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05 enero 2021

COVID-19 / SARS-CoV-2: preguntas frecuentes, recomendaciones y guía de actuación, con especial atención a las personas con SQM. María José Moya -pdf gratis descargable- (Liberlibro. 2020)

Cubierta de la obra
"Covid-19: respuestas a preguntas frecuentes y guía de actuación"

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DATOS BIBLIOGRÁFICOS

TÍTULO: Covid-19
SUBTÍTULO: respuestas a preguntas frecuentes y guía de actuación
AUTORA: María José Moya Villén (documentalista, responsable del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental -SISS-, afectada grave de sensibilidad química múltiple, fibromialgia, electrosensibilidad, síndrome de fatiga crónica, migrañas, lumbalgia crónica...)
EDITORIAL: Liberlibro
AÑO: 2021
PÁGINAS: 57
ISBN: 978-84-18471-41-4
OBSERVACIONES: Obra gratuita. Inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual. Responde a preguntas frecuentes (FAQ), realiza recomendaciones y resulta una completa guía de actuación frente a la covid-19 y el virus SARS-CoV-2 para la población y los pacientes. Datos sustentados en casi 200 fuentes. Los capítulos sobre prevención, tratamiento y desinfección ofrecen alternativas aptas para personas con intolerancias químicas (como alergias, o sensibilidad química múltiple) e inocuas para el medio ambiente. Encontrará respuestas a dudas tales como, ¿la vitamina D es útil para prevenir y tratar la covid-19? ¿Puede ayudar un tipo de alimentación determinado? ¿Si me ingresan en el hospital, qué medicación sería efectiva y cuál no? ¿Si tengo que hacer aislamiento domiciliario por haber dado positivo, qué tratamiento es el habitual? ¿Qué alternativas hay para para desinfectar sin perjudicar mi salud y la del medioambiente? ¿Qué hacer, y qué usar, si tengo que quitarme la mascarilla por causas de fuerza mayor, como por ejemplo, porque mi dentista me tenga que ver la boca?


