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17 mayo 2015

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA: Francia, primer país en aprobar una ley contra productos con caducidad predeterminada (directiva 2012/19/UE sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos -RAEE-)

Obsolecencia programada: un problema creado para el beneficio desmedido que repercute en las economía del ciudadano, el Medio Ambiente y los países pobres

ACABAR CON LA OBSOLESCENCIA PROGRAMADA: ¿MISIÓN IMPOSIBLE?

El pasado mes de octubre, Francia dio un paso de gigante al legislar contra la obsolescencia programada (acortar la vida útil de un producto intencionadamente para que el consumidor tenga que comprar uno nuevo). Antes de que acabe el año, España deberá adaptar sus leyes a una directiva europea que obliga a las empresas a usar componentes reutilizables para alargar la duración de sus productos. Con todo y con eso, erradicar la obsolescencia programada no va a ser tarea fácil.


Diez años de garantía... Hace tiempo, los fabricantes presumían de lo mucho que duraban sus electrodomésticos. ¿Lo recuerdas? Competían sumando años, como si más fuera sinónimo de mejor. Llegó un momento, sin embargo, en que la garantía dejó de protagonizar los anuncios, y ahora los consumidores más veteranos se hartan de repetir la misma cantinela: antes, las cosas duraban más.

Detrás de esas quejas se encuentra la famosa (y dichosa) obsolescencia programada. Un concepto que ha vuelto a acaparar, recientemente, la atención de los medios, después de que Francia aprobara una ley que castiga con multas de hasta 300.000 euros y dos años de cárcel a las empresas que diseñen y fabriquen sus productos para que duren un tiempo predeterminado.

No obstante, la obsolescencia programada va más allá de señalar la fecha en que se extinguirá la vida de un aparato. La falta de piezas de repuesto y la escasa tradición de fabricar con componentes reutilizables forman parte también de los obstáculos que impiden alargar la vida útil de los dispositivos.

Francia ha abierto el camino y encabeza la lucha contra la obsolescencia programada, pero además, desde la Unión Europea, una directiva aprobada hace dos años obliga al resto de países a adaptar su normativa para acabar con esta práctica. ¿Qué hay de España? ¿La trasposición está en camino o es una misión imposible?

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA, MÁS ALLÁ DE UN SIMPLE CHIP

El pasado octubre, sindicatos y organizaciones medioambientales presentaron ante el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente una serie de propuestas para incluir en el Real Decreto que deberá aprobarse a lo largo de este año (ya hay un proyecto), como dicta la Directiva 2012/19 de la Unión Europea sobre Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEEs).

Entre las propuestas presentadas, destaca la prohibición de la obsolescencia programada y fomentar la reparación de los dispositivos electrónicos, ya que poner trabas al arreglo es otra artimaña que usan las empresas para sentenciar la muerte de un producto. Así lo explica Laura Rubio, portavoz de la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERESS), una de las organizaciones que participaron en la elaboración del documento remitido al Gobierno.

“Ya no es sólo el chip [que programa el fin del producto], sino aparatos que no se pueden abrir porque en vez de llevar tornillos, están pegados; o materiales que son de plástico, se rompen, y por tanto es imposible que se puedan reutilizar; o que las casas no suministren el recambio o no fabriquen dicho recambio. Eso convierte un aparato en inutilizable cuando realmente podría alargarse su vida”, afirma Rubio.

También está de acuerdo Óscar Burgos, cofundador de Movimiento Sin Obsolescencia Programada (Movimiento SOP), que señala además como principales responsables de esta práctica a las empresas de sectores tecnológicos tales como la informática, la electrónica de vehículos o la telefonía.

A pesar de que la directiva europea no menciona expresamente el concepto de obsolescencia programada, sí obliga a los estados a animar a las empresas a que fabriquen con componentes reutilizables y “que los productores no impidan, mediante características de diseño específicas o procesos de fabricación específicos, la reutilización”.

UN HÁBITO DIFÍCIL DE SUPERAR

“Es cierto que empujados por Europa estamos avanzando poco a poco", señala Rubio en relación a España. "Por la transposición de la directiva hay una cierta sensibilidad y un ánimo de mejorar, lo que pasa es que, desgraciadamente, hay muchos intereses y 'lobbies' trabajando desde otras direcciones”.

Hace falta "un control a nivel legislativo”, añade Burgos. “A través del Comité Económico y Social Europeo (CESE), un órgano consultivo de la Unión Europea, están empezando a trabajar en una ley a nivel europeo. De momento tenemos dos años de garantía, pero eso no garantiza nada”. Según el cofundador del Movimiento SOP, el Real Decreto debería contemplar mecanismos efectivos para evitar que las empresas recurran a la obsolescencia programada.

Pero Burgos no es optimista y recuerda que luchar contra esta táctica, en todas sus manifestaciones, resulta complicado. Así lo ve también Victor Díaz, ingeniero español que formó parte del Proyecto Ara, que sugiere, además, que a muchos usuarios les cansaría tener el mismo teléfono móvil durante diez años. “A la gente le gusta el cambio, se cansa de tener siempre el mismo dispositivo”.

De acuerdo con el ingeniero, acabar con la obsolescencia programada depende también de la evolución de cada producto, de su incorporación a la vida de las personas, que determina el propio interés de las empresas y el beneficio que pueden obtener. “Llegará un momento en el que sí se pueda crear un dispositivo que no sea tan obsoleto, cuando tengamos ya las necesidades suplidas”. Ha pasado con los ordenadores y acabará sucediendo con los móviles, y con cualquier otra tecnología, a medida que otras nuevas las vayan sustituyendo.

Francia ha sido el primer país en tomar medidas contra la obsolescencia programada, pero no el único en darse cuenta de la importancia de alargar la vida útil de los dispositivos electrónicos. En Alemania, el partido de Los Verdes presentó hace poco un estudio y propuso algunas soluciones, mientras en Bélgica se adoptaba una resolución al respecto en el Senado.

Ya falta poco para ver la reacción del resto de países europeos, incluido el nuestro. Entretanto, los consumidores tendrán que conformarse con saber lo que hay detrás de la fabricación de dispositivos electrónicos y confiar un poco más en las sabias palabras de sus mayores, los compradores más veteranos. Sí, es cierto: antes las cosas duraban más.

Fuente: El Diario (18/11/14)

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25 abril 2015

SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA: el papel de las citocinas en el líquido cefalorraquídeo como disfunción del sistema inmunitario en las alteraciones neurocognitivas y la fatiga crónica. Similitudes con la esclerosis múltiple (Molecular Psychiatry. 2015)

Encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (ME/CFS)
En el líquido cefalorraquídeo
PISTAS SOBRE LA 'NEBLINA MENTAL' DE PACIENTES CON FATIGA CRÓNICA
Un estudio reveló evidencia de que el fenómeno no es 'inventado'


Las personas con síndrome de fatiga crónica muestran un patrón muy definido de proteínas del sistema inmunitario en el líquido cefalorraquídeo, un hallazgo que puede aclarar la "neblina mental" que caracteriza a la afección, según los investigadores.

El nuevo estudio halló que, comparados con gente saludable, quienes padecen de síndrome de fatiga crónica presentaron niveles reducidos de ciertas proteínas del sistema inmunitario llamadas citocinas en el líquido que cubre la médula espinal y el cerebro.

La excepción fue una citocina particular que estaba elevada no solo en la gente con fatiga crónica sino también en quienes presentan esclerosis múltiple.

Este hallazgo podría ofrecer pistas sobre por qué las personas con síndrome de fatiga crónica suelen tener problemas con la memoria, la concentración y el pensamiento, señaló la investigadora en jefe, la Dra. Mady Hornig, profesora en la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York.

El estudio también refuerza la evidencia de que algún tipo de disfunción del sistema inmunitario está detrás del enigmático trastorno, según Hornig.

El síndrome de fatiga crónica es conocido médicamente como encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica o ME/CFS, por sus siglas en inglés. En los Estados Unidos, el trastorno afecta a hasta 2.5 millones de personas, de acuerdo al Instituto de Medicina (Institute of Medicine), un panel científico que asesora al gobierno federal.

En febrero, el Instituto de Medicina publicó un informe que afirmaba que el síndrome de fatiga crónica es una afección médica legítima que muchos profesionales del cuidado de la salud aún no entienden, o que incluso desechan como un producto de la imaginación del paciente.

El término "síndrome de fatiga crónica" fue acuñado en 1988 y, en retrospectiva parece una elección "mala" según Suzanne Vernon, viróloga y directora científica de la Iniciativa para Solucionar el ME/CFS (Solve ME/CFS Initiative), con sede en Los Angeles.

