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11 abril 2018

"CHEMICALS IN OUR LIFE”: ojo con la información de la nueva web de la UE sobre sustancias químicas en la vida cotidiana


Una pena. Tras el análisis de la nueva web de la European Chemicals Agency, llamada “Chemicals in our life” ("Las sustancias químicas en nuestra vida"), podemos concluir que se trata de un espacio nacido para contrarrestar la cada vez mayor preocupación de la población sobre las posibles consecuencias en su salud de la ingente cantidad de sustancias químicas que se encuentran presentes en su día a día, incluso desde la concepción.

Pero a pesar de encontrarse en todos los ámbitos de la vida, como en el del aseo, la cosmética, los materiales de construcción, etc., y de que de gran parte de ellos no se han estudiado sus efectos sobre la salud, esta web muestra, en general, una intención de abordaje del problema que es tibio, ambiguo, en algunos momentos sesgado, e incluso confuso.

Por ejemplo, pone casi al mismo nivel los alimentos convencionales, los naturales y los ecológicos; o minimiza -o directamente niega- las consecuencias de ciertos tóxicos en la salud. Llama la atención, en este sentido, lo que refiere sobre el glifosato -del que además ofrece un enlace para ampliar información al que ha eliminado su contenido-, y sobre los nanomateriales. Y también sorprende que los problemas de salud causados por los tóxicos los centre prácticamente en las alergias, que defienda las dosis tóxicas legales, que no reniegue de la comercialización de productos que contengan sustancias tóxicas, que no muestre crítica alguna acerca de la legislación que sobre ello hace la UE, y que -excepto en un artículo dedicado específicamente a ello- no tenga en cuenta en sus valoraciones el efecto cóctel y el acumulativo en el tiempo de los tóxicos en el organismo humano, el resto de los seres vivos, y el medio ambiente.

Tiene, no obstante, algunas cosas positivas esta web: a través de ella se puede conocer cuál es la línea oficial de la UE sobre los tóxicos y la salud (sea por lo que dice, y por lo que puede leerse entre líneas); puede entresacarse alguna información útil (aunque no tenga en su ánimo ser contundente); y a través de ella se puede acceder a la base de datos de la ECHA (en inglés), que contiene información diversa sobre las sustancias químicas que se utilizan a diario en Europa.

En definitiva, esta web es un ejemplo más que muestra que el ciudadano debe dejar de ser alguien influenciable a los lobbies, para pasar a interesarse en formarse buscando información independiente y completa sobre estos temas para poder decidir libremente qué estilo de vida quiere llevar (tóxico o saludable), y poder estar alerta -desde el conocimiento, y con fuentes solventes- ante la fuerte presión que ejercen los grupos de presión de las industrias, que se filtran incluso a través de los medios de comunicación y los organismos oficiales que en teoría deberían velar por la salud de todos.

Afortunadamente, ante este tipo de políticas poco proteccionistas con la salud del ciudadano tenemos alternativas. Por ejemplo, en este terreno de los tóxicos relacionados con la salud recomendamos la web “Hogar sin Tóxicos” (que puede consultarse en español y en inglés); y el amplio recopilatorio multilingüe de espacios informativos y bases de datos, organizados por temas, confeccionado por el SISS.

En cualquier caso, a continuación ofrecemos la nota pública con la que se presentó hace unos días la nueva web de la ECHA que ha dado pie al artículo que nos ocupa (es curioso que indique que se dirige a los consumidores, no a los ciudadanos. Toda una declaración de intenciones, sin duda).

LA UE LANZA LA WEB MULTILINGÜE "LAS SUSTANCIAS QUÍMICAS EN NUESTRA VIDA” [“CHEMICALS IN OUR LIFE"]

Traducción del inglés: María José Moya Villén (SISS).

En marzo, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) [European Chemicals Agency] lanzó una nueva web dedicada a informar a los consumidores sobre los beneficios y riesgos de las sustancias químicas en sus vidas cotidianas.