ÍNDICE

PRÓLOGO - p. 5

PARTE 1. LOS CORONAVIRUS (¿qué son? ¿Por qué se llaman así?) - p. 8 

PARTE 2. LA COVID-19 - p. 8

1. GENERALIDADES - p. 8 
2. SÍNTOMAS Y EVOLUCIÓN p. 9 
3. PERÍODO DE INCUBACIÓN (LATENCIA) - p. 10 
4. ¿QUIÉNES PUEDEN CONTAGIAR? - p. 10 
5. ¿CUÁLES SON LAS VÍAS DE CONTAGIO? - p. 10 
6. ¿CUÁNTO TIEMPO PERMANECE EL VIRUS EN LAS SUPERFICIES? ¿Y EN EL AIRE? ¿QUÉ DISTANCIA PUEDE RECORRER? - p. 11 
- Duración del virus - p. 11 
- Distancia que puede recorrer - p. 14 
7. ¿QUÉ FACTORES DE RIESGO INCIDEN EN EL AGRAVAMIENTO Y LA MORTALIDAD? - p. 14
8. ¿CUÁL ES LA DURACIÓN? ¿Y LOS CRITERIOS DE ALTA? - p. 15 
9. ¿CUÁNTO TIEMPO DEBE DURAR EL AISLAMIENTO DOMICILIARIO? - p. 15 
10. ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA? - p. 16 
- Test RT-PCR - p. 16 
- Test de antígenos del SARS-CoV-2 - p. 16 
- Test serológico o de anticuerpos - p. 17 
- Otros test (test celulares, test de saliva, test TMA, autotest) - p. 17 
- Advertencias - p. 18 
11. ¿TIENE VACUNA? ¿Y TRATAMIENTO? - p. 18 
12. ¿CÓMO EVITAR EL CONTAGIO? (PREVENCIÓN) - p. 22 
- Sugerencias - p. 25 
13. ¿QUÉ HACER SI SE TIENEN SÍNTOMAS? (PROTOCOLO DE ACTUACIÓN) - p. 25 
14. ¿QUÉ MÉTODOS DE DESINFECCIÓN EXISTEN? - p. 27 
- Métodos manuales - p. 28 
- Métodos mecánicos - p. 30 
- Método lento (no hacer nada) - p. 31 
- Vaporetas - p. 31
- ¿Existen otras opciones? - p. 31 
15. ¿CÓMO DESINFECTAR… ? (varios casos prácticos) - p. 32 
16. ARTÍCULOS DE PROTECCIÓN PERSONAL - p. 34 
- Protecciones respiratorias (mascarillas y medias máscaras) - p. 34 
- Protección dérmica (guantes) - p. 42 
- Otros tipos de protección - p. 42 
- Indicaciones sobre mascarillas, guantes u otros artículos de protección - p. 42 
17. ¿CÓMO PONERSE Y QUITARSE UNA MASCARILLA? - p. 43 
- Consejo - p. 44 
18. ¿CÓMO HIGIENIZAR UNA PROTECCIÓN RESPIRATORIA? - p. 44 
- ¿Cómo higienizar una protección respiratoria reutilizable? - p. 45 
- ¿Cómo higienizar una protección respiratoria no reutilizable y las mascarillas autofiltrantes? - p. 46
- ¿Qué hacer con la protección respiratoria después de su asepsia? - p. 47 
- Advertencias - p. 48 
19. ¿CÓMO PONERSE Y QUITARSE UNOS GUANTES? - p. 48 
- Colocación - p. 48 
- Extracción - p. 48 
- Advertencia - p. 48 
20. ¿DÓNDE TIRAR EL MATERIAL DE PROTECCIÓN? (MASCARILLAS, GUANTES…) - p. 48
21. ¿UN ANIMAL PUEDE CONTAGIAR A UNA PERSONA? ¿Y AL CONTRARIO? - p. 49

PARTE 3. FECHAS CLAVE - p. 51 

PARTE 4. BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS - p. 53 

ANEXO. IMÁGENES - p. 54


SOBRE LA OBRA

Cuando surge una pandemia -1-, las autoridades sanitarias tienen que afrontar el reto de atajarla en base al principio de precaución, la ciencia independiente, y -aunque tomándola con cautela-, la experiencia previa -2- del país donde se originó el foco. Asimismo, los gobiernos y los agentes sociales -adelantándose a los acontecimientos-, han de llegar a unos acuerdos que palien la crisis socioeconómica que acarreará el contagio masivo de población, pero sin menguar con ellos la protección a la salud pública.

La pandemia actual tiene su origen en un virus, al que se ha llamado SARS-CoV-2, que ha causado una enfermedad en humanos, que se ha denominado covid-19

Su expansión por el planeta fue rápida: el 17 de noviembre de 2019, las autoridades chinas detectaron el primer caso, según informaron (aunque no descartaron que hubiera habido otros anteriores); el 23 de enero de 2020, su gobierno decretó el cierre y confinamiento domiciliario de parte del país, por la transmisión comunitaria del virus (es decir, por la expansión incontrolada del SARS-CoV-2 por su territorio); y el 24 de enero de 2020, se detectó el primer caso en Europa, en concreto en Alemania (en España sería el 31 de enero). Finalmente, el 11 de marzo de 2020 la OMS declararía el estado de pandemia, por lo que la mayoría de los países del planeta ordenaron el confinamiento de sus habitantes a partir de ese mes.

Desde el inicio del problema, la ciudadanía se encuentra desconcertada. Pero no sólo por la pandemia. También por lo que le comunican al respecto la OMS y la mayoría de los gobiernos: parte de la información y de las directrices que han proporcionado hasta ahora ha resultado errática, confusa, opaca, contradictoria, tardía, e incluso errónea. Y a ello se suma que, aunque declaran hablar basándose en la ciencia, no están teniendo en cuenta ni tan siquiera sólidos estudios sobre la covid-19 y el criterio de los científicos; o sino, demoran aceptar la evidencia más allá de lo admisible. 

