NOTAS PREVIAS
Se trata de un estudio útil para conocer la situación de las “personas sensibles a las fragancias”. No obstante, dado que algunos conceptos e ideas que usa dan lugar a cierta confusión (aunque parte pueden deducirse o aclararse según se avance en la lectura), lo he solucionado en parte [*] aportando aclaraciones entre corchetes).
La encuesta fue realizada a 3152 personas sensibles a las fragancias, según reportaron, y, sus resultados fueron publicados en diciembre de 2025. De este trabajo mencionaré dos datos que expone sobre estudios anteriores:
- “Entre el 20 y el 35 % de la población adulta manifiesta tener problemas de salud al entrar en contacto con fragancias”; y
- Numerosas pruebas con afectados de SQM/intolerancia química demuestran que presentan “una alteración en el procesamiento neurológico de la información sensorial”; y, su “proceso de recuperación del flujo sanguíneo cerebral regional, tras la estimulación olfativa, es diferente”, en comparación con los grupos de control.
Lo que he traducido es la información central del trabajo (los apartados Antecedentes y Conclusiones, casi completos). Además, a continuación, aportaré información general de algunos términos que aparecen (aportadas por la IA de Google, bajo supervisión):
- ASOCIACIÓN MÉDICA ESTADOUNIDENSE: American Medical Association (AMA).
- DAPHNIA MAGNA O PULGA DE AGUA: crustáceo planctónico de agua dulce, de entre 2 y 6 mm. Es un organismo filtrador. Se alimenta de fitoplancton y bacterias. Se utiliza, frecuentemente, como indicador biológico de la calidad del agua, por su sensibilidad a la contaminación.
- EXPOSICIÓN AGREGADA O EXPOSICIÓN TOTAL: aggregate exposure (grosso modo, es la suma de todas las fuentes posibles de una única sustancia (por lo que no evalúa, por ejemplo, un plaguicida en la comida, sino la carga total que el organismo recibe de este plaguicida). No es igual a “exposición acumulada” (que es la suma de múltiples sustancias -que pueden venir de la misma o distintas fuentes-, porque comparten un modo de acción común en el organismo).
- FLUJO SANGUÍNEO CEREBRAL REGIONAL: regional cerebral blood flow o FSCr (cantidad de sangre que irriga áreas específicas del cerebro. La disminución del FSCr por debajo de ciertos umbrales críticos provoca isquemia, llevando a la disfunción neuronal, y, si es persistente, a la muerte celular).
- INFODISRUPCIÓN O EFECTO INFOQUÍMICO: infodisruption or infochemical effect (fenómeno ecotoxicológico en el que contaminantes antropogénicos [químicos sintéticos, metales pesados, pesticidas, etc.] interfieren en la comunicación química natural entre organismos, incluso a concentraciones muy bajas que no son directamente tóxicas o letales. Este concepto se centra en cómo las sustancias extrañas alteran las señales químicas ["infoquímicos"] que los seres vivos utilizan para sobrevivir).
- ORGANISMOS DEL MEDIO AMBIENTE: environmental organisms (son microorganismos, plantas o animales que viven y prosperan en el entorno natural [suelo, agua, aire] sin depender de un huésped humano, y que son cruciales para el equilibrio ecológico. Son indicadores de la salud ambiental, y esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas).
- PANEL DE EXPERTOS DE ALTO NIVEL DE "UNA SOLA SALUD": One Health High-Level Expert Panel o OHHLEP (grupo asesor científico internacional creado para apoyar a las organizaciones cuatripartitas [OMS, FAO, OMSA y PNUMA] cuyas directrices son fundamentales para las políticas de la Comisión Europea. Su enfoque es integral, al reconocer que la salud humana, animal, vegetal y ambiental están estrechamente vinculadas y son interdependientes. Se creó en mayo de 2021, con el apoyo de Francia y Alemania. Su trabajo estratégico está previsto que llegue hasta 2027-2029).
