Family and Community Medicine, Hoffman TILT Program. Disponible en: https://tiltresearch.org/2020/08/26/article-of-interest-how-many-chemicals-are-in-use-today/


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29 marzo 2021

CUESTIONARIO QEESI, para sensibilidad química múltiple - ¿Qué es? ¿Para qué sirve? ¿Cómo ha evolucionado? ¿Existe una versión en castellano validada? PDFs en inglés y en español para su descarga



AUTORA DEL ARTÍCULO Y TRADUCTORA DE LAS FUENTES USADAS PARA SU CONFECCIÓN: María José Moya Villén, responsable del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS)


¿QUÉ ES EL CUESTIONARIO QEESI? ¿PARA QUÉ SIRVE?

El cuestionario QEESI -1- es la herramienta -2- que utilizan los médicos para diagnosticar la sensibilidad química múltiple (SQM), y usan los investigadores para seleccionar sujetos y controles para el estudio de esta enfermedad.

Además, el QEESI identifica las intolerancias químico-ambientales del individuo, los síntomas que le provocan, las actividades de la vida diaria (AVD) que le menoscaban, la magnitud de los problemas que le crean (en base a ítems valorables del 0 al 10, agrupados en tres apartados) y los tipos de exposición frecuente que padezca a sustancias que puedan afectar a la toma de conciencia de sus intolerancias y de su intensidad (en base a ítems de respuesta dicotómica de sí o no).

Asimismo, el QEESI también es útil para seguir la evolución de la SQM, de algún tratamiento, o del resultado de la evitación a exposiciones perjudiciales de un paciente (si repite el cuestionario en varias ocasiones, a lo largo del tiempo). O para identificar a personas susceptibles de padecer SQM en un contexto laboral, o en una población (con el fin de poder adoptar medidas preventivas). O para determinar los cambios en la salud de un individuo, o de varios, después de un evento químico tóxico (en estos casos, cada uno rellenará el QEESI indicando su estado de salud anterior y posterior al suceso, en dos colores diferentes).


HISTORIA Y EVOLUCIÓN DEL CUESTIONARIO QEESI (EESI, QEESI Y BREESI)

¿Cómo surgió la idea de crear un cuestionario para detectar la SQM? ¿De quién o quiénes partió? ¿Ha cambiado con el tiempo? ¿Por qué motivo?

Estas y otras preguntas se responderán a continuación, en parte transcribiendo lo que explica de ello -3, 4- el Hoffman TILT Program -5-, cuyo responsable es el Department of Family and Community Medicine del UT Health San Antonio -6-, donde la Dra. Claudia S. Miller (alergóloga, inmunóloga, escritora y promotora de la creación de este tipo de cuestionario) viene ejerciendo su labor docente e investigadora en salud ambiental desde diversos cargos.

El origen del QEESI fue como sigue: dada la magnitud del problema de las intolerancias químicas y dada la necesidad de evaluar con criterios uniformes los aspectos generalmente considerados relevantes de la SQM, Claudia S. Miller y Thomas J. Prihoda “desarrollaron un sistema de medición validado y estandarizado para pacientes y poblaciones afectadas denominado Environmental Exposure and Sensitivity Inventory o EESI”, que publicaron en 1999 -7-.

Más tarde -8-, los mismos autores desarrollaron el Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (QEESI), “una versión abreviada del EESI de 50 ítems”.

La diferencia entre el EESI y el QEESI es que, mientras que en el EESI esos 50 ítems son el núcleo de su cuestionario, en el QEESI son los únicos. En ambos casos se encuentran englobados bajo las siguientes cinco áreas temáticas (denominadas escalas), en este orden: chemical exposures (sobre exposiciones sintéticas inhalantes), other exposures (sobre exposiciones no inhalantes), symptoms (sobre síntomas), masking index (sobre sustancias que pueden disminuir la percepción del problema en el individuo enmascarándolo) e impact of sensitivities (sobre impacto del problema en las actividades de la vida diaria de la persona) -9-.

“El QEESI está validado, es autoadministrable y está orientado a diferenciar a los individuos con IQ [intolerancia química o SQM] de la población general. El QEESI es hoy el estándar para medir la intolerancia química” y los problemas que ocasiona, por ello “se utiliza a nivel mundial para evaluar las intolerancias alimentarias, farmacológicas y/o químicas” que provoca la SQM.

El QEESI fue puesto en Internet en 2014 por “el equipo del UT Health San Antonio” y es muy usado por pacientes y médicos. Además, “investigadores de todo el mundo lo utilizan”.

Tras el QEESI, el último cuestionario en llegar hasta la fecha (marzo de 2021), es el BREESI.

Desarrollado -10- en el UT Health San Antonio, con la participación de Claudia S. Miller, “el Brief Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (BREESI) es una herramienta de detección de tres preguntas que ayuda a los médicos e investigadores a determinar si un individuo debe realizar el QEESI completo. Los tres ítems del BREESI predicen la IQ, como después se puede confirmar cuando se realiza el QEESI”. Por tanto, el BREESI no sustituye al QEESI, sino que lo complementa.

El BREESI tiene como finalidad cubrir la necesidad que había de tener un cuestionario de detección exprés de la SQM, para facilitar su implementación masiva en todos los centros de salud del planeta. Ray Palmer, PhD, profesor de medicina familiar y comunitaria en el UT Health San Antonio, lo explica así: “Los cuestionarios de detección rápida se utilizan de manera rutinaria en las clínicas de hoy en día, por ejemplo, para [evaluar] la calidad de vida o [detectar] el abuso de sustancias, o las reacciones a los antibióticos o al látex, así que creemos que la intolerancia química también debe evaluarse de manera rutinaria, dada su alta prevalencia".

“Tanto el BREESI como el QEESI se encuentran disponibles en Internet sin coste alguno” para poder ser usados por médicos, pacientes y científicos. Sólo se pide que, si van a ser empleados por investigadores, se pongan “en contacto con el TILT Research Program para solicitar permiso para usar estas encuestas en sus estudios”.


CUESTIONARIO QEESI EN ESPAÑOL

Existe una traducción del QEESI al español validada, que cuenta con la autorización de la Dra. Miller. La realizó el Institut Ferran de Reumatologia (IFR). Fue publicada en 2006. En ella, las escalas son traducidas del siguiente modo: chemical exposures, como “intolerancias químicas”; other exposures, como “otras intolerancias”; symptoms, como “síntomas”; masking index, como “enmascaramiento”; e impact of sensitivities, como “impacto en las AVD” (AVD son las siglas de “Actividades de la Vida Diaria”).

Además, en 2013 se publicó un estudio (de acceso restringido), que presentó una "versión adaptada del QEESI" -11-.


CUESTIONARIO QEESI PARA DESCARGAR (PDFs)

- Descargue el QEESI original, en inglés, PINCHANDO AQUÍ.

- Descargue el QEESI en español (versión del Institut Ferrán de Reumatologia autorizada oficialmente, alojada en el SISS con su permiso), PINCHANDO AQUÍ (formato tríptico).


FUENTES CONSULTADAS PARA LA REDACCIÓN DE ESTE ARTÍCULO

Además de las reseñadas en las notas se examinaron los siguientes documentos:

- Cuscó-Segarra Anna Maria, García-Fructuoso Ferran J, López-Crespi Francisca, Poca-Dias Violant [2006]. Validación y utilidad del Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (QEESI©) en la población española [literatura gris].

- Cuscó-Segarra Anna Maria, García-Fructuoso Ferran J, Poca-Dias Violant [2006]. QEESI© -ES: Cuestionario Rápido de Exposición y Sensibilidad Ambiental V-1 [cuestionario]. Barcelona : Institut Ferran de Reumatologia.

- Fernández-Solà Joaquim, Nogué Santiago (eds.) (2011). Sensibilidad química y ambiental múltiple. Sobrevivir en un entorno tóxico. Barcelona : Viena Ediciones.

- García Ferran J, Cuscó Anna María, Poca Violant (2006). Abriendo camino: principios básicos de fibromialgia, fatiga crónica e intolerancia química múltiple. 2ª ed. Barcelona : Tarannà Edicions.

- Miller Claudia S (cop. 1998). QEESI: Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory [questionnaire]. University of Texas School of Medicine at San Antonio, Department of Familiy and Community Medicine.


NOTAS A PIE DE PÁGINA:

-1- QEESI: acrónimo de Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (“Cuestionario Rápido de Exposición y Sensibilidad Ambiental”, según la traducción del Institut Ferran de Reumatologia).

-2- El QEESI facilita enormemente el diagnóstico de la SQM. Con él, en función del resultado que arrojen tres de los cinco apartados en los que está dividido (los de chemical exposures -chemical intolerance-, symptoms -symptom severity- y masking index -masking-) será “muy sugestivo”, “bastante sugestivo”, “problemático” o “no sugestivo” que la persona padezca SQM (la traducción de los términos entrecomillados es del Instituto Ferran de Reumatologia).

No confunda el hecho de que el cuestionario emplee una terminología gradada, con presuponer que ello clasifique al paciente en función de una supuesta escala de grados de afectación. No es la función del QEESI.

-3- Palmer Ray (31/10/2018). Are you chemically intolerant? UT Health San Antonio, Department of Family and Community Medicine, Hoffman TILT Program. Disponible en: https://tiltresearch.org/2018/10/31/1982/

-4- Hoffman TILT Program (21//09/2020). Think you have chemical intolerance? Answer 3 questions. UT Health San Antonio, Department of Family and Community Medicine, Hoffman TILT Program. Disponible en:

-5- TILT: acrónimo de Toxicant-Induced Loss of Tolerance (Pérdida de Tolerancia Inducida por Tóxicos).

-6- UT Health San Antonio: denominación abreviada del University of Texas Health Science Center at San Antonio.

-7- Miller CS y Prihoda TJ (1999, Apr.-Jun.). The Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (EESI): a standardized approach for measuring chemical intolerances for research and clinical applications. Toxicology and Industrial Health 15(3-4):370-385. Disponible en:

-8- El QEESI es de una fecha posterior al EESI, aunque ambos cuestionarios se dieron a conocer en el mismo artículo científico, bajo el título de “The Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (EESI)…”, en 1999; y aunque el copyright del QEESI sea de 1998.

-9- De manera secundaria, las cinco escalas del QEESI también son nombradas en el cuestionario como sigue: chemical exposures como chemical intolerance (“intolerancias químicas”), other exposures como other intolerance (“otras intolerancias”), symptoms como symptom severity (“severidad de los síntomas”), masking index como masking (“enmascaramiento”) e impact of sensitivities como life impact (“impacto en la calidad de la vida diaria”). La traducción, entrecomillada, es del Instituto Ferran de Reumatologia.

-10- Palmer et al. (2020, Sept.). Three questions for identifying chemically intolerant individuals in clinical and epidemiological populations: The Brief Environmental Exposure and Sensitivity Inventory (BREESI). PLOS One 15(9):e0238296. Disponible en: https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0238296

-11- Mena Guillermo, Sequera Víctor-Guillermo, Nogué-Xarau Santiago, Ríos José, Bertran Maria Jesús, Trilla Antoni (2013, April). Traducción y adaptación transcultural del cuestionario Quick Environmental Exposure and Sensitivity Inventory a la población española. Medicina Clínica 140(7):302-304. Disponible en:


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27 enero 2020

LA SQM EN ESPAÑA: resultado de una monitorización de la sensibilidad química múltiple dentro de la clasificación internacional de enfermedades de España, desde su inclusión en 2014 a 2020 (María José Moya. SISS)

La sensibilidad química múltiple (SQM)
incluida en la última edición de la CIE-10 de España (2020)

La sensibilidad química múltiple (SQM) fue reconocida por España en 2014. Lo hizo fue incorporándola a su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-MC), que es la forma en que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que un gobierno puede oficializar una dolencia en su territorio, cuando ella no la ha catalogado a nivel internacional aún.

Desde entonces, la SQM ha aparecido en todas las actualizaciones de nuestra clasificación (denominadas CIE-9-MC, 9ª ed.; CIE-10-ES, 1ª ed., CIE-10-ES, 2ª ed. y la actual CIE-10-ES, 3ª ed.). Era lo lógico, pero fue sensato establecer una vigilancia para poder detectar posibles problemas por imprevistos o novedades en la clasificación, especialmente tras cambios de gobierno.

De la monitorización que ha hecho el Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS) de la presencia de la SQM dentro la clasificación de España, desde 2014, se puede concluir que hubo 0 incidencias en su versión en html, y 1 incidencia en su versión en pdf (en concreto, en la versión de 2016). Además, se produjeron dos momentos en que fue necesario que estuviera especialmente alerta. Todo ello lo veremos a continuación.


PERÍODOS QUE NECESITARON UNA PARTICULAR VIGILANCIA

Estuvieron relacionados con la entrada en vigor de dos actualizaciones de la clasificación de España que iban a ser atípicas. Ante ellas, fue recomendable mantenerse especialmente alerta, durante los meses previos, para evitar la posibilidad de que la SQM fuera eliminada por error, accidente, o incluso malicia, durante esos cambios.

Las coyunturas fueron las que siguen:
  • El período previo a la actualización de 2016, porque a partir de ese año España iba a adoptar un sistema de referencia diferente para clasificar y codificar los diagnósticos, al pasar de la CIE-9-MC (1989-2015) a la CIE-10-ES (2016-…), como ya explicamos en su momento; y
  • El período previo a la actualización de 2020, porque sería un año con cambios importantes dado que, según Diario Médico se crearían, expandirían, eliminarían y revisarían los códigos de los diagnósticos y procedimientos; se modificaría la normativa de codificación; y se actualizarían los programas que se emplean para realizar la codificación con el fin de ajustarlos a dicha actualización. Mi inquietud fue que el resultado de tales cambios afectara negativamente a la SQM, o al código o categoría bajo el que se encuentra. Tras preguntar por ello al Ministerio de Sanidad (02/08/2019), su respuesta fue como sigue: “En la próxima edición de CIE10Es prevista para enero de 2020, se mantiene la misma entrada del índice alfabético.” (07/08/2019).

INCIDENCIA EN LA VERSIÓN EN PDF DE LA ACTUALIZACIÓN DE LA CIE DE 2016

La incidencia consistió en que la SQM no aparece en la versión en pdf de la clasificación de 2016 que el Ministerio de Sanidad tiene en su web.

Al preguntar el motivo el Ministerio me dio la siguiente explicación:
“En 2016, hubo un problema con el tamaño del pdf definitivo de la edición que imposibilitaba poderlo subir a la web y por eso el que aparece, es un documento previo provisional en el que no aparecía la entrada. Como puede comprobar dicha entrada consta en la edición online y el libro original publicado por el Ministerio de la edición 2016.”

LA SQM EN LAS DIFERENTES EDICIONES DE LA CIE DE ESPAÑA

Tras la evaluación realizada de 2014 a 2020 puede concluirse que sólo se a producido una incidencia, que por otro lado es relativa. La SQM viene integrando el Índice Alfabético de Enfermedades de todas las actualizaciones de la clasificación de España, desde su reconocimiento en 2014, como no podía ser de otra manera. A continuación presento de qué modo ha aparecido en cada ocasión (nota: el índice alfabético “es un listado de términos ordenados alfabéticamente a los que se asigna un código”, y sus términos principales aparecen en negrita -*-).

CIE9MC 2014:
Sensibilidad, sensibilización - véase además Alergia [-]
- autoeritrocítica 287.2
- dolorosa [+]
- fría, autoinmune 283.0
- metemoglobina 289.7
- niño (excesiva) 313.21
- perturbación de NCOC (cortical) (profunda) (vibratoria) (véase además Perturbación, sensación) 782.0
- química múltiple 995.3
- seno carotídeo 337.01
- suxametonio 289.89
- tuberculina, sin síntomas clínicos ni radiológicos 795.51

CIE10ES 2016
Sensible, sensibilidad - véase además Alergia [-]
- dentina K03.89
- frío, autoinmune D59.1
- látex Z91.040
- metahemoglobina D74.8
- niño (excesivo) F93.8
- química múltiple T78.40

CIE10ES 2018
Sensible, sensibilidad - véase además Alergia [-]
- dentina K03.89
- frío, autoinmune D59.1
- gluten (no celiaca) K90.41
- látex Z91.040
- metahemoglobina D74.8
- niño (excesivo) F93.8
- química múltiple T78.40
- seno carotídeo G90.01
- tuberculina, sin síntomas clínicos o radiológicos R76.11
- visual [+]

CIE10ES 2020
Sensible, sensibilidad - véase además Alergia [-]
- dentina K03.89
- frío, autoinmune D59.1
- gluten (no celiaca) K90.41
- látex Z91.040
- metahemoglobina D74.8
- niño (excesivo) F93.8
- química múltiple T78.40
- seno carotídeo G90.01
- tuberculina, sin síntomas clínicos o radiológicos R76.11
- visual [+]

-*- Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. CIE-10-ES: Clasificación Internacional de Enfermedades, 10ª revisión modificación clínica. Tomo I: diagnósticos. 2020. p. XIII.

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19 mayo 2017

“LA CLASIFICACIÓN DE LA SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE EN ESPAÑA EN CLAVE INTERNACIONAL”. Exposición de María José Moya en las Jornadas 12 de Mayo de Afibrom. 12/05/2017. Madrid (video+PDF)



María José Moya es documentalista y responsable del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS)


DESCARGUE LA CONFERENCIA COMPLETA,
INCLUIDAS SUS FUENTES, EN:


Aviso legal (de aceptación obligatoria por usted si desea descargar materiales del SISS): no modifique; comercialice; ni aloje o difunda fuera del SISS su contenido, archivos, o URL de sus archivos. En su lugar, comparta las entradas del SISS (así no perderá el acceso a sus archivos si cambian sus URL en el futuro; dará la oportunidad a otros de visitar un sitio riguroso para informarse; y ayudará al SISS a seguir su trabajo gratuito). Si fotocopia un pdf, no altere su contenido, y cite su fuente y URL.


El pasado viernes, 12 de mayo de 2017 di una conferencia en el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, centro colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lo hice invitada por Dña. Luisa Panadero, presidenta de Afibrom, asociación de fibromialgia, síndrome de fatiga crónica/EM y sensibilidad química múltiple de la Comunidad de Madrid.


La exposición la llevé a cabo en el marco de las jornadas del 12 de mayo que celebró la asociación. Le damos las gracias desde aquí por su deseo de visibilizar la sensibilidad química múltiple (SQM) a través de mi persona, y también al Dr. Jesús Jurado-Palomo (especialista en Alergología del Hospital General Nuestra Señora del Prado, de Talavera de la Reina) por proponer mi participación en el evento, y en términos tan elogiosos. No nos conocíamos y, por tanto, fue una agradable sorpresa. 

La acogida de Afibrom hacia mi persona fue magnífica, me hicieron sentir cómoda, y se esmeraron por salvar los obstáculos que mi salud impone para poder participar físicamente en los eventos. Fue un placer, el aforo estuvo lleno, y contó con la asistencia del Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid (D. Jesús Sánchez Martos) y el presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social (D. Manuel de la Peña).


ÍNDICE DE LA VIDEOCONFERENCIA


1. INTRODUCCIÓN

2. CONTEXTO INTERNACIONAL
2.1. La CIE y la CIE-MC
2.2. Países que reconocen la SQM en sus sistemas sanitarios
2.3. Países que reconocen la SQM en ámbitos diferentes al del sistema sanitario

3. ESPAÑA
3.1. Cronología de un proceso complejo
• La SQM en la CIE-9-MC
• La SQM en la CIE-10-ES
3.2. Elección del código para la SQM en España
3.3. Objetivo de la inclusión de la SQM

4. EPÍLOGO
4.1. Primeras consecuencias positivas
4.2. Avances a nivel internacional

5. ANEXO
5.1. Estructura jerárquica del T78.4 (CIE-10-ES)
5.2. Estructura jerárquica del T65.9 (CIE-10-ES)


INTRODUCCIÓN DE LA INTERVENCIÓN (TRANSCRIPCIÓN)

Aforo completo

Dicen que fue Ghandi quien dijo: “primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, y entonces ganas”. Es el comportamiento del ser humano ante el proceso de lucha de otros por una causa. Como la de dar a conocer una enfermedad poco conocida.

Más si cabe, si su origen apunta a sustancias que comercializan industrias con lobbies que influyen en las corrientes de opinión, a favor de sus intereses. Todos recordamos los casos del tabaco, la talidomida, o el amianto, por poner algunos ejemplos.

Es un sendero cruel para los enfermos ambientales, pero la sociedad lo repite una y otra vez. Parece llevarlo en el ADN. No aprende de sus errores pasados. Al menos, para intentar evitar un sufrimiento innecesario a los afectados.

Como en el caso de la sensibilidad química múltiple (SQM), que también hemos tenido que pasar por este proceso. Afortunadamente, en la actualidad, sin embargo, estamos ya en la recta final de ese camino.

En mi caso, enfermé de SQM en 2002. La experiencia fue terrible, y parecida a la de muchos compañeros. No sólo por lo rápido que se produce, en esta enfermedad, el inicio de síntomas múltiples, desconcertantes, y cada vez más intensos; sino por la incomprensión que recibí de todos los ámbitos, y también, por la falta de información sobre lo que debía hacer ante lo que me estaba pasando. Sin duda, estaba todo por hacer en SQM: los médicos, no conocían el problema; y no había conciencia de colectivo; ni espacios en la red que se dedicaran al problema.

Tras reflexionar y formarme, decidí ser una paciente activa.

En 2006, abrí un espacio en la red sobre SQM -en base a mi formación documentalista-, y empecé a luchar desde él. Los años se sucedieron; el apoyo de los enfermos, los médicos y otros profesionales también; y andando el tiempo, tuve el privilegio de entrar a formar parte del equipo que hizo posible un paso histórico para la dolencia: su incorporación, en 2014, a la Clasificación Internacional de Enfermedades de España; y como consecuencia, a su sistema sanitario.

Mi exposición tratará del proceso con el que lo llevamos a cabo; y del contexto internacional que sirvió de base, argumental, para ponerlo en marcha y clasificar la SQM.

[toda la conferencia íntegra puede leerla en el PDF descargable]


PROGRAMA Y PONENTES EN LAS "JORNADAS 12 DE MAYO" DE AFIBROM


MAÑANA:

APERTURA

• Dr. Manuel de la Peña (presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social) – Inauguración de las jornadas. 10:30 h.

• Dña. Luisa Fernanda Panadero Gómez (presidenta de Afibrom) – Presentación. 10:45 h.

• Olga Río (abogada y diplomada en Graduado Social. Experta en asesoría de empresas e incapacidades) – “Incapacidad permanente en relación con otras prestaciones”. 11:00 h.

DESCANSO

• Dña. María José Moya Villén (responsable del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental. Bibliotecaria-documentalista. Colaboradora en medios de comunicación) – “La clasificación de la sensibilidad química múltiple en España en clave internacional”. 12:00 h.
Debido a la gravedad de su SQM, su exposición será por videoconferencia.

• Ana Rosa Quintana (consejera política de UPyD. Miembro del comité de Mujeres Líderes América de Fundación DOCU. Enferma de fibromialgia) – “La necesidad de implicación de la política en una alternativa para los pacientes de fibromialgia”. 13:00 h.

• Dr. José Ignacio Torres Jiménez (médico de familia. Homeópata) – “Comprendiendo al paciente con fibromialgia desde una perspectiva homeopática”. 13:30 h.


TARDE:

• Dr. Carlos María Isasi Zaragozá (reumatólogo, Hospital Universitario Puerta de Hierro. Majadahonda) – “La fibromialgia como expresión del fracaso de la medicina en una sociedad enferma”. 16:00 h.

• Dr. José María Gómez Argüelles (neurólogo, Hospital del Tajo. Aranjuez, Experto en enfermedades que cursan con dolor crónico) – “Cerebro y fibromialgia”. 16:45 h.

DESCANSO

• Dr. Fernando Anaya (nefrólogo, jefe de sección de Nefrología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Coordinador general de aféresis terapéutica de la Sociedad Española de Nefrología) – “Fundamentos del porqué de la aplicación de la aféresis terapéutica en fibromialgia”. 18:00 h.

CLAUSURA

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29 mayo 2015

9º ANIVERSARIO del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental tras un año intenso


Este espacio acaba de pasar la frontera de los nueve años informando, concienciando sobre la relación entre salud y entorno, divulgando, y desempeñando un intenso activismo. Todo alrededor de la sensibilidad química múltiple (SQM) desde mi formación como documentalista, de lo que ejercí hasta que enfermé de esta dolencia.

2006: TODO POR HACER

El Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple (SISS) lo cree un 21 de mayo de 2006, tras detectar la falta que había “de todo” en esta enfermedad. Actualmente, afortunadamente esa sensación de vacío absoluto y generalizado es algo que las nuevas generaciones de enfermos de SQM ya no tienen porqué experimentar. Es cierto que aún hay muchos caminos que pelear, y otro tipo de vacíos que siguen ahí que habrá que ir cubriendo (grandes, aunque ahora parciales), pero no desde la perspectiva de no tener absolutamente nada ganado, ni tan siquiera la conciencia -respecto a uno mismo- de que se es parte de un colectivo de enfermos.

En estos años se ha avanzado más de lo que pudiera parecer a alguien que acabe de aterrizar en esta enfermedad, y se ha trabajado mucho desde aquí echando la mirada atrás. Cuando empecé en 2006 en el SISS -como espacio sobre SQM pionero en castellano y de los primeros en otros idiomas- no había un lugar de información dedicado a esta enfermedad, ni los medios de comunicación la conocían, ni existía conciencia social alguna, ni grupos o páginas en redes sociales (que de hecho, por entonces estaban recién empezando su andadura o ni eso). Tampoco había entidades, ni asociaciones (excepto una de ámbito catalán), y referentes a los profesionales sanitarios, apenas contábamos con unos pocos que conocieran la enfermedad.