Los ejemplos sobre este proceder son numerosos:

1. Al principio de la pandemia, durante el confinamiento mundial, las indicaciones que dieron giraron en torno a:
  • Desaconsejar -3- el uso de las mascarillas (excepto en enfermos sintomáticos y personal sanitario), a pesar de que la literatura médica, la experiencia china y el principio de precaución alentaban a su uso generalizado;
  • Recomendar una distancia de seguridad interpersonal de 1 metro -4-, a pesar de ser insuficiente (sobre todo en recintos cerrados, o si se está ante individuos que tosan, griten, etc.);
  • Considerar los espacios cerrados como sitios de riesgo menor al real (por sólo contemplar las situaciones extremas) -5-;
  • Sostener que la mortalidad de la covid-19 es más baja que la de la gripe estacional -6-, a pesar de que no había transcurrido el tiempo suficiente para poder conocer su evolución; y
  • Afirmar que sólo contagian los enfermos sintomáticos, no los presintomáticos y asintomáticos, a pesar de los estudios en sentido contrario.
2. Más tarde, tras salir del confinamiento mundial (que en España finalizó el 21 de junio de 2020), las directrices de las diversas administraciones pasaron a centrarse en dos cuestiones:
  • Recomendar u obligar al uso generalizado -7- de las mascarillas quirúrgicas, a la vez -8- que se desaconsejaban o prohibían las mascarillas autofiltrantes (excepto en personal sanitario); y
  • Fomentar la idea de que quitarse la mascarilla en la calle o en un local para comer, fumar o beber; o para hacer deporte, no supondría un riesgo (un criterio que se basó en motivos económicos, principalmente). 
3. En la actualidad, la OMS y otras autoridades siguen resistiéndose a guiarse por cosas como:
  • El principio de precaución; y
  • La evidencia científica. Por ejemplo, no están actuando para disminuir la contaminación atmosférica -9, 10-. O siguen sin admitir, como vía de contagio, la transmisión aérea (y con ello, la gran distancia que el virus puede recorrer, y lo que puede permanecer en el aire), por lo tanto, están ignorando los requerimientos científicos -11, 12-; así como los estudios que, desde el inicio de la pandemia, avalan que los aerosoles en suspensión son una vía principal de transmisión. Otro ejemplo más de esa resistencia a la evidencia sería la actuación de algunas autoridades políticas de ciudades como Madrid, que en los momentos de peor incidencia prohíben pasear, o realizar ejercicio, en ambientes saludables al aire libre, porque cierran los parques y otras zonas arboladas, a pesar de que los entornos abiertos tienen menor riesgo que los cerrados, sobre todo si se va con mascarilla.
En definitiva, los gobiernos y las autoridades sanitarias podrían haber informado y actuado correctamente en todas las cuestiones anteriores, desde que comenzó la pandemia. Es decir, desde marzo de 2020, cuando empecé a escribir esta obra (podrá ver que algunos de los artículos y estudios que referencio sobre estos temas, se publicaron en ese mes).

Cuando las autoridades no tienen como prioridad los criterios sanitarios y la transparencia, dificultan que el ciudadano pueda tomar conciencia de cuál es su verdadero nivel de riesgo en cada momento; y de cuáles son las medidas más acertadas para protegerse, de entre las que tenga a su alcance.

Esta obra tiene como objetivo aportar respuestas claras sobre qué se sabe realmente acerca del SARS-CoV-2 y la covid-19 hasta el momento, y cuáles son las directrices más seguras para la protección de la salud. Además, los capítulos sobre prevención, tratamiento y desinfección ofrecen opciones que tienen en cuenta a las personas enfermas en general, a las que padecen sensibilidad química múltiple (SQM) en particular, y al medio ambiente. La publicación se sustenta en casi 200 fuentes.

No obstante, una aclaración: no hay un método para eliminar o protegerse del SARS-CoV-2 al 100 %. Lo que hay es una serie de métodos que, si se simultanean entre sí, y se realizan cada vez que sea necesario, pueden reducir al mínimo el riesgo de contagio, o de agravamiento de la enfermedad. Esos métodos son: lavado de manos con agua y jabón, uso de mascarilla y de otros elementos de protección, mantenimiento de la distancia entre personas de 2 metros mínimo, desinfección de todo lo que entre en su domicilio, evitación de espacios cerrados (sobre todo de los concurridos), minimización del contacto con superficies externas a su vivienda… Piense que cada elemento de protección que añada a otros, servirá de barrera adicional al virus; y cada desinfección que realice, reducirá su capacidad infectiva inicial.

Extreme las precauciones en todo momento. No se relaje. Y ante la duda, no se confíe. Contraer la covid-19, sea de forma leve o grave, le podría provocar graves secuelas, o complicarle la salud en el futuro; y le convertiría en un foco de contagio para las personas de su alrededor. Además, podría volver a reinfectarse si, tras pasar la enfermedad, o ser vacunado, no obtuviera unos niveles de inmunidad lo suficientemente robustos -13-, o el virus mutara en variantes a las que su inmunidad adquirida no pudiera hacer frente. Por lo tanto, no se arriesgue: sea precavido, por usted y por los demás.

................................

Notas a pie de página

[1] La OMS denomina pandemia "a la propagación mundial de una nueva enfermedad" (fuente: OMS [24/02/2010]. ¿Qué es una pandemia? Disponible en: https://www.who.int/csr/disease/swineflu/frequently_asked_questions/pandemic/es/).

[2] Zhou W (ed.). 101 consejos basados en la ciencia del manual de prevención de coronavirus que podrían salvar su vida = The coronavirus prevention handbook: 101 science-based tips that could save your life / trad. del inglés al español por Shan Zhu, Qing Chen y Jun Li. New York: Skyhorse Publishing, marzo 2020. Publicado originalmente por Hubei Science and Technology Press [Wuhan, China].

[3] La razón subyacente por la que desautorizaron las mascarillas fue que no había para toda la población, porque la covid-19 había provocado el brusco y elevado aumento de su demanda, y el mercado internacional quedó desabastecido. Pero frente a ello se podía haber pedido a la población que se tapara el rostro de algún modo al menos. Hubiera sido mejor que alentarla a no usar nada.

[4] La distancia social que aconseja la OMS, a día de hoy, todavía es de 1 metro, como puede verse en su web. Sin embargo, muchos países ya han establecido para sus territorios que sea “superior”, “al menos” o como “mínimo” de 1,5 - 2 metros, para aproximarse a lo indicado por los estudios y el sentido común.

[5] Las autoridades relativizaron el hecho de que todo espacio cerrado supone, potencialmente, un riesgo importante. Además, no informaron del hecho de que no sólo aquellos que tienen mucha gente son los más inseguros. También lo son los que no pueden ventilarse correctamente, los que tienen un sistema de aire acondicionado recirculante, los que su tamaño es reducido (como en el caso de los vehículos), o los que son cuartos de baño (debido a los aerosoles que generan las heces durante la deposición; y a las bajantes del aseo, dado que comunican con las tuberías del resto del inmueble). Todos estos espacios tienen un alto riesgo aunque tengan poca gente; o aunque hayan sido desocupados, si no se ventilaron y desinfectaron después, o no se hizo correctamente.

[6] El discurso comparativo sobre la mortalidad caló en la sociedad porque fue reforzado por profesionales, divulgadores e influencers del ámbito científico-sanitario que, en los medios y redes sociales, apoyaron tal relato y el mensaje antimascarillas. La actitud irreflexiva y acrítica con la narrativa oficial minimizó el problema ante los ojos del ciudadano.

[7] El cambio de criterio -que pasó de desaconsejar, a recomendar (o imponer) el uso de mascarillas-, se justificó sobre la base de que, tras haber llegado a un mejor conocimiento del virus, se había determinado que sí eran necesarias.

[8] El motivo de esta directriz dual entre mascarillas quirúrgicas y autofiltrantes fue de carácter práctico: tras el desabastecimiento inicial de protecciones respiratorias en todo el mundo, se vio que las mascarillas quirúrgicas eran más fáciles de fabricar a gran escala que las autofiltrantes; y que la mayor parte de las autofiltrantes las requerirían las administraciones para abastecer a sus centros sanitarios, principalmente. Por tanto, no fue una medida coherente sanitariamente, ya que, mientras que las quirúrgicas no se ajustan al rostro (lo que merma su eficacia), y además, no están fabricadas para proteger a quienes las llevan, sino a quienes se les acerquen (por lo que dejan la seguridad propia en manos de desconocidos); por el contrario, las autofiltrantes (FFP, N, KN y similares) sí son ajustables, sí están fabricadas para proteger al usuario (además de a quienes estén cerca de él, en caso de que la mascarilla no tenga válvula de exhalación), y están indicadas para partículas (algo que es importante, porque las protecciones respiratorias contra partículas y/o aerosoles son las más adecuadas para hacer frente a los virus). Por lo expuesto, las autofiltrantes se convirtieron en el objetivo principal de acaparadores y especuladores.

[9} López de Benito J (28/04/2020). La contaminación del aire, gran aliado del covid-19. Ambientum / EnergyNews. Disponible en: https://www.ambientum.com/ambientum/contaminacion/la-contaminacion-del-aire-gran-aliado-del-covid-19.asp

[10] Sacristán E (01/05/2020). Así afecta la contaminación a la pandemia de covid-19. Agencia SINC. Disponible en: https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Asi-afecta-la-contaminacion-a-la-pandemia-de-COVID-19

[11] El primer llamamiento público, o carta abierta, que exhortó a reconocer que el SARS-CoV-2 puede transmitirse por el aire, advirtió de que a este virus le es posible permanecer suspendido en el ambiente dentro de microgotas (denominados aerosoles), El texto lo redactó Lidia Morawska y Donald K. Milton, y fue firmado por 239 científicos de todo el mundo. Véase en: Morawska L, Milton DK (2020). It is time to address airborne transmission of covid-19: [corrected proof]. Clin Infect Dis. ciaa939. Disponible en: https://academic.oup.com/cid/advance-article/doi/10.1093/cid/ciaa939/5867798 (online desde: 06/07/2020).

[12] El segundo llamamiento público, o carta abierta, además de advertir del hecho de que el virus se puede transmitir por el aire, alertó de que, en aerosol, dura más tiempo y puede recorrer más distancia que en gotículas (también llamadas gotas o gotitas). Véase en: Prather KA et al. (2020). Airborne transmission of SARS-CoV-2: [letters]. Science 370(6514):303-304. Disponible en: https://science.sciencemag.org/content/370/6514/303.2 (online desde: 16/10/2020). D. José Luis Jiménez, científico y profesor de Química de la Universidad de Colorado Boulder, "que ha trabajado con los expertos que firman la carta de Science" (nota: la fuente de esta cita viene a continuación, en el enlace de El Independiente), ofrece más información de ello en las siguientes entrevistas:

[13] No puede descartarse un contexto mundial en el que, quizás, al menos de momento, no haya una cantidad lo suficientemente elevada de población que presente una sólida inmunidad celular, es decir una sólida protección inmunológica a largo plazo (células T de memoria y células B de memoria), sea tras pasar la enfermedad, o sea tras ser vacunada. Esto podría ocurrir en personas mayores, o que tengan una alteración inmune previa, por ejemplo. Las consecuencias de esta hipótesis serían dos: a nivel individual, esos exenfermos -entre los que quizás se encontrara usted-, podrían volver a contagiarse (incluso en un período de tiempo escaso); y a nivel social, no sería posible conseguir la inmunidad de grupo (también llamada de rebaño, o colectiva), sea a corto, medio o largo plazo. Más información en: Redacción Médica [31/10/2020]. Un virólogo se reinfecta de covid-19 para descartar la inmunidad de grupo. Disponible en: https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/-virologo-reinfecta-covid-19-descartar-inmunidad-grupo-6358
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21 mayo 2020

14º ANIVERSARIO DEL SISS (2006-2020).- Cumpliendo años en medio de una pandemia mundial por una nueva enfermedad: la covid-19

Cubículo donde tiene que vivir María José Moya, responsable del SISS, a causa de sus enfermedades ambientales

UNA NUEVA ENFERMEDAD EN EL PLANETA: LA COVID-19

El ser humano se ha visto sobrepasado por la emergencia de salud internacional que está viviendo desde que, a finales de 2019, se vio afectado por una nueva enfermedad.

La covid-19 (que así se llama), surge como consecuencia del problema medioambiental que el humano viene causando en el planeta desde hace más de un siglo. Es altamente contagiosa.

Apareció en la ciudad china de Wuhan, y China informó de ella a la OMS en enero, que a su vez declaró la emergencia internacional el 30 de enero, y el estado de pandemia el 11 de marzo.

La enfermedad se extendió rápidamente, y esto ha obligado al confinamiento de gran parte de la población mundial y a la reducción de la actividad humana a la mínima vital.

En la actualidad, este es el contexto que sigue vigente en la mayoría de países.

La consecuencia positiva de ello es el respiro temporal que está suponiendo para el planeta. La Naturaleza ha aprovechado (su flora y su fauna) para mostrar la fuerza con la que podría regenerase si le diéramos una oportunidad, lo que podría mitigar en algo la emergencia climática imparable en la que vivimos. Pero apenas hay conciencia de lo común. Sólo individualismo e intereses económicos (unas veces maquillados, y otros no)

A día de hoy, el ser humano sigue luchando contra el covid-19.

LAS PERSONAS CON  SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE (SQM) Y/O ELECTROSENSIBILIDAD (EHS) EN TIEMPOS DE LA COVID-19

¿Y esto qué tiene que ver con nuestro espacio? Todo. En medio de la pandemia de la covid-19, las personas con sensibilidad química múltiple (SQM) tenemos un panorama aún más difícil e incierto que antes de esta pandemia, porque los gobiernos, las administraciones y gran parte de la ciudadanía, en vez de optar por valorar priorizar las formas de asepsia contra el virus de la covid-19 que son efectivas para destruir el virus de la covid-19, pero que no supondrían un problema secundario de salud a diversos colectivos como el de las personas con SQM (entre otros, como el de los asmáticos, los alérgicos, los pacientes de EPOC, los que padecemos migrañas, etc.), se están llevando a cabo fumigaciones sistemáticas con lejía y/o productos con fragancias, y además de forma continua, e incluso diaria.

Las personas con electrosensibilidad (EHS) tampoco lo tenemos fácil. El motivo es el aumento del uso de las tecnologías inalámbricas de la gente y empresas alrededor nuestro, por el confinamiento. Lamentablemente, no se promueve la tecnología saludable, es decir, por cable u otra que no sea invasiva con los espacios públicos y privados de forma indiscriminada.

Todo ello está siendo agotador. Más si cabe si las energías y la salud del enfermo ya eran muy limitadas antes de la covid-19.

A ello se suma la frustración y el efecto psicológico que supone, para personas que se ven obligadas a vivir encerradas por su SQM y/o EHS desde hace años, y pegadas a una mascarilla, el continuo bombardeo de mensajes de los medios de comunicación con las consignas de: “Ya falta un día menos”, “Ya queda menos”, “Un día más, un día menos”, “Piensa en lo que harás cuando vuelvas a salir”… Eso, día tras día, escuchándolo machaconamente personas cuyas duras condiciones de confinamiento, y vivencias con sus mascarillas, no supondrán variación alguna antes, durante y después del confinamiento por la covid-19:
  • Antes del confinamiento mundial ya llevábamos muchos años teniendo que vivir encerrados (pero de verdad. Es decir, sin “paseos”, sin salidas a la calle de vez en cuando, sin ningún tipo de alivio, sin contacto con alguien…);
  • Durante el confinamiento internacional, tanto las personas con covid-19, como la población en cuarentena por este motivo, tienen una comprensión, apoyo y solidaridad social, administrativa, mediática y del entorno, que una persona con SQM o EHS no ha tenido, ni tiene, ni tendrá (ni de lejos) con ellos, a pesar de que nuestro confinamiento no se reduce a permanecer encerrados temporalmente, sino de forma permanente, y conviviendo a diario con una situación compleja en que nuestras viviendas tienen que permanecer herméticamente cerradas para evitar que entren sustancias del exterior que nos afecten, y con una sintomatología continua, difícil de sobrellevar;
  • Tras la cuarentena, o cuando esta se vaya relajando, los enfermos de SQM y/o EHS graves seguiremos confinados, y por supuesto, usando mascarillas, como llevamos años obligados a ello, y sin que la sanidad nos las subvencione (ni esto, ni nada de lo que por nuestras enfermedades nos vemos obligados a utilizar en nuestras vidas diarias).

LA AUTORA DEL SISS EN ESTE CONTEXTO

En mi caso, llevo confinada desde 2006; y de esos 14 años, algunos sabéis que los últimos los he pasado viviendo en un cubículo de 3 m x 1,5 m, que además no tiene la altura suficiente para poder ponerme de pie, ni tampoco espacio para permanecer sentada. Pero es el único sitio que tengo lo suficientemente adaptado a mis patologías para que la sintomatología no acabe siendo insoportable.

A ello se suma una situación personal complicada desde 2016.

Así las cosas, y añadiendo a lo anterior las dificultades que está provocando, en mi vida diaria, el esfuerzo de llevar a cabo las acciones necesarias para intentar no contagiarme de covid-19; sumado a los problemas de salud que me están suponiendo las fumigaciones continuas que por esta enfermedad están realizando en la localidad donde vivo (que ha venido computando el mayor número de casos de toda España), disculpad que en estos dos meses y medio últimos me haya sido imposible actualizar mi espacio, a pesar de haber puesto todo mi empeño en ello (pero sin éxito). Es la primera vez que ha ocurrido en los 14 años de existencia del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple (SISS), pero realmente mi salud y circunstancias no dan para más.

En todo caso, os comunico que en este tiempo, poco a poco, he estado creando una entrada sobre la covid-19, para publicárosla pronto. Por supuesto, fundamentada en fuentes sólidas. Creo que en estos momentos es prioritario ofrecer esta información, dada la cantidad de gente que está muriendo por covid-19 en todos los continentes, y la que está enfermando y recuperándose pero sin que nadie sepa aún qué posibles secuelas podrían quedarles. Parte de estos contagios se están produciendo porque no conocen la información básica sobre este problema, sea porque no la han buscado activamente (por ej. para saber cómo ponerse bien una mascarilla), o sea por la intoxicación informativa promovida por los intereses creados surgidos alrededor de este asunto (algo que, desafortunadamente, pasa en cualquier cuestión).

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25 febrero 2020

AGUA POTABLE.- Un macroestudio en 26 países de la UE, que cubrió el 75 % de su población de 2005 a 2018, muestra que el 5 % de los casos europeos de cáncer de vejiga se deben al agua del grifo (ISGlobal. 2020)

Los trihalometanos son compuestos que se generan después de desinfectar el agua
con productos químicos

Biomedicina y salud: salud pública
QUÍMICOS EN EL AGUA POTABLE SE ASOCIAN CON UN 5 % DE LOS CASOS DE CÁNCER DE VEJIGA EN EUROPA

Un macroestudio analiza por primera vez la presencia de trihalometanos en el agua del grifo de 26 países de la Unión Europea, entre ellos España, y su impacto en la salud. Los resultados indican cómo 6.500 casos anuales de cáncer de vejiga en Europa pueden ser atribuibles a dicha exposición.

Más de 6.500 casos anuales de cáncer de vejiga en Europa pueden ser atribuibles a la exposición a trihalometanos (THM) en el agua potable, lo que representa cerca del 5 % del total de casos europeos de cáncer de vejiga. Es una de las conclusiones de un macroestudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por “la Caixa”, que ha analizado por primera vez la presencia de estos compuestos químicos en el agua del grifo de 26 países de la Unión Europea.