- PRECURSORES DE FRAGANCIAS, PROFRAGANCIAS O PRO-FRAGANCIAS: pro-fragrances (término técnico aceptado en la industria para moléculas que liberan perfume mediante un estímulo. Son compuestos químicos diseñados para liberar un aroma de manera controlada, o prolongada [a diferencia de los perfumes convencionales, que se evaporan rápidamente]. A menudo no tienen olor por sí mismas, sino que se descomponen [generalmente por hidrólisis] al entrar en contacto con factores ambientales o biológicos (como la humedad de la piel, la luz solar, o las enzimas) para liberar moléculas aromáticas).
[*] Excepto la diferencia que parece establecer entre “sensibles a las fragancias”, “sensibilidad química múltiple” e “intolerancia química” (ejs.: “many fragrance sensitive persons are also MCS patients”, “women have a higher prevalence (69 to 80%) of chemical intolerance and MCS in published studies”). En cualquier caso, dado que muchos encuestados padecen SQM (“many participants who contributed to our study indicate to suffer from MCS (81.9% diagnosed or suspected, see Fig. 2 below)”), y que existe una evidente relación entre los tres términos en las áreas que aborda la encuesta (a lo que se suma que la literatura considera los términos SQM e IQ dos formas de nombrar una misma dolencia: la SQM), podríamos decir que los datos ofrecidos por la encuesta bajo unos u otros términos serían válidos entre sí.
María José Moya VillénServicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS)Afectada de SQM, EHS, EM/SFC, FM, entre otras dolencias
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AISLAMIENTO FORZADO POR BARRERAS INVISIBLES: ENCUESTA INTERNACIONAL SOBRE EL IMPACTO DE LAS FRAGANCIAS EN LA CALIDAD DE VIDA
(Forced isolation by invisible barriers: international survey on the effects of fragrances on the quality of life)
Investigación | Open access | Publicado el 02 diciembre 2025
Volumen 38, número 2 (2026)
Heidi Wagner (1) & Ursula Klaschka (2)
(1) MCS Support Group, 83024 Rosenheim, Alemania.
(2) Environmental Studies, University of Applied Sciences (THU), Prittwitzstraße 10, 89075 Ulm, Alemania
ANTECEDENTES
Hoy en día, los productos de consumo que contienen fragancias, aromas o perfumes se encuentran de forma omnipresente en los hogares, el lugar de trabajo, las instituciones médicas, y en cualquier otro lugar, por estar presentes en muchos artículos de uso cotidiano, como por ejemplo en los productos de cuidado personal, los detergentes y limpiadores, y los llamados ambientadores; además de en las velas, los productos de papel, los combustibles, los materiales de construcción, el humo de los cigarrillos, los textiles y muchos otros elementos. Incluso los productos infantiles contienen una amplia gama de componentes aromáticos [1].
El mercado mundial de las fragancias ha experimentado un crecimiento constante [2, 3] a medida que aumentan las cantidades utilizadas y la variedad de aplicaciones. […]. La ciencia del olfato y de la química de las fragancias ha experimentado un desarrollo considerable en las últimas décadas [5, 6] con el incremento del número de sustancias olfativas, de nuevos matices odoríferos y de nuevas áreas de aplicación, como en el caso de los precursores de fragancias (profragancias), o en el de la encapsulación de sustancias aromáticas en micro y nanocápsulas, para la liberación prolongada de olor [5].
Numerosos estudios han demostrado que los componentes aromáticos son una fuente de contaminación ambiental que se encuentra presente, por fuentes locales y por el transporte atmosférico de larga distancia, incluso en zonas remotas como el Ártico y la Antártida [7, 8]. Algunos de ellos pueden detectarse en la biota, como la de los peces [9] o la de los humanos [10]. […]. Es más, se sabe que la mezcla de diferentes sustancias puede ser más nociva que una sola sustancia [13].
El uso de perfumes personales se ve como una “elección personal”, incluso aunque afecta al aire que respiran los demás, por aumentar la contaminación atmosférica. Muchos usuarios no son conscientes de que muchos componentes son sustancias peligrosas que pueden desencadenar diversos efectos agudos y crónicos en la salud [14, 15], y que, además, pueden ser nocivos para los organismos del medio ambiente. […]. Asimismo, se sabe que varias de las sustancias de las fragancias son neuromoduladores o compuestos neurotóxicos [19, 20] cuyos efectos a largo plazo, tras una exposición crónica, son desconocidos.
