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05 enero 2021

COVID-19 / SARS-CoV-2: preguntas frecuentes, recomendaciones y guía de actuación, con especial atención a las personas con SQM. María José Moya -pdf gratis descargable- (Liberlibro. 2020)

Cubierta de la obra
"Covid-19: respuestas a preguntas frecuentes y guía de actuación"

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DATOS BIBLIOGRÁFICOS

TÍTULO: Covid-19
SUBTÍTULO: respuestas a preguntas frecuentes y guía de actuación
AUTORA: María José Moya Villén (documentalista, responsable del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental -SISS-, afectada grave de sensibilidad química múltiple, fibromialgia, electrosensibilidad, síndