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08 octubre 2017

BIOMARCADORES PARA EHS Y SQM. Belpomme et al. 2015: resumen en español y pdf del estudio completo en inglés (Reviews on Environmental Health. Peer-reviewed)

Traductora de la imagen (panel en inglés que resume la investigación de Belpomme
en lo referente a la EHS): Olga Aguinaga.
Ver original aquí.

Rev Environ Health. 2015;30(4):251-271. doi: 10.1515/reveh-2015-0027
BIOMARCADORES FIABLES DE ENFERMEDAD QUE CARACTERIZAN E IDENTIFICAN LA ELECTROHIPERSENSIBILIDAD Y LA SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE COMO DOS ASPECTOS ETIOPATOGÉNICOS DE UNA DOLENCIA PATOLÓGICA ÚNICA

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Dominique Belpomme, Christine Campagnac and Philippe Irigaray

TRADUCCIÓN DEL INGLÉS: María José Moya Villén

Recibido el 11 de septiembre de 2015; aceptado el 2 de noviembre de 2015

Resumen

Gran parte de la controversia sobre las causas de la electrohipersensibilidad (EHS) y la sensibilidad química múltiple (SQM) radica en la ausencia de criterios clínicos reconocidos y biomarcadores objetivos, para el diagnóstico, que sean ampliamente aceptados. Desde 2009, hemos investigado prospectivamente, clínicamente y biológicamente, 1.216 casos de EHS y/o SQM reportados, en un intento de responder a ambas cuestiones.

Aquí presentamos datos preliminares basados en 727 casos evaluables de 839 inscritos: 521 (71,6%) fueron diagnosticados con EHS, 52 (7,2%) con SQM y 154 (21,2%) con EHS y SQM. Dos de cada tres pacientes con EHS y/o SQM fueron mujeres; y la edad media (años) fue de 47.

Como la inflamación parece ser un proceso clave que resulta de los efectos de los campos electromagnéticos (CEM) y/o de las sustancias químicas sobre los tejidos, y la liberación de histamina es potencialmente un mediador clave de la inflamación, medimos de manera sistemática la histamina en sangre de los pacientes.

Cerca del 40% presentó un aumento en la histaminemia (especialmente cuando ambas enfermedades estaban presentes), lo que indica que en estos pacientes se puede detectar una respuesta inflamatoria crónica. El estrés oxidativo es parte de la inflamación y un factor clave en el daño y la respuesta. La nitrotirosina, un marcador tanto de la producción de peroxinitrito (ONOO°-) como de la apertura de la barrera hematoencefálica (BHE), se incrementó en el 28% de los casos. La proteína S100B, otro marcador de apertura BHE se incrementó en el 15%. Los autoanticuerpos circulantes contra la O-mielina se detectaron en el 23%, lo que indica que la EHS y la SQM pueden estar asociadas con la respuesta autoinmune.

Confirmando experimentos con animales que muestran el aumento de las proteínas chaperonas Hsp27 y/o Hsp70 bajo la influencia de los CEM, encontramos aumentadas las Hsp27 y/o Hsp70 en el 33% de los pacientes.

Como la mayoría de los pacientes informaron de insomnio crónico y de fatiga, se comprobó la proporción de 6-hidroxi-melatonina sulfato (6-OHMS)/creatinina en orina de 24 h. y se encontró que estaba reducida (< 0,8) en todos los casos investigados.

Por último, considerando los síntomas de EHS y SQM reportados medimos de manera seriada el flujo sanguíneo cerebral (FSC) de los lóbulos temporales de cada caso mediante tomosfigmografía computarizada sobre ecografía pulsátil transcraneal -1-. Ambas dolencias se asociaron con hipoperfusión en el área capsulotalámica, lo que sugiere que el proceso inflamatorio involucra al sistema límbico y al tálamo.

Nuestros datos sugieren con firmeza que la EHS y la SQM pueden ser caracterizadas objetivamente y diagnosticadas rutinariamente mediante pruebas sencillas disponibles comercialmente.

Ambas dolencias parecen implicar hiperhistaminemia relacionada con inflamación, estrés oxidativo, respuesta autoinmune, hipoperfusión capsulotalámica y apertura BHE, y un déficit en la disponibilidad metabólica de la melatonina; que sugieren un riesgo de enfermedad crónica neurodegenerativa. Por último, la frecuente presencia simultánea de la EHS y la SQM sugiere firmemente un mecanismo patológico común.

Palabras clave

biomarcadores; hipoperfusión cerebral; electrohipersensibilidad; sistema límbico; sensibilidad química múltiple.

Fuente: EHS & MCS. Research and Treatment European Group -2- (investigación completa)


NOTAS DEL SISS

-1- Pulsed cerebral ultrasound computed tomosphygmography: prueba diagnóstica de traducción compleja al castellano. Se barajó también la posibilidad de usar "tomosfigmografía computarizada transcraneal basada en ultrasonidos pulsados" o "tomosfigmografía computarizada transcraneal sobre ecografía pulsatil" en base a otra forma de denominación en inglés que aparece en el siguiente párrafo del mismo estudio: "We systematically measured the brain blood flow (BBF) in both cerebral hemispheres of these patients by using echo doppler of the middle cerebral artery and measured centimeter by centimeter brain pulsatility by using pulsed ultrasound-based cerebral computerized tomosphygmography, which allows centimetric resolution pulsed ultrasound recording of cerebral pulsatility, to localize more precisely the BBF in the different areas of the two temporal lobes".

-2- EHS & MCS. Research and Treatment European Group: web de la Association for Research and Treatment of Cancer -ARTAC-, del Dr. Dominique Belpomme, profesor titular de Oncología Médica en la Universidad de París. En su página principal se indica que “los datos ofrecidos en este sitio web son de la literatura científica internacional y/o de los datos experimentales y clínicos de ARTAC y/o ECERI, todos ellos resultantes de un riguroso proceso de investigación científica y de acuerdo a los principios de la "medicina basada en la evidencia” ("The data reported on this web site are from the international scientific literature and/or from the ARTAC and/or ECERI’s experimental and clinical data, all resulting from a rigorous scientific research process and in accordance with the principles of ‘evidence -based medicine’".


TEXTO ORIGINAL DEL RESUMEN

Rev Environ Health. 2015;30(4):251-271. doi: 10.1515/reveh-2015-0027.
Reliable disease biomarkers characterizing and identifying electrohypersensitivity and multiple chemical sensitivity as two etiopathogenic aspects of a unique pathological disorder

Dominique Belpomme, Christine Campagnac and Philippe Irigaray

Abstract
Much of the controversy over the causes of electro-hypersensitivity (EHS) and multiple chemical sensitivity (MCS) lies in the absence of both recognized clinical criteria and objective biomarkers for widely accepted diagnosis. Since 2009, we have prospectively investigated, clinically and biologically, 1216 consecutive EHS and/or MCS-self reporting cases, in an attempt to answer both questions. We report here our preliminary data, based on 727 evaluable of 839 enrolled cases: 521 (71.6%) were diagnosed with EHS, 52 (7.2%) with MCS, and 154 (21.2%) with both EHS and MCS. Two out of three patients with EHS and/or MCS were female; mean age (years) was 47. As inflammation appears to be a key process resulting from electromagnetic field (EMF) and/or chemical effects on tissues, and histamine release is potentially a major mediator of inflammation, we systematically measured histamine in the blood of patients. Near 40% had a increase in histaminemia (especially when both conditions were present), indicating a chronic inflammatory response can be detected in these patients. Oxidative stress is part of inflammation and is a key contributor to damage and response. Nitrotyrosin, a marker of both peroxynitrite (ONOO°-) production and opening of the blood-brain barrier (BBB), was increased in 28% the cases. Protein S100B, another marker of BBB opening was increased in 15%. Circulating autoantibodies against O-myelin were detected in 23%, indicating EHS and MCS may be associated with autoimmune response. Confirming animal experiments showing the increase of Hsp27 and/or Hsp70 chaperone proteins under the influence of EMF, we found increased Hsp27 and/or Hsp70 in 33% of the patients. As most patients reported chronic insomnia and fatigue, we determined the 24 h urine 6-hydroxymelatonin sulfate (6-OHMS)/creatinin ratio and found it was decreased (< 0.8) in all investigated cases. Finally, considering the self-reported symptoms of EHS and MCS, we serially measured the brain blood flow (BBF) in the temporal lobes of each case with pulsed cerebral ultrasound computed tomosphygmography. Both disorders were associated with hypoperfusion in the capsulothalamic area, suggesting that the inflammatory process involve the limbic system and the thalamus. Our data strongly suggest that EHS and MCS can be objectively characterized and routinely diagnosed by commercially available simple tests. Both disorders appear to involve inflammation-related hyper-histaminemia, oxidative stress, autoimmune response, capsulothalamic hypoperfusion and BBB opening, and a deficit in melatonin metabolic availability; suggesting a risk of chronic neurodegenerative disease. Finally the common co-occurrence of EHS and MCS strongly suggests a common pathological mechanism.

Keywords
biomarkers; cerebral hypoperfusion; electrohypersensitivity; limbic system; multiple chemical sensitivity

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02 septiembre 2017

¿QUÉ ES LA SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE? Tríptico. Autora María José Moya-SISS, revisión científica Dr. Fernández-Solà (ed. corr. y act. 2017)

Tríptico (anverso)
DESCARGAR COMPLETO Y EN PDF AL FINAL DE LA ENTRADA

SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE -SQM-
(definición, etiología -causas-, mecanismo de inicio, alteraciones, mecanismo de acción, síntomas, agentes desencadenantes, comorbilidades, especialistas médicos, diagnóstico, tratamiento, diagnóstico diferencial, características sintomatológicas, bibliografía, documentación)
Autora
María José Moya Villén
Documentalista, afectada grave, responsable del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química y Salud Ambiental (SISS)

Revisión científica
Dr. Joaquim Fernández-Solà
Coordinador de la Unidad de Fatiga Crónica del Hospital Clínic de Barcelona, profesor de la Universidad de Barcelona, experto en SQM-SFC-FM-EHS

¿QUÉ ES LA SQM?

Un síndrome ambiental causado por las sustancias sintéticas tóxicas cotidianas en las que el planeta vive inmerso. Provoca multitud de síntomas en diferentes sistemas corporales y su naturaleza es crónica, limitante y orgánica.

¿QUÉ DESENCADENA LA SQM?-1-

La exposición a una o varias sustancias tóxicas en una dosis única alta (ej. la fumigación de nuestro puesto de trabajo), en varias dosis menores (ej. el trabajo en entornos especialmente químicos como peluquerías, empresas de pintura, de limpieza, etc.) o en una dosis baja pero continua (ej. a través de la comida, el agua, el aire, el aseo, la ropa, la colocación de amalgamas dentales…). Su ámbito es sobre todo laboral o doméstico (ej. un accidente casero).

¿CUÁNDO SE ENFERMA DE SQM?

Cuando el cuerpo se sensibiliza a diversas sustancias sintéticas, y a partir de entonces deja de tolerarlas respondiendo a ellas de forma anormal. El proceso se llama pérdida de tolerancia inducida por tóxicos (TILT) -2-.

¿CÓMO SURGE LA SQM?

En dos fases, tras la exposición del sujeto al desencadenante:
  1. Fase de iniciación: la persona suele presentar, de forma brusca, signos irritantes de mucosas, dermis y/o vías respiratorias -3-. A partir de entonces, su reactividad se amplifica y generaliza a otras sustancias no relacionadas químicamente con las iniciales (spreading); los síntomas aumentan; el olfato se sensibiliza; y aparecen intolerancias medicamentosas, alimentarias, sensitivas (a olores -aún naturales-, sonidos, luz, vibraciones, cambios de temperatura, etc.) y al alcohol, entre otras..
  2. Fase de provocación: la exposición o ingestión de agentes provocadores, aún a dosis mínimas, desencadena a partir de entonces la aparición o agravamiento del cuadro de manifestaciones que conforma la enfermedad.
¿A QUÉ ÓRGANOS AFECTA?