Los trihalometanos son compuestos que se generan después de desinfectar el agua con productos químicos. Estudios previos ya habían asociado la exposición a largo plazo ­–que tiene lugar tanto por ingestión, inhalación o por absorción dérmica– con un mayor riesgo de cáncer de vejiga.

Esta nueva investigación, publicada en la revista Environmental Health Perspectives, se propuso recoger los niveles recientes de trihalometanos en el agua potable municipal europea y estimar la carga de cáncer de vejiga atribuible.

“El mayor desafío ha sido la recopilación de datos de trihalometanos representativos en todos los países de la UE”, explica Cristina Villanueva, investigadora de ISGlobal y coordinadora del estudio, que anima a optimizar “la disponibilidad de estos datos que deberían ser de fácil y rápido acceso”.

El equipo científico envió un cuestionario a las organizaciones encargadas de la calidad del agua municipal para recoger información sobre la concentración de trihalometanos totales e individuales (cloroformo, bromodiclorometano, dibromoclorometano y bromoformo) en el agua del grifo, red de distribución o planta de tratamiento.

Esta información se complementó con otras fuentes de información disponibles –datos abiertos, informes, literatura científica, etc.–. Se consiguió obtener los datos de trihalometanos de 2005 al 2018 de 26 países de la Unión Europea –todos menos Bulgaria y Rumanía donde la información era menos extensa–, cubriendo el 75 % de la población.

Los resultados indicaron grandes diferencias entre países. El nivel medio de trihalometanos en el agua potable en todos los países estaba por debajo del límite reglamentario europeo –la media fue de 11,7 µg/L cuando el límite permitido es de 100 µg/L–, aunque los niveles máximos sí que sobrepasaron los límites en nueve países (Chipre, España, Estonia, Hungría, Irlanda, Italia, Polonia, Portugal, Reino Unido).

Iro Evlampidou, primera autora del artículo, destaca que esta investigación “es de especial interés para los países que registran altos niveles medios de concentraciones de trihalometanos en el agua del grifo".

ASOCIACIÓN CON CÁNCER DE VEJIGA

Asimismo, se estimaron los casos de cáncer de vejiga atribuibles mediante un cálculo estadístico que relacionaba los niveles medios de trihalometanos con la información internacional disponible de las tasas de incidencia de la enfermedad en cada país.

En total, se estimaron 6.561 casos de cáncer de vejiga por año atribuibles a la exposición a trihalometanos en la Unión Europea. Los resultados mostraron grandes diferencias entre países. España (1.482 casos) y Reino Unido (1.356 casos) representaron el mayor número estimado de casos atribuibles, en parte debido a la alta incidencia de cáncer de vejiga o la elevada población de estos países.

En cuanto al porcentaje de casos atribuibles de cáncer de vejiga por la exposición a trihalometanos, Chipre (23 %), Malta (17 %), Irlanda (17 %), España (11 %) y Grecia (10 %) fueron los países que mostraron los porcentajes más elevados. En el extremo opuesto, se encontraban Dinamarca (0 %), Países Bajos (0,1 %), Alemania (0,2 %), Austria (0,4 %) y Lituania (0,4 %).

“En los últimos 20 años se han realizado esfuerzos importantes para reducir los niveles de trihalometanos en diversos países de la Unión Europea, incluyendo España. Sin embargo, los niveles actuales en ciertos países aún podrían conducir a una carga considerable de cáncer de vejiga que podría evitarse mediante la optimización del tratamiento del agua, desinfección y prácticas de distribución, entre otras posibles medidas”, valora Manolis Kogevinas, investigador de ISGlobal.

El equipo científico recomienda que los principales esfuerzos para reducir los niveles de trihalometanos se dirijan a países con niveles más altos. Así, el estudio estima que si los 13 países que tienen el promedio más elevado redujeran los niveles a la media de la UE, el número estimado de casos atribuibles disminuiría un 44 %, con 2.868 casos menos por año.

Fuente: Agencia SINC (15/01/2020)


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