Una revisión bibliográfica detallada recopiló 23 estudios científicamente fiables de provocación química con sustancias olorosas, y demostró la existencia de una alteración en el procesamiento neurológico de la información sensorial en sujetos con intolerancia química, respecto a las personas del grupo de control [21]. Las pruebas realizadas, mediante espectroscopia de infrarrojo cercano, mostraron que el proceso de recuperación del flujo sanguíneo cerebral regional, tras la estimulación olfativa, es diferente en pacientes con sensibilidad química múltiple (SQM), en comparación con el grupo de control [22] (hay que decir que muchas personas sensibles a las fragancias son, además, pacientes de SQM (véase la fig. 2 abajo)).
[También] se sabe que las emisiones antropogénicas de sustancias, especialmente de fragancias, pueden interferir en la comunicación química de los organismos del medio ambiente (es los que se llama infodisrupción o efecto infoquímico) [23, 24]. Se ha demostrado que los compuestos de fragancias inducen consecuencias en la expresión génica de las Daphnia magna, lo que indica posibles efectos aditivos o sinérgicos de los componentes cuando se trata de una mezcla de fragancias [25].
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Estudios previos [33, 35, 36] señalan que las fragancias pueden afectar a las personas vulnerables en su participación en la sociedad. Nosotros queremos analizar esto con más detalle para comprender las consecuencias específicas que tiene la sensibilidad a las fragancias en la vida diaria de las personas afectadas. Con este fin, hemos llevado a cabo una exhaustiva encuesta internacional, en línea, dirigida exclusivamente a las personas sensibles a las fragancias.
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CONCLUSIONES
“La alergia a los perfumes me ha arruinado la vida.”
"Lo he intentado todo. He vendido mi casa, mis vehículos y mis pertenencias para poder pagar médicos, medicina alternativa y herbolarios, y no he encontrado cura."
Frases como estas, escritas por los participantes de la encuesta, dan una idea de la situación vital de las personas sensibles a las fragancias (véanse, además, los recuadros 2, 3 y 4).
Los encuestados informan de una amplia variedad de efectos en la salud desencadenados por las fragancias. De media, cada persona sensible a estas muestra casi diez síntomas diferentes tras exponerse a ellas, y señala que padece más de tres enfermedades crónicas de fondo adicionales, la mayoría de las cuales están confirmadas por diagnósticos médicos. Más de tres cuartas partes de los participantes indican que la exposición a las fragancias les priva por completo, o de manera intensa, de cualquier calidad de vida.
La presencia de fragancias excluye a las personas sensibles a estas de muchas actividades de la vida diaria, lo que conduce a su marginación, aislamiento y silenciamiento. [Además,] las personas que ya no pueden participar en actividades compartidas caen en el olvido, y se vuelven cada vez más invisibles para la comunidad social.
Las repercusiones que tiene la soledad en la salud mental y física son elevadas, e incluyen depresión y trastornos de ansiedad. [A lo que se suma que] las consecuencias psicológicas no son de extrañar, dado que muchos participantes en la encuesta indican haber sufrido un colapso físico debido a una fuerte exposición a fragancias, u otros síntomas de salud muy graves. [Así que,] el temor a pasar por otra experiencia que ponga en peligro sus vidas puede derivar en miedo a morir, ansiedad, pánico, impotencia, necesidad de huida [ante una exposición, para evitar otro colapso, y la contaminación de segunda mano de su vestuario, cuerpo y cabello], o depresión.
Las personas que sufren aislamiento social tienen riesgo de mortalidad prematura, especialmente los adultos menores de 65 años [62].
Es importante señalar que la intolerancia a las fragancias obliga a las personas afectadas al aislamiento social, no es una retirada voluntaria, sino la única manera factible que tienen de proteger su salud, mientras la exposición continúe.
Entre una cuarta parte y la mitad de los individuos sensibles a las fragancias informan de que los efectos en su salud por la exposición a productos perfumados cumplen con los criterios legislativos que definen la discapacidad en sus respectivos estados [33].
Toda persona tiene derecho a participar en la sociedad. Este derecho está establecido, junto con los procedimientos correspondientes, en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad [63]. [Pero,]. según parece, este derecho se encuentra gravemente reducido en las personas que deben evitar las fragancias.
Muchas de las personas encuestadas indican haber perdido las relaciones con sus amigos, familiares, compañeros de trabajo, e incluso sus parejas. La comprensión y el respeto serían el primer paso para una convivencia respetuosa.
Muchas personas que no están familiarizadas con la sensibilidad a las fragancias comprenden poco el sufrimiento de las personas afectadas. Los participantes en la presente encuesta tienen más probabilidades de encontrar comprensión entre familiares y amigos, mientras que en el lugar de trabajo informan que es frecuente que sufran acoso. [Además,] dos tercios de los participantes afirman haber encontrado falta de comprensión en los servicios médicos.
En nuestra encuesta, los profesionales de la salud constituyen uno de los tres grupos profesionales más numerosos sensibles a las fragancias. Por lo tanto, una normativa sobre consultorios médicos y clínicas libres de fragancias contribuiría a la protección de la salud tanto de los profesionales como de los pacientes [64]. Sugerimos que todas las personas que trabajan en el sector de la atención sanitaria deberían recibir información sobre las fragancias y sus potenciales efectos negativos para la salud [59, 64], por ej. siguiendo el modelo del “fragrance-free program” de la facultad de medicina de la Memorial University of Newfoundland [Canadá] [65].
[Por otro lado,] la oferta actual de productos sin fragancias no cumple con las necesidades de los participantes en la encuesta. Los productos, incluso la comida, suelen verse contaminados con fragancias de segunda mano procedentes de fuentes externas -como los ambientadores, los productos de limpieza, o los envoltorios del artículo-, lo que los hace inutilizables para el grupo destinatario.
Para las personas con enfermedades crónicas que se encuentran prácticamente confinadas en sus hogares, o que necesitan pasar períodos de tiempo para estabilizarse [de sus síntomas], es particularmente importante tener unas condiciones de vida seguras. Sin embargo, la contaminación por fragancias provenientes de sus vecinos, o de productos [en el hogar] contaminados, son motivos por los que muchos encuestados indican que no pasan la noche en su casa, sino en otros lugares, como por ej. el coche, la oficina, el balcón, o una tienda de campaña. Algunas personas incluso indican que duermen en cementerios, o bajo puentes. Un tercio de los encuestados notifica que la exposición a fragancias les llevó a mudarse, una o más veces, a otro alojamiento. Por desgracia, existen muy pocos proyectos de vivienda que ofrezcan sitios saludables para personas sensibles a los olores, como por ej. en Zúrich [66].
Las personas adineradas pueden permitirse vivir en su propia vivienda unifamiliar, posiblemente diseñada a medida de sus necesidades, y alejada de la mayoría de fuentes de fragancias antropogénicas, pero la mayoría de las personas sensibles a las fragancias no se encuentran en una situación económica tan holgada. Casi la mitad de los participantes indican haber perdido sus empleos debido a su sensibilidad a las fragancias. Alrededor de un tercio de los participantes en la encuesta están de baja por enfermedad, o reciben una pensión por discapacidad.
Esta realidad implica grandes pérdidas personales para los individuos afectados, en términos de ingresos, autoestima y relaciones sociales.
A las economías nacionales, les supone bajas por enfermedad, pérdida de personal clave, gastos en nuevas contrataciones y en formación, y pérdida de destrezas no utilizadas, que generan daños considerables, ya que alrededor de un tercio de la población general se declara sensible a las fragancias [33].
Los síntomas inducidos por fragancias que se mencionan con mayor frecuencia como causa de pérdida del empleo son los problemas cognitivos, los cuales pueden incrementar la presión emocional individual de la persona afectada, y reducir su buen rendimiento en la mayoría de las profesiones. Y es posible que algunos empleados ni siquiera hayan asociado sus problemas de concentración, u otros parecidos, con las fragancias.
Estos posibles aspectos económicos adicionales son difíciles de cuantificar.
La solución para las pérdidas económicas es sencilla: disminuir la exposición [generalizada], para que las personas sensibles puedan trabajar y contribuir a la sociedad [36].
La meta es reducir la exposición agregada a las fragancias peligrosas –incluidas aquellas que originan productos de reacción peligrosos [12]-, y a otros contaminantes del aire interior. Es posible lograr minimizar la exposición [generalizada], tal y como demuestran las instituciones que tienen políticas libres de fragancias (por ej., ver [59]). Una oficina unipersonal sin contacto directo con el cliente, o trabajar desde casa, podrían abrir el mercado laboral a personas sensibles a fragancias. Merece la pena colaborar con la persona afectada para encontrar posibles estrategias que le permitan mantener su empleo o encontrar uno nuevo.
De acuerdo con el Panel de Expertos de Alto Nivel de "Una Sola Salud", de la Comisión Europea [67], existe consenso científico sobre la interdependencia entre la salud de humanos, animales y ecosistemas. Se aboga por “un enfoque integrado y unificador que tenga como objetivo equilibrar y optimizar la salud de personas, animales y ecosistemas de forma sostenible”. Las fragancias son un ejemplo perfecto de las interconexiones señaladas por Una Sola Salud: su uso puede ser perjudicial para la salud humana y, con frecuencia, afecta a bienes comunes como el agua limpia, el aire y la biodiversidad. […].
[…]. Las fragancias no son necesarias para la salud, la seguridad, o el funcionamiento de la sociedad, y, por tanto, por definición, son sustancias no esenciales.
Dado que la mayoría de fragancias son dañinas, […] “deberían ser eliminadas progresivamente de los usos no esenciales, en especial de los productos de consumo; y, minimizarse y sustituirse de todos los usos tanto como sea posible” [68].
Los datos aquí expuestos constituyen motivos de peso para la implementación de este concepto, y deberían facilitar la implantación de políticas libres de fragancias en ámbitos importantes de la vida en un futuro cercano. Se ha demostrado que evitar las fragancias resulta en un aire interior menos contaminado.
Un proyecto exhaustivo a largo plazo [71] muestra que evitar que haya fragancias en los hogares donde viven individuos químicamente sensibles conduce tanto al alivio de sus síntomas, como a una menor concentración de contaminantes en el aire interior. […]. [Y, en el ámbito general,] los espacios libres de fragancias podrían reducir los niveles de exposición, fomentar la participación de las personas con sensibilidad a las fragancias en la vida pública en estos lugares, reducir las bajas por enfermedad, mantener el rendimiento, reducir los costes sanitarios, e incrementar la protección de la salud y del medio ambiente.
La Asociación Médica Estadounidense reconoce que ciertas exposiciones ambientales pueden tener el potencial de limitar sustancialmente las actividades vitales principales de un individuo con sensibilidad a las fragancias y problemas relacionados. Por lo tanto, alienta a los centros sanitarios, las agencias gubernamentales y las organizaciones sin fines de lucro a adoptar y promover políticas libres de fragancias, y a apoyar el uso de productos sin fragancias [73]. Muchos grupos y personas comprometidos proporcionan herramientas valiosas sobre cómo implementar políticas libres de fragancias en edificios públicos, el lugar de trabajo, u organismos sanitarios (por ej., ver [74, 75, 76]).
Los datos de esta encuesta ponen de manifiesto hasta qué punto la exposición generalizada y creciente a las fragancias limita las vidas de las personas con sensibilidad a ellas. Además, muestran hasta qué punto quienes no padecen este problema subestiman su alcance, y que es hora de optimizar la protección de la salud en este terreno. El uso responsable de fragancias no solo beneficiaría a individuos vulnerables, sino también a la población en general y al medio ambiente.
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PALABRAS CLAVE
Accesibilidad sin barreras, concepto de uso esencial, fragancias, sensibilidad a las fragancias, efectos en la salud, protección de la salud, «Una Sola Salud», participación en la sociedad, repercusiones sociales.
Fuente: Springer Nature Link
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