Sobre todo al cerebro, a nivel del sistema límbico y el córtex (sistema nervioso central); pero también pueden verse alterados órganos de otros sistemas como el respiratorio, cardíaco, endocrino, músculo-esquelético, gastrointestinal, dérmico, ginecológico, otorrino…

¿CÓMO ACTÚA LA SQM?

Según diversos estudios -4-, mediante el siguiente proceso:
  1. Acceso de la sustancia al sistema nervioso central, vía tracto olfatorio-sistema límbico.
  2. Excitabilidad de las neuronas límbicas, que aumenta la reactividad, lo que a su vez refuerza la excitabilidad.
  3. Cambios en la actividad de las neuronas límbicas y de la estimulación cortical.
  4. Alteración de un amplio espectro de conductas y desregulación de funciones fisiológicas.
  5. Producción de síntomas persistentes de tipo orgánico (NO psicosomático), cognitivo y afectivo.
En conclusión, el cuerpo va llenándose, de forma rápida o progresiva, de una carga tóxica que cuando rebasa el límite de su tolerancia hace surgir la SQM. Tras ello, el proceso se profundiza y cronifica.

¿QUÉ SÍNTOMAS PRESENTA?

Son variables en tipo y cantidad, según la persona -5-, pero siempre se ve afectado el sistema nervioso central.

AGENTES DESENCADENANTES

Son muchos, sobre todo los que presentan “olor” (fragancias).

Colonias, productos de limpieza, de aseo personal, cosmética, detergentes, suavizantes, papel impreso, agua del grifo, humo de tabaco, derivados del petróleo, telas sintéticas, material de construcción, pinturas, ambientadores, lugares no ventilados, rotuladores, óleos, disolventes, plaguicidas, artículos nuevos (muebles, coches etc.), moho, antipolillas, polvo, moquetas, sprays, insecticidas…

¿QUÉ COMORBILIDADES TIENE? -6-

Son frecuentes la fibromialgia (FM), el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica (SFC-EM) y la electrosensibilidad (EHS), todos ellos síndromes de hipersensibilidad central. También el síndrome seco de mucosas y otros.

Además pueden existir alteraciones del ánimo secundarios a la SQM (por ej. una depresión reactiva) por la incertidumbre, incomprensión, aislamiento, disminución drástica en la calidad de vida, cambio brusco de hábitos y sufrimiento que la afección produce como cuadro crónico, limitante y poco conocido que es.

¿QUIÉN DIAGNÓSTICA LA SQM?

Por su naturaleza, médicos internistas, neurólogos y toxicólogos, aunque dado que la Medicina no la ha englobado de momento en una especialidad, puede hacerlo cualquier profesional que conozca la enfermedad.

¿CÓMO SE DIAGNÓSTICA LA SQM?

El diagnóstico es clínico y se basa en los siguientes parámetros:
  • Anamnesis: interrogatorio experto y minucioso para detectar síntomas y signos, contexto químico de inicio (laboral o personal), evolución, entorno químico actual y cumplimiento de Criterios de Consenso (1999).
    Es fundamental escuchar atentamente el relato del paciente a través de la Historia Clínica dirigida.
    Herramienta de apoyo de interés: el Cuestionario QESSI (Miller). Con él se cuantifican cuatro grados de afectación. Se recomienda llevar hecho a la cita.
  • Exploración física y observación de signos, si los hubiera en el momento (eritema, ronquera, trastornos del habla, de atención, tripa hinchada, fonofobia…). Serán útiles las fotos que el paciente aporte con signos identificables de su persona.
  • Pruebas complementarias (in situ o externas): a criterio del experto y de los especialistas de soporte, tanto para corroborar signos de SQM (ej. alteraciones en el sistema nervioso central) como para establecer un diagnóstico diferencial con enfermedades similares (FM, SFC, alergias…) u otras de esfera diferente de la SQM (ej. trastornos psiquiátricos).
Criterios diagnósticos de consenso para la SQM (1999) -7-:
1. Los síntomas son reproducibles.
2. La condición es crónica.
3. Niveles bajos de exposición ocasionan manifestaciones.
4. Los síntomas mejoran o se resuelven al eliminar los incitantes.
5. La respuesta se presenta a múltiples sustancias sin relación química entre ellas.
6. Los síntomas implican múltiples sistemas orgánicos.