Hasta esa fecha se ignoraba lo más básico, ya no sólo sobre lo que podría ir bien o mal en SQM, sino sobre cómo transmitir y difundir correctamente la información cuando se hablaba de sus enfermedades hermanas (en esa época sólo había espacios, asociaciones e interés por la fibromialgia -FM-; y algo por el síndrome de fatiga crónica -ahora, síndrome de fatiga crónica / encefalomielitis miágica o SFC/EM-; mientras que sobre la electrohipersensibilidad -EHS-, como en sensibilidad química, no había tampoco nada). Se confundían términos tal como síndrome de fatiga crónica y fatiga crónica; y al escribir sobre FM o SFC se hacía sólo con siglas, sin caer que había que ponerse en el lugar del lector y comunicar primero el nombre completo de las enfermedades de las que se iba a hablar, acompañado de sus siglas entre paréntesis, para luego poder poner sólo estas últimas con el fin de agilizar la lectura de los textos. Tampoco se tenía costumbre de citar las fuentes, ni dar la autoría de aquello en lo que uno se fundamentaba (y aún menos darla de forma completa y dirigiendo a la fuente original con un enlace operativo siempre que hubiera uno disponible). También era usual nombrar en el título de artículos, textos, etc. a varias enfermedades (normalmente la FM y el SFC, y más adelante tímidamente a veces la SQM), para luego sólo hablar de FM, y nada o apenas -con alguna frase testimonial- del resto, por lo que título y contenido no se correspondían.

Estaba absolutamente todo por hacer. Era un terreno virgen a trabajar y a luchar. La imagen que me venía entonces a la cabeza -como símil-, era la de los primeros colonos mirando de iniciar viaje ante las vastas llanuras del lejano oeste. Como persona con un alto grado de curiosidad, documentalista, y enferma de SQM, era algo apasionante, aunque también con un futuro incierto por delante sobre si el trabajo que iniciaba entonces tendría algún día fruto y de qué alcance. Fueron muchos detalles, muchas pequeñas y grandes cosas, que poco a poco hubo que ir aclarando, señalando, informando sobre ello, matizando, puliendo, corrigiendo, peleando incluso...

De ellas, hay cosas que hoy día se han superado, y otras que hay que seguir teniendo que aclarar en cuanto a la falta de información, matices y concreción de la que adolecen algunos textos, muchas campañas y ciertas ideas preconcebidas que circulan por Internet; incluso -y hay que señalarlo aquí, para que se tenga cuidado-, por parte de algunas personas, profesionales, y enfermos que creen saber, pero no siempre es así (aunque de hacérselo ver, alguno se moleste). Aún así, algunos se dedican a captar en las redes a pacientes recién llegados a este mundo complejo de la SQM para intentar moldearlos, señalándose a sí mismos como abanderados de lo riguroso o científico (el ego y/o los intereses de todo tipo detrás de ciertas actuaciones -e incluso los problemas psiquiátricos que puede llevar a alguno a hacer de la razón de su existencia ser troll de algo-, son problemas extendidos en el Ser Humano). Mientras, ofrecen con aplomo información que en realidad está sesgada o es errónea (y mezclan con otra cierta), que no hace más que confundir en vez de ayudar, mientras además intentan denigrar a las fuentes rigurosas.

Respecto a cosas que aún hay que seguir con una labor infomativa desde aquí, hay varias. Por ejemplo, a la hora de hablar de las cuatro enfermedades hermanas se sigue confundiendo el hecho de que estén relacionadas, con que sean lo mismo (porque no se discierne bien al hablar de ellas y se cometen errores graves al respecto). Además, se habla de ellas como si estuvieran en la misma situación (sin matiz alguno), o tuvieran las mismas necesidades. También es frecuente seguir escuchando la socorrida frase de que "cada enfermo es un mundo", sin aclarar -por desconocimiento- que estas posibles diferencias no lo son más que las que puedan tener los enfermos de otras dolencias complejas.

Pero volvamos al punto de mi exposición sobre los primeros tiempos del SISS y el panorama de esos años. Mientras se pulían cosas, como las señaladas, a través de una labor informativa; había también que ir dando a conocer la SQM en el exterior (o sea, fuera del ámbito de los afectados) y crear proyectos, colaborar (o proponer incluir la SQM) en otros, conocer (y aglutinar) a los profesionales sanitarios y de otros ámbitos que -con buena voluntad- se iban interesando en la SQM…

Por entonces, había una especie de cordón invisible que situada a esta enfermedad al otro lado de todo, por el que incluso algunas personas y asociaciones de fibromialgia de esa época no deseaban o no caían en incluir la SQM en campañas y proyectos que tuvieran que ver con la FM, o con el 12 de mayo (día internacional de las enfermedades de sensibilización central y por tanto de la SQM -que en el mundo anglosajón se celebraba, y celebra, durante todo el mes de mayo- aunque en el mundo hispanohablante se asociase entonces únicamente a la FM). Por ello, una de las cosas que hice en los primeros meses del SISS -en 2006- fue publicar información que rebatiera este error). Recuerdo las diplomáticas palabras de alguien cuando le pedí que incluyera a la SQM en una campaña que estaba organizando para reivindicar los derechos de las personas con FM y SFC ante las instituciones: “Es mejor que creéis vuestras propias campañas, aparte. Lo vuestro es complicado”.

Así que la SQM quedaba excluida incluso de los círculos que por naturaleza podían haber sido sus apoyos naturales. Unas veces, porque no la conocían y por inercia preferían seguir en la misma línea de años anteriores; otras porque aún no entendían la relación que hay entre las cuatro enfermedades -FM, SFC, SQM y EHS- (e incluso entre tóxicos cotidianos y estas); otras porque -indicaban- la SQM no estaba reconocida (por lo que no deseaban que las que sí lo estaban se vieran relacionadas con ella); y otras por un poco de todo ello. Aún así, hubo ya entonces enfermos de FM y SFC que, a título individual, mostraron su apoyo y simpatía.

En ese momento fue una situación frustrante, pero me sirvió para saber en qué terreno se encontraba la SQM y qué apoyos se podían esperar o no en principio. Había mucha labor por delante en todos los ámbitos (incluyendo el de los enfermos), y había que tener claro que se tenían que hacer cosas por y para las personas con SQM; para luego, poco a poco, poder ir haciendo entender el problema de la intolerancia química.

Eran días en que sonaba a nuevo (y más a “revolucionario” que a “denuncia sensata”), señalar por mi parte algo, que hoy día el colectivo tiene ya está interiorizado, como es la relación que existe entre “química”, lobbies, intereses creados; y ocultamiento intencionado de la SQM, por ser una enfermedad que de forma directa señala -con su sola presencia- al conglomerado de ganancias político-económicas desorbitadas que predomina desde hace siglo y medio, cuyos responsables no valoran, como prioridad, la salud ciudadana. Por tanto, nadie iba a regalar nada.

Por tanto, empecé a crear conciencia de cara a la sociedad y de cara a los enfermos, en principio informando y empezando a salir en algún medio.

UN POCO DE HUMOR

Los primeros tiempos fueron difíciles. Hay cosas que hoy día se dan por hechas, sabidas, o se piensa que están a la disposición para uno como obligación y se piden por ello incluso casi con exigencia y por vías no éticas (sin pensar que al otro lado hay una persona que también tiene sus problemas, se encuentra enferma, y está en esto de forma voluntaria y altruista gastando un tiempo personal que nunca volverá); pero entonces, es que todo era un erial. Había veces que, mientras seguía informando y moviéndome por la SQM, tenía la sensación de estar en una gran habitación vacía donde sólo se podía oír mi eco. No parecía haber más que unos pocos enfermos y profesionales, y no había algo estimulante ahí fuera que indicara que ese eco llegara a la sociedad. A su vez, seguía sin haber conciencia como colectivo porque muchos afectados pensaban  que lo que les pasaba, sólo les ocurría a ellos. Era como luchar contra la Nada de aquella Historia interminable de Michael Ende, que todo se lo tragaba (en este caso, un trabajo realizado que no podía saber qué alcance tendría).

También hay que decir que hubo momentos simpáticos, que no requirieron más que imaginación y humor para ir creando una "amalgama" que formara una conciencia de grupo. Recuerdo cuando cree espontáneamente el término "la pandilla mascarilla" para poder sentirnos de algún modo orgullosos de pertenecer a un colectivo (desde el humor, en vez del drama, dado que ya teníamos bastante con difícil día a día de muchos de nosotros). También recuerdo “acciones informales”, como mi llamada un día a 3M para convencerles de que hicieran mascarillas de un color y formas más discretos para que pudiéramos pasar más desapercibidos en la calle; o sino, que al menos hicieran alguna funda de varios colores para que pudiéramos conjuntarlas con la ropa. Les hablé de crear un estilo de mascarillas “moda primavera-verano” y “moda otoño-invierno”… No es de extrañar que el tema de la SQM quedara grabado pronto en esas amables personas que me atendieron… entre notas de humor de ese estilo.

2008: LA PRIMERA CAMPAÑA Y EL PRIMER GRUPO EN REDES SOCIALES

Pero volvamos de nuevo a la andadura más seria: en 2008 cree, en coautoría, la primera campaña para pedir el reconocimiento de la SQM en España. La acción sufrió el primer intento de boicoteo a esta enfermedad en España que yo conociera, que curiosamente vino a través de una enferma de una de las patologías hermanas de la SQM. Pero ese fue el año del despegue: apareció el primer artículo sobre SQM en España en un diario estatal y a toda página, los medios empezaron a interesarse de forma continua por ella, y yo cree el primer grupo sobre SQM en una red social (cómo no, llamado "Por el reconocimiento de la sensibilidad química múltiple"). 

En cuanto a la labor dirigida al ámbito profesional, hay que decir que en los primeros años tras la creación del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple ya empezaron a surgir profesionales y webs mostrando su apoyo moral al espacio que había creado y para con la SQM. Unos porque provenían del sector ecológico y ya se preocupaban por ser parte activa del cambio por un planeta más limpio (por lo que era lógico que estuvieran más concienciados, como por ejemplo Ángel - FoxFibre -ropa ecológica- y Àngels - Trèvol -mensajería y limpieza ecológicos-); y otros porque ya conocían la enfermedad (como por ejemplo la Fundación Terra -web de noticias sobre ecología y medio ambiente, con una excelente colección de publicaciones online sobre una gran variedad de temas-). Disculpad si no recuerdo en estos momentos a todos. Fueron los primeros años. Sólo nombro algunos ejemplos como homenaje a aquellos profesionales, tan rápidamente concienciados, preocupados y solidarios con este problema, por mero compromiso humano.

Durante los nueve años de existencia de este espacio, desde diversos ámbitos profesionales (incluido el de Salud Laboral) se me ha solicitado información; he elaborado información e informes dirigidos al ámbito sanitario; y entre otras cosas, además he realizado colaboraciones (de carácter informativo, y en forma de acciones a favor de la SQM); estrechado lazos con personas y profesionales interesados en estos temas; y he puesto en contacto a diferentes profesionales cuando estimé que sería de interés para la SQM. Siempre se hizo con fines independientes y objetivos, empleando miles de horas y la poca salud.

2009 - 2011: LA OTRA CARA DE LA MONEDA E INTENSA LABOR EN LOS MEDIOS

Como era lógico también, el éxito atrajo a la otra cara de la moneda. La más feroz se manifestó en 2009, convirtiéndose en el momento más complicado cuando me vi obligada a hacer público que, debido a la SQM, a partir de entonces quedaba en una situación personal compleja. Debido a ello -expliqué-, desde esa fecha, tras tres años (por entonces) de intenso trabajo desde mi espacio, no me quedaba otra opción que habilitar en él un apartado para donativos y patrocinios, siempre desde una política de ética e independencia que se seguiría manteniendo (la duda al respecto, ofendería) desde la misma política de seguir con una dedicación completa de muchas horas no remuneradas para ofrecer información rigurosa, independiente y gratuita. También señalé entonces que esa sería la única vez que hablaría de ello en el espacio.

Lamentablemente, hacer pública esa situación supuso que, de una situación de vulnerabilidad hubiera quien quisiera intentar sacarle provecho. Fue realmente todo un aprendizaje sobre la calidad humana de algunas personas y entidades.

También en esos años surgieron enfermos y entidades pasándose entre ellos mi teléfono y correo electrónico personal sin permiso, que eran utilizados para llamarme o escribirme a cualquier hora del día y de la noche (sea para preguntarme dudas; o para hablar, conocerme, saber de mi vida, o cualquier otra cosa). Fue triste ver enfermos, que a su vez no tenían en cuenta mi propio estado de salud y mi privacidad. Era una situación injusta. Hubo días que tuve que estar hablando con completos desconocidos a las 12 de la noche, o un sábado por la mañana temprano; y respondiendo varias veces a la misma persona un 24 de diciembre a última hora de la tarde, porque la otra parte no me tenía en cuenta. Así que hubo un momento en que me vi obligada a poner límites y normas estrictas, en aras de mi salud y de poder continuar mi labor sin tantas interrupciones. En ese sentido, tras años intentando explicar cosas como que no podía responder (ni oralmente ni por escrito), y tampoco podía extenderme más allá de dar la información que se me pidiera (por lo que no podía entrar en “debate” o discusión alguna al respecto), tuve que tomar la decisión de no contestar, y dejar de dar explicaciones, para evitar seguir en un círculo vicioso que ralentizaban mi labor y mi salud de forma extrema. Era de lógica que, quien tuviera alguna duda sobre SQM, como cualquier espacio en Internet la dejara en un comentario para que yo la contestara cuando pudiera. Las respuestas públicas, además sirven para que todos los que tengan la misma duda puedan verla resuelta sin tener por mi parte que darla de forma privada, persona a persona.