Mientras que el 65% de los europeos están preocupados por estar expuestos a sustancias químicas peligrosas (Eurobarómetro 2016), todavía hay muy poca información para consumidores novatos acerca de qué productos contienen qué sustancias químicas y las reacciones adversas que pueden causar. Las preocupaciones por la exposición a las sustancias químicas es aún más destacada entre los pacientes con alergia, asma y EPOC, quienes tienen sistemas inmunitarios y respiratorios más vulnerables y cuyo contacto con sustancias químicas podría causar reacciones graves.

La web, disponible en 23 idiomas de la UE, proporciona información útil sobre los beneficios y riesgos del uso de sustancias químicas y explica cómo nos protege la legislación de la UE sobre sustancias químicas.

La web tiene una sección de Tendencias para noticias de actualidad y está conectada a la base de datos de sustancias químicas de la ECHA, la base de datos más grande del mundo de su tipo.

Como curiosidad, los visitantes pueden navegar a través de un monoambiente interactivo de 360 grados, que muestra dónde y por qué se usan nanomateriales [sic] en nuestras vidas.


Etiquetas - Categoría: Noticias
País: UE
Tema: Sustancias químicas


En definitiva, como hemos comentado al inicio, no debemos quedarnos con la primera impresión de lo que se nos presenta; ni dejarnos llevar por el nombre supuestamente medioambientalista, proindependiente de intereses partidistas, o a favor de la salud ciudadana que pueda tener una entidad, una campaña, una web, o una investigación. Debemos tener capacidad crítica –con fuentes rigurosas e independientes que nos proporcionen una base de conocimiento argumentado- para poder dilucidar qué se nos presenta al ciudadano cada vez. Porque no todo es lo que parece, o se nos quiere hacer parecer.

María José Moya Villén
Documentalista

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13 marzo 2018

TÓXICOS COTIDIANOS: se consigue detectar la presencia, cantidad y efectos en la salud presentes y futuros del bisfenol A en los fetos (Universidad Rovira i Virgili. 2018)

Equipo de la investigación. Centro de Tecnología Ambiental Alimentaria y Toxicológica (TecnATox). Universidad Rovira i Virgili.
De la investigación queremos resaltar lo siguiente: que reconoce que la exposición del ser humano al Bisfenos A es “prácticamente continua”, y que esto tiene consecuencias diferentes según cada persona en función de múltiples variables. Esto es lo que también señalan, desde hace años, los investigadores y estudios independientes en sensibilidad química múltiple (SQM) respecto a las sustancias químicas en que vive inmerso el ser humano. Esto es: que la exposición continua a bajas dosis de estos crea y va elevando la carga tóxica corporal de las personas, y que ello puede tener repercusiones diferentes en cada ser humano en función de factores tales como su género, edad, entorno en que viva y el tipo de sustancias de que se componga su carga tóxica corporal pasada y presente. El estudio de esta entrada además indica que los efectos negativos del Bisfenol A en la salud pueden darse en la fertilidad; el desarrollo del cerebro; la conducta; y la modificación de los biomarcadores que predisponen a alteraciones metabólicas, problemas de reproducción, afecciones inmunológicas o enfermedades neurodegenerativas como el párkinson o el alzhéimer, en la edad adulta. Ante ello, el modelo permite detectar el momento en que el Bisfenol A entra en contacto con el organismo; el momento en que el feto se encuentra más expuesto a él; el seguimiento y análisis de sus efectos hasta que el cuerpo lo elimina; y el afinamiento de la predicción de sus consecuencias futuras en la salud. Todo ello de forma individualizada para cada persona y en tiempo real.

María José Moya
Documentalista

Biomedicina y salud: Toxicología
UN MODELO MATEMÁTICO PARA SABER CUÁNTO BISFENOL A RECIBE EL FETO
Investigadores de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona han creado un modelo matemático para conocer la cantidad de bisfenol A que las mujeres embarazadas transfieren al feto. El método se ha probado en una muestra de 100 mujeres embarazadas para saber cómo se comporta esta sustancia tóxica en su organismo y qué consecuencias puede tener sobre la salud del bebé en un futuro.

SINC

El bisfenol A (BPA) es un plastificante presente en una amplia variedad de productos alimenticios, cosméticos, envases, pastas de dientes o juguetes, entre otros. Se trata de una sustancia química diferente del resto, ya que se degrada muy rápidamente y el cuerpo lo elimina con facilidad. Pero como la exposición es prácticamente continua, antes de que se haya deshecho ya se consume de nuevo, lo que conlleva que el cuerpo no lo termine de expulsar. El feto, además, tiene un metabolismo más lento, lo que hace que el BPA se mantenga durante más tiempo en su organismo.

Varios estudios han demostrado que cuando el bisfenol entra en contacto con el organismo de mujeres embarazadas, puede traspasar la placenta y llegar al feto y la exposición a este tóxico puede tener efectos negativos sobre la fertilidad, el desarrollo del cerebro o cambios conductuales en la etapa adulta, por ejemplo. Hasta el momento, sin embargo, no existía ningún método que permitiera cuantificar la cantidad del compuesto que recibe el feto a través de la madre.

Ahora, investigadores del Centro de Tecnología Ambiental Alimentaria y Toxicológica (TecnATox) han creado un modelo matemático para conocer este dato y lo han aplicado a una muestra de 100 mujeres embarazadas para saber cómo se comporta el BPA en el organismo de cada una y qué consecuencias puede tener sobre la salud del bebé en un futuro.

Para hacerlo posible, los investigadores VIkas Kumar y Raju Prasad Sharma, encabezados por Marta Schuhmacher, han desarrollado un modelo farmacocinético llamado P-PBPK, que es como una especie de "traje a medida" para cada persona que forma parte del estudio: detecta en qué momento el bisfenol A entra en contacto con el organismo a través de la ingestión, la inhalación o la piel, por ejemplo. A partir de este momento, el modelo hace un seguimiento y analiza qué efectos provoca durante su viaje a través del organismo hasta que el cuerpo lo elimina.

La reacción del bisfenol A cuando se encuentra dentro del cuerpo es diferente en función de cada persona y depende de múltiples variables (tamaño, edad, tipo de respiración, si está tomando medicación o no, etc.). El modelo que han diseñado en la URV permite tener todos estos datos personalizados y en tiempo real, informa en qué momento el feto está más expuesto a este químico -en este caso, a los seis meses de embarazo-, y además, permite afinar mucho más la predicción sobre los efectos que en un futuro tendrá en la salud de cada individuo la exposición a este compuesto.

SUGERENCIAS SOBRE CAMBIOS DE HÁBITOS Y DE ALIMENTACIÓN

Los investigadores hicieron el seguimiento de las mujeres incluidas en el estudio a partir del primer trimestre de embarazo, el parto y continuaron durante el periodo de lactancia. De momento, la investigación ha logrado determinar qué cantidad de bisfenol A llega al feto a través de la madre y ahora estudian los efectos que produce en cada caso concreto. Esto permitirá poder hacer sugerencias personalizadas sobre cambios de hábitos y alimentación dirigidos a reducir el impacto de este químico.

Ahora el reto es averiguar qué probabilidades hay de que los pacientes desarrollen en un futuro enfermedades como alteraciones metabólicas, problemas de reproducción, afecciones inmunológicas o enfermedades neurodegenerativas como el párkinson o el alzhéimer, ya que la concentración de este compuesto en el organismo puede llegar a modificar la acción de determinados biomarcadores que predisponen a padecer estas enfermedades.

Esta investigación forma parte del proyecto europeo Heal (Health and Environment-wide Associations vía Large population Surveys), en la que participan 29 institutos y centros de investigación.

Referencia bibliográfica

R.P. Sharma, M. Schuhmacher, V. Kumar. “The development of a pregnancy PBPK model for bisphenol A and its evaluation with the available biomonitoring data”. Science of the Total Environment 624 (2018) 55–68. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2017.12.023.

URV (Universitat Rovira i Virgili)


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28 febrero 2018

La UCV inicia la búsqueda de biomarcadores moleculares del síndrome de fatiga crónica en colaboración con universidades de Reino Unido y EEUU (2018-2019)

Equipo del Grupo de Investigación Básica y Clínica en Dolor
de la Universidad Católica de Valencia

Noticias
LA UCV INVESTIGA SOBRE EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA EN COLABORACIÓN CON LAS UNIVERSIDADES DE OXFORD (REINO UNIDO) Y NOVA SOUTHEASTERN (EEUU)

La Fundación Ramsay para la Investigación de la Encefalomielitis Miálgica (MEA, de sus siglas en inglés) ha concedido recientemente una ayuda de 50.000 libras (más de 57.000 euros) a un estudio del Grupo de Investigación Básica y Clínica en Dolor de la Universidad Católica de Valencia que dirigen Elisa Oltra, profesora de la Facultad de Medicina, y Germán Cerdá, decano de la Facultad de Medicina, cuyo objetivo es la identificación de biomarcadores para el diagnóstico y estratificación de los pacientes con afectación severa de encefalomielitis miálgica, también conocida como síndrome de fatiga crónica.

El mencionado grupo de la UCV coordina la investigación, que ha dado comienzo este mismo mes de febrero y durará un año, en colaboración con la Universidad de Oxford (Reino Unido) y la Universidad Nova Southeastern, de Florida (EE UU).

Charles Shepherd, consultor médico de MEA, asegura que el Grupo de Investigación Básica y Clínica en Dolor posee “una estructura consolidada de investigación biomédica para esta clase de estudios, así como una reputación internacional en un área compleja de investigación científica a nivel celular”.

El estudio, en concreto, analizará perfiles de micro ARN en células mononucleares y en vesículas extracelulares de sangre periférica de pacientes con síndrome de fatiga crónica, y se realizará con muestras de pacientes del Biobanco Británico del Hospital en Higiene y Medicina Tropical de Londres.

UNA IMAGEN DETALLADA DE POSIBLES CAMBIOS DIAGNÓSTICOS

Como explica el mismo Shepherd, un micro ARN es una pequeña molécula que se encuentra en plantas, animales y algunos virus, y posee funciones reguladoras, incluida la regulación de la expresión génica controlando así la función celular.

“El descubrimiento y estudio de los micro ARN’s ha abierto la posibilidad de desarrollar nuevas maneras de ayudar a diagnosticar objetivamente una larga lista de enfermedades, incluido el síndrome de fatiga crónica, así como enfermedades autoinmunes y neurológicas. La investigación de Oltra permitirá construir una imagen detallada de posibles cambios diagnósticos en perfiles de micro ARN en la encefalomielitis miálgica, como ha sucedido con la fibromialgia”, aduce Shepherd.

Oltra expone que la inexistencia de una prueba diagnóstica objetivable para la encefalomielitis miálgica y síndrome de fatiga crónica, así como para la fibromialgia, “conduce a retrasos en el diagnóstico y a la falta de tratamientos efectivos con el consecuente perjuicio del paciente”.

“La ayuda concedida por la fundación Ramsay para la búsqueda de biomarcadores moleculares de la encefalomielitis miálgica abrirá nuevas posibilidades en este sentido. Este proyecto estrechará la colaboración de investigadores de la UCV con los de Oxford y Florida con los que se comparten objetivos y, en definitiva, permitirá el estudio de marcadores moleculares en voluntarios de regiones geográficamente distantes”, subraya la investigadora valenciana.

La Fundación Ramsay para la Investigación del Síndrome de Encefalomielitis Miálgica pertenece a la Asociación de Encefalomielitis Miálgica, creada en 1976, que origina y apoya investigaciones y provee de información y ayuda, educación y formación.

David Amat / comunicacion@ucv.es


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