¿TIENE TRATAMIENTO?

No para curar, sí para mejorar. El consenso médico establece que lo más efectivo para bajar la carga tóxica corporal del afectado es evitar su reexposición a los agentes desencadenantes, aún a dosis mínimas.

Hay cuatro métodos de evitación del riesgo:
  1. Eliminándolo (tanto del aire -con purificadores específicos para SQM- como del entorno -reemplazando los artículos convencionales por ecológicos sin olor, o que el sujeto tolere-).
  2. Aislándolo (en envases herméticos o lugares aparte).
  3. (colocándose una mascarilla de carbón activo cuando sea necesario, sellando puertas y ventanas con cinta de aluminio u otra protección, etc.).
  4. Alejándose de él (evitando personas con fragancias, fumadoras o que beban alcohol; y ambientes cerrados -especialmente perfumerías y lugares sin ventilación, con ambientador, higienizados recientemente con productos de limpieza agresivos, o recién fumigados. Como tiendas, bares, piscinas cubiertas, baños públicos, cines, taxis, hospitales…-).
La aplicación de los dos primeros puntos al hogar, o a zonas de actividad laboral, se denomina “control ambiental”.

En ese control ambiental se debe tener en cuenta la electrosensibilidad que suele asociarse a la SQM. Por ello, es aconsejable que el paciente tenga pocos aparatos eléctricos, los desenchufe tras su uso (lámparas, TV, etc.) y sustituya los que generen contaminación electromagnética (Wi-Fi, móviles, teléfonos inalámbricos, fluorescentes...). Especialmente el dormitorio lo mantendrá libre de ondas, sobre todo cerca de la cabeza (el despertador: a pilas).

Además, si las intolerancias de la SQM y las posibilidades del paciente lo permiten, deberá tratar sus comorbilidades y síntomas. Asimismo, deberá intentar bajar su carga tóxica por medios naturales que complementen la evitación (educación ambiental, suplementos nutricionales sin excipientes ni conservantes, ejercicio físico suave, saunas desintoxicantes…).

¿QUÉ NO ES LA SQM?

NO es una alergia: las alergias actúan sobre el sistema inmunológico; la SQM sobre el sistema nervioso central sobre todo, y otros sistemas (incluido el inmune).

NO es una sensibilización a un producto: la sensibilización
atañe a una o a unas pocas sustancias específicas, produce un síntoma concreto (ej. el humo de tabaco: migraña; y la lejía: tos repetitiva o irritación faringea), y no interfiere de forma generalizada en la vida diaria de la persona. En cambio en SQM no se toleran gran cantidad de químicos, es multisintomática, y limita grave y continuamente.

NO es una intoxicación: las intoxicaciones se reflejan en las analíticas, la SQM no.

NO es una enfermedad mental: es frecuente confundir los síntomas de la SQM con una somatización u otras enfermedades psiquiátricas.

NO es una enfermedad rara: es una enfermedad ambiental emergente. Los datos varían según los estudios, y a ello se añade la falta de profesionales que sepan reconocerla, pero se estima que el 15 % de la población mostraría algún tipo de sensibilización en algún momento de su vida, y entre un 0,5 %-1 % diversos grados de SQM.

CARÁCTERÍSTICAS DE LOS SÍNTOMAS

Su inicio puede ser brusco, progresivo o posterior a la exposición (tras minutos, horas o días de esta); su intensidad leve, moderada o intensa; y su cese o mejoría rápida (en minutos), media (horas) o tardía (días/semanas). Estos factores dependen de la carga tóxica que tenga el paciente en ese momento, su sensibilidad al agente, etc.

BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS

Libros y artículos
-Fernández-Solà J, Nogué S (2007). Sensibilidad química y ambiental múltiple. En: Jano. 1662:27-30 [nota: con cuestionario QEESI resumido].
-García F, Cuscó AM (2006). Intolerancia química múltiple. En: Abriendo camino: principios básicos de fibromialgia, fatiga crónica e intolerancia química múltiple. P. 233-69.
-Ortega Pérez A (2005). Sensibilidad a múltiples compuestos: una enfermedad comúnmente inadvertida. En: Med Clin (Barc) 125:257–62.
-Prada C (2009) SQM, el riesgo tóxico diario.

Enlaces
-Medicación (pdf):

.................

NOTAS A PIE DE PÁGINA
-1- Cullen definió la SQM por primera vez en 1987, como “un trastorno adquirido caracterizado por síntomas recurrentes, referibles a múltiples sistemas orgánicos, que ocurre en respuesta a la exposición demostrable a múltiples compuestos químicamente no relacionados, en dosis muy por debajo de las que se han establecido como causantes de efectos perjudiciales en la población general”. El término que eligió para nombrarlo fue “Multiple Chemical Sensitivities” (MCS).

-2- Miller CS (2001) Toxicant-induced loss of tolerance. Addiction 96(1):115-37.

-3- Rinitis, faringitis, ronquera, afonía, conjuntivitis, sinusitis, tos recurrente, sensación disneica, dermatitis, eritema, prurito…

-4- Arnold P (1999) Síndrome de sensibilidades químicas múltiples y sistema límbico. En: Temas de alergia e inmunología. Buenos Aires: Asociación de Alergia, Asma e Inmunología.

-5- Disfunción cognitiva y del habla, confusión mental, cefaleas, vértigos, mareos, fatiga extrema, dolor muscular generalizado, fotofobia, fonofobia, trastornos respiratorios, irritación de las vías respiratorias, ronquera, arritmias, fasciculaciones, desorientación espacial, tinnitus, tensión muscular, náuseas, sabor metálico en el paladar, sopor fulminante insuperable, problemas digestivos, diarrea súbita, falta de fuerzas repentina, malestar general, presión cerebral, inestabilidad motora, tos recurrente, piernas inquietas en el inicio del sueño, petequias…

-6- Lavergne MR et al. (2010) Deficiencias funcionales en el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia y la hipersensibilidad química múltiple. Can Fam Physician 56(2):e57-e65.

-7- Bartha L. et al. (1999) Multiple chemical sensitivity: a 1999 consensus. Arch. Environ. Health 54:147-49.

1ª ed. corr. y act.: junio 2017. Distribución: gratuita. Fotógrafa
portada: Elvira Megías (2010). Imagen: María José Moya. © SISS


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05 agosto 2017

19 REMEDIOS CONTRA EL CALOR Y LA SED (efectivos, sencillos, naturales y sin aparato de aire acondicionado)

Temperaturas mundiales
El cambio climático ya está aquí: temperaturas en progresión que en la última década vienen batiendo récords mundiales continuamente, olas de calor cada vez más frecuentes, cambios extremos en el tiempo... Todo ha venido para quedarse, e ir a más lamentablemente. Por ello, desde el Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS) vamos a aportar, a continuación, algunos consejos con los que poder combatir las altas temperaturas y quitar la sed, en base a unas ideas simples, efectivas, e inocuas para el medio ambiente y las personas, con una especial orientación a quienes padecemos sensibilidad química múltiple -SQM- (que es frecuente que padezcamos de un síndrome seco de mucosas -o, en menor porcentaje, de un síndrome de Sjögren- y no toleremos los aparatos de aire acondicionado).