"La gente lo oye y piensa, 'bueno, estás cansado. Yo también estoy cansado'", dijo Vernon, quien no participó en el estudio. "Pero esta es una fatiga debilitante. Es como tener un caso de influenza que nunca se cura".

Además, los síntomas van más allá de la fatiga e incluyen lo que se ha denominado "neblina mental": un conjunto de problemas relacionados con el pensamiento como confusión y dificultad con la concentración y la memoria a corto plazo.

Para el nuevo estudio, que se presentó el 31 de marzo en la revista Molecular Psychiatry, el equipo de Hornig estudio muestras de líquido cefalorraquídeo de 32 personas con síndrome de fatiga crónica, 40 con esclerosis múltiple y 19 personas saludables.

En general, los investigadores encontraron niveles reducidos de la mayoría de las citocinas en el líquido cefalorraquídeo de pacientes con síndrome de fatiga crónica, comparados con otros grupos. Pero una citocina, la eotaxina, estaba elevada en personas con síndrome de fatiga crónica y en personas con esclerosis múltiple.

El significado de este resultado aún no está claro de acuerdo a Hornig, pero la doctora añadió que la eotaxina está involucrada en respuestas inmunitarias similares a las alergias.

Para Vernon, los hallazgos ofrecen "evidencia adicional de claros marcadores [biológicos] en el ME/CFS".

"Estos biomarcadores son indicaciones de algún tipo de proceso patológico", añadió Vernon. En otras palabras, añadió, el síndrome de fatiga crónica "no es inventado".

¿Por qué incluyó el estudio a personas con esclerosis múltiple? Hornig explicó que existen algunas similitudes entre dicha enfermedad y el síndrome de fatiga crónica. Los pacientes que presentan esclerosis múltiple sufren de fatiga y se cree que la enfermedad es causada por una reacción inmunitaria anormal, en este caso, en contra del propio tejido nervioso del cuerpo.

La causa exacta del síndrome de fatiga crónica aún está lejos de ser evidente, pero en general se cree que involucra algún tipo de disfunción del sistema inmunitario, ahondó Hornig.

En un estudio reciente, su equipo halló que en la gente que había presentado síndrome de fatiga crónica por un periodo relativamente corto —es decir, menos de tres años— los niveles de citocina en la sangre de hecho estaban elevados. Sin embargo, los niveles disminuían nuevamente en personas que habían tenido la enfermedad por un periodo más largo.

Las personas que participaron en el presente estudio habían padecido de síndrome de fatiga crónica por alrededor de siete años. De esta manera, los niveles relativamente bajos de citocina en el líquido cefalorraquídeo "corresponden" a lo que se vio en el estudio previo, según Hornig.

"Creo que lo que estamos viendo es un agotamiento del sistema inmunitario a lo largo del tiempo", especuló.

La teoría es que el sistema inmunitario inicialmente podría tener una reacción excesiva en contra de un invasor —como un virus— y luego ser incapaz de moderarse, según explicó Hornig. Eso podría explicar los altos niveles de citocina en personas que han sufrido síndrome de fatiga crónica por un periodo corto de tiempo.

Sin embargo, con el tiempo el sistema inmunitario podría básicamente desgastarse, llevando a respuestas débiles ante infecciones ligeras que un sistema inmunitario saludable manejaría fácilmente, sugirió Hornig.

Una esperanza, dijo Hornig, es que estos hallazgos puedan llevar a pruebas objetivas que puedan diagnosticar el síndrome de fatiga crónica de manera temprana.

Una prueba objetiva, como un examen de sangre que mida citocinas, sería bienvenido, según Vernon. La investigadora señaló que en estos momentos la gente a menudo espera por años para conseguir un diagnóstico que se base en los síntomas.

Comprender el aspecto biológico de la enfermedad también podría llevar a tratamientos, de acuerdo a Hornig.

"No podemos prometer que esto se transformará en tratamientos en el futuro cercano", dijo. "Pero esperamos comenzar a darle algunas herramientas a los médicos".

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Mady Hornig, M.D., professor, epidemiology, Columbia University Mailman School of Public Health, New York City; Suzanne Vernon, Ph.D., scientific director, Solve ME/CFS Initiative, Los Angeles, Calif.; March 31, 2015, Molecular Psychiatry

Fuente: Intramed (3/04/15)

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