Volviendo al tema de las presiones de esa época, hay que decir que fueron variadas e importantes. Incluso por teléfono, para proponer situaciones oscuras en que consideré que lo que se quería es que vendiera al colectivo. Se me llamaba, para que no quedara por escrito. Incluso el mismo día en que falleció un familiar y pedí -sin éxito- que se me dejara la línea libre porque estaba esperando llamada por este triste motivo: la persona ni se inmutó. Quería que hablara “positivamente” (porque sí), en uno de mis grupos, de algo por lo que a él le pagaban para publicitar. Todo esto pasó, a pesar de que, desde siempre, se supo que el preámbulo para poder hablar conmigo era hacerlo desde la integridad; y que además, en caso de que se hablara conmigo de forma personal (no como autora de un “espacio conocido”) había que saber separar un ámbito del otro.

Desde luego, me podía haber aprovechado sin pensar en nada más. Al fin y al cabo, podría ser razonable, pensando que trabajo mucho por y para un colectivo las 24 horas -los 365 días del año-, sin remuneración alguna (aunque como todo el mundo, no como del aire), y con el resultado de que parte de ese trabajo se piratea -o se me pide personalizar para una persona o una entidad concreta- sin dar referencia de la autoría ni el enlace operativo correspondiente al SISS  (o se da, pero a soportes secundarios del SISS, como Scribd o YouTube). Con ello, no se respeta ese trabajo, y se elimina la posibilidad de dar al lector un punto de información para ampliar información y la posibilidad de que pueda valorar realizar donativos para ayudar a mantener la labor que desde aquí se lleva a cabo. Otros motivos razonables por los que podía haber aprovechado lo que se me ofreciera, sin pensar en más, es que estoy enferma, que no puedo trabajar, que las circunstancias personales son complejas, y que no tengo una incapacidad reconocida (porque hasta para eso hay que tener un soporte económico y -aunque parezca un contrasentido- cierta salud para hacer los trámites). Algunos de los ofrecimientos que me llegaron me hubieran beneficiado, incluso mucho, a cambio tan sólo de hablar a favor de algo o de alguien, o de señalar como cierto algo aunque no lo fuera. Nunca perdonaron que dijera que no (a todos, desde luego).

Por tanto, trabajar para este colectivo llegó a acarrear consecuencias negativas hacia mi persona por no plegarme, consecuencias que siguen hoy día. 

En el otro extremo han estado (y están) personas, profesionales y tiendas realmente éticas, extraordinarias y que su filosofía se ajusta completamente a la del SISS, que se han visto perjudicadas por mí porque no los he difundido (o porque no lo he hecho las veces que merecían), por si parecía que hubiera algo detrás de ello que no fuera que simplemente eran buenos. 

Además, también tengo que decir que en este tiempo he encontrado entre algunos profesionales (sanitarios, del mundo de la ecología, ONGs, etc.), afectados y enfermos activistas, a grandes personas de plena confianza que comprenden la gran y continua presión a la que estoy sometida en mi parte pública y mi estado de salud, y están ahí al cien por ciento, entendiendo y apoyando sin dudarlo, entendiendo, aún sin tener que dar explicaciones, dado que mi salud no siempre ayuda a ello. Este tipo de amistad es de lo más valioso que puede dar la vida y me siento realmente orgullosa de haber podido generar algo tan inestimable, sin pretenderlo y sin que mi salud permitiera comunicarme lo necesario para que pudiera nacer algo así.

Pero volvamos a ese año de 2009 del que hablaba. Afortunadamente en el tema de la SQM, tras tres años de andadura, ya conocido el espacio, con afectados de SQM que empezaban a tener conciencia de colectivo, con los medios que ya se estaban interesando en esta enfermedad, empezaron también a llegar las acreditaciones sanitarias. Recuerdo con cariño una de ellas en concreto -que no comentaré cuál por temas de privacidad-, que como espacio pionero en SQM, desde los primeros contactos se me felicitó con cariño y efusividad. La relación sigue siendo estupenda, y de gran apoyo y respeto hacia mi labor.

A la vez, estaba en contacto y se fue abriendo camino al conocimiento de la SQM en diferentes países latinoamericanos -sobretodo Argentina y México-, a través de las responsables de diversos grupos de fibromialgia; y de las personas enfermas de SQM que llegaban a mi espacio preocupados buscando información para lo que les pasaba. También se estableció relación con algún médico que ya allí conocía el tema. La sintonía fue realmente magnífica desde siempre.

Las peticiones de los medios de comunicación (entre otros) interesados en la SQM fue creciendo cada año, contactándome desde todos los ámbitos: agencias, prensa, televisión y radio. Cadena Ser, Radio Nacional de España, Vocento, Telemadrid, EFE…

2011: SE LLEGA A LA SOCIEDAD A GRAN ESCALA Y COMIENZAN LAS INVITACIONES PARA DAR CHARLAS EN ÁMBITOS PROFESIONALES

Fue en 2011 cuando hubo un punto de inflexión en España, en cuanto al conocimiento de la SQM a gran escala, cuando la famosa periodista Samanta Villar dedicó íntegramente a la SQM uno de sus seguidos reportajes, que se llamó Gente Burbuja. Su programa (Conexión Samanta) se emitía (y continúa, a fecha de hoy) en un canal de ámbito estatal de gran audiencia (Cuatro), y a una buena hora. La televisión es el medio de masas por excelencia. Participé en el reportaje tanto en calidad de testimonio (entre otros cuatro compañeros más) y de autora del espacio pionero de referencia en SQM, como de fuente documental sobre la dolencia.

Sobre los resultados de la emisión, sólo comentar al respecto que hasta ese momento no había usado Twitter (por razones de salud), y que de pronto me encontré -llegados por esa vía-, con cientos de mensajes de personas preguntando por la SQM, enviando apoyo, felicitando al programa por la emisión... Apenas conseguí hacerme con esta red social en esos días.

Este reportaje se sigue emitiendo cada cierto tiempo en otras cadenas, y cada vez que se repone despierta interés en los televidentes (La Siete -2012-, RTV Castilla-La Mancha, Energy -5/05/15-).

En cuanto al ámbito de las invitaciones a congresos, jornadas y charlas, en ese mismo año de 2011 del reportaje para el programa de Samanta Villar se me invitó a dar una charla en Biocultura-Madrid, junto a Carlos de Prada (periodista medioambiental, presidente del Fodesam, y premio Global 500 de la ONU entre otros), evento en el que participé a través de Skype.

2012 - 2013: SIGUEN LAS CHARLAS EN ÁMBITOS PROFESIONALES (TAMBIÉN EN MÉXICO)

Tras ello, a los pocos meses, ya en 2012, se me invitó a intervenir con una ponencia (también por Skype) en el acto de inauguración de la Asociación Alicantina para el Estudio de las Intolerancias Alimentarias y Ambientales (AAEIAA), presidida por el Dr. Adrián Martínez, que engloba a profesionales sanitarios y del mundo de la alimentación ecológica, etc.

Además, en 2013 fui invitada a participar en un congreso de Medicina Ambiental de expertos en la materia realizado en México, al que fue un honor mandar un video con mi ponencia.

Mientras tanto, seguí además con otros proyectos, colaboraciones, intervenciones, respuestas a dudas de los compañeros, actualizando este espacio y sus satélites (grupos y redes sociales), atendiendo a los medios que me contactaban… Todo, eso sí, al paso de mi salud, y teniendo que optar por tener que dejar de contestar a llamadas y correos privados de particulares que seguían consiguiendo mis datos de contacto a través de personas poco escrupulosas en cuanto al respeto a la privacidad de los demás.

2014: EL RECONOCIMIENTO DE LA SQM EN ESPAÑA

Por último, este último año de 2014 se produjo la mejor de las noticias en SQM en las que he participado, gracias a la iniciativa de Carlos de Prada: tras año y medio de trabajo de Carlos, la diputada Carmen Quintanilla y el mío propio, conseguimos el reconocimiento de la SQM en España, al igual que desde años atrás habían venido haciendo otros países como Alemania y Japón entre otros (para más información: ver nota de prensa oficial). En este camino ejercí como documentalista aportando información y orientación en las tramitaciones, y en base a ello realicé y se entregó un informe al Ministerio de Sanidad.

El reconocimiento era el paso necesario para estar dentro del sistema sanitario, tener un peso legal, y tener una base argumental para poder empezar en la línea de salida junto a otras enfermedades (no desde menos cero, como hasta entonces). Era lo básico -y por ello fundamental- para poder lidiar en la consecución de otros pasos en España, mientras la OMS siga sin recordar que somos enfermos que existen, y por tanto, debe clasificar cuanto antes esta enfermedad (como así se mostró favorable, ya en 1999). Es por este retraso de la OMS que numerosos países se le han adelantado dándole reconocimiento sanitario oficial en sus sistemas sanitarios del modo que autoriza la OMS, tal y como finalmente también a hecho España, donde hasta 2014, al no existir la SQM administrativamente, no era posible poder iniciar el camino de lo que nos hace falta y de nuestros derechos.

El interés y el eco que tuvo la noticia no fue sólo a nivel sanitario y de los medios de España, sino que traspasó fronteras. Esto fue bueno, no sólo para el colectivo a nivel estatal, sino para el de otros países. Por otro lado, desde los primeros meses diversos testimonios de enfermos y asociaciones nos comentaron que el reconocimiento ya les estaba sirviendo personalmente para obtener un mejor trato y/o la consecución de diferentes avances. En cuanto a los profesionales, el reconocimiento ha ido sirviendo para que algunos que no conocían la SQM se interesaran y se atrevieran a normalizarla la SQM en sus consultas; mientras que otros, sin conocernos de nada, nos han hecho llegar su enhorabuena, muestras de apoyo y simpatía.

Además, el reconocimiento está sirviendo para ver surgir proyectos de interés.

2015... HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ (SI CADA UNO APOYA BUENAS PROPUESTAS Y HACE SU PARTE)

Ahora, cada uno debe luchar por seguir avanzando, en grupo y por separado. Aunque las nuevas generaciones de enfermos de SQM no tengan memoria histórica de la gran evolución que se ha conseguido en pocos años (ni de la trastienda que pueda haber tras ella, tanto de apoyos como de obstáculos); por lo que puedan desesperarse por su situación personal, hay que saber mirar en perspectiva y en global. Mi misma “situación personal” es compleja. Pero hay que trabajar por el bien común para que también pueda tocar de vez en cuando algo de todo ello a la parte personal de la situación de cada uno; más que al contrario.

Las cosas no vienen regaladas, ni se puede pretender que las hagan "los demás", ni que las cosas de una y al instante. Cada uno tiene unas capacidades (es cierto) y es bueno ser objetivos en ello, pero dentro de ellas cada uno puede hacer cosas (como difundir, apoyar, elaborar ideas factibles desde la sensatez). Por otro lado, hay un cuerpo a cuerpo -cada enfermo en su ámbito-, que sólo es posible que cada uno lo enfrente por sí mismo, a la par que puede apoyar aquellos proyectos serios e independientes de intereses privados que salgan y sean de interés general para todos.

Yo por mi parte, sigo trabajando en todo ello, sin “vacaciones”, aunque desde hace un tiempo esté más orientada a la colaboración con profesionales sanitarios, dado que es en lo que más se me está requiriendo y pienso que es lo más útil y fructífero ahora (por ej. este mes tuve una conferencia por Skype para unas jornadas celebradas en Alicante).

El Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS) nació llamándose Mi Estrella de Mar, y en este último año cambió de nombre, de encabezamiento, tiene dominio propio, y se han pulido algunas cosas a nivel informático. No en vano una nueva etapa para la SQM (abierta tras su reconocimiento en España) había que enmarcarla de manera especial en este espacio pionero que llevaba con este propósito en mente desde sus inicios.

Hemos rebasado los nueve años, y en principio vamos ya encaminados hacia la década. En ello estaremos, si la salud y los compromisos profesionales en cuanto a la SQM me lo van permitiendo.

Se sigue con los mismos principios con los que nacimos: trabajo por la SQM y el colectivo desde la ética y la independencia. Lo mismo que pido respecto a aquellos con los que colaboro, o en lo que me baso para indicar productos, situaciones o trucos que puedan ser de interés para al menos un número suficiente de personas con SQM.

Finalizamos con un recuerdo por los que han partido en estos años: enfermos, tanto de España como de otros países (de SQM, EHS, FM y/o SFC); y algunos profesionales, de esos primeros que se solidarizaron con la SQM (Ángel -fundador de FoxFibre-, un ser extraordinario preocupado sinceramente por la SQM, que nos dejó hace casi un año).

Gracias a todos por estar ahí un año más (algunos de vosotros, desde los inicios).

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