MEDIDAS PARA COMBATIR EL CALOR Y LA SED

1. Aliméntese pensando en ello como una forma de equilibrio interno complementario a la ingesta de líquidos:
  • Ingiera comidas frías o del tiempo (que además sean poco copiosas; de fácil digestión; y regularmente crudas -ensaladas, polos caseros de frutas, etc.- o poco elaboradas y sin grasas -hamburguesas vegetales caseras a la plancha o al horno, “crepes”, tortillas, etc.-).
  • Ingiera frutas que posean gran cantidad de agua, entre comidas (por ej. paraguayos, cerezas, sandía, melón, piña…).
  • Ingiera pequeños tentempiés cada cierto tiempo (algún fruto seco, etc.).
2. Aplíquese en zonas sensibles de su cuerpo (ver punto 10):
  • Un bote de vidrio, con agua congelada dentro, rodeado de una tela para evitar su contacto directo con la piel.
  • Un cubito de hielo, con un algodón encima para facilitar su manejo.
3. Beba abundantemente:
  • Agua;
  • Gazpacho andaluz u otras sopas frías;
  • Agua, a sorbos, con unas gotas de limón (medida de interés especial para quienes su sed no ceda tomando agua);
  • Zumos de verduras ("zumos verdes"), como por ejemplo de lechuga, calabacín, pepino y puerro;
  • Infusiones (que puede preparar concentradas, congelar en vasitos de cristal, y cuando quiera consumirlas, ponerlas en jarras con agua, lo que le ahorrará tiempo y energía –nota: idea aportada por la Dra. Judith Gelfo, en uno de los grupos del SISS, en 2010); y
  • Opcional y puntualmente agua, a sorbos, con una pizca de acetilcisteína pura (sólo si su sed no cede a causa de una sequedad crónica de la mucosa de las vías respiratorias; y si antes lo consulta con su médico para que pueda estudiar si en su caso es un remedio adecuado y usted no es alérgico a él).
4. Coloque un cubo con agua cerca de usted o frente a un ventilador, para que la evaporación humedezca el ambiente (remedio útil sólo en zonas geográficas secas). Opcionalmente, añádale cubitos, bolsas de hielo, o un enfriador de viaje.

5. Cúbrase la cabeza y use gafas de sol, si se expone al sol. Y si sale a la calle, además, lleve ropa clara, comida, agua, un abanico y un pañuelo o tela por si necesitara humedecerlo para refrescarse; y vaya por la sombra.

6. Dúchese (de forma completa o parcial -piernas y brazos-).

7. Evite generar fuentes de calor involuntarias (por ej. manteniendo luces encendidas).

8. Humedezca el rostro con agua y unas gotas de aceite de oliva (para mantenerlo hidratado y con una película de humedad el mayor tiempo posible).

9. Pásese una tela humedecida por el cuerpo.

10. Remoje alguna de las zonas del cuerpo más sensibles a una bajada de temperatura corporal general al aplicárseles agua fría:
  • La zona interna de las muñecas (deje correr el agua por ella);
  • Los brazos hasta el codo (métalos en un cubo de agua fría cada cierto tiempo);
  • Las sienes y los ojos (póngales una compresa húmeda);
  • La coronilla;
  • Las axilas;
  • Las ingles; y
  • Los pies (introdúzcalos en un barreño, pero brevemente para evitar catarros y faringitis por el enfriamiento brusco del organismo),
11. Rocíese agua con un frasco vaporizador, proyectándolo hacia arriba.

12. Utilice abanico.

13. Utilice un ventilador de mano o de pie (aunque lo más alejado posible de usted, tanto para que su radio de acción sea lo más amplio posible, como para que evite los campos electromagnéticos que genere).

14. Provoque corrientes de aire si es posible.

15. Riegue las plantas y, si los tiene, el suelo de los patios, las terrazas u otros exteriores de su casa, de noche o al amanecer, para refrescar el ambiente.

16. Tienda la ropa de la lavadora en zonas de corriente de aire, o entre usted y su ventilador (remedio útil para zonas geográficas secas).

17. Ventile su casa de madrugada y clausúrela de día (cerrando las ventanas y las cortinas, y bajando las persianas y los toldos, hasta que quede todo en penumbra).

18. Vista ropa de tejidos naturales, ecológicos, claros, y holgada (sobretodo en las zonas de las axilas y las ingles).

19. Y para dormir… póngase un vaso de agua al lado, y opte por aplicar una o varias de las siguientes posibilidades, que en su mayoría acaba de leer: rocíese de agua con un frasco vaporizador mientras intenta conciliar el sueño (sobretodo en las plantas de los pies); mantenga el ventilador encendido con temporizador el tiempo suficiente para que pueda conciliar el sueño; póngase un pañuelo húmedo cubriendo sus ojos y sienes; masajéese la cabeza con un bote relleno de agua congelada y rodeado de una tela para evitar su contacto con la piel; use las prendas mínimas o ninguna; no tape sus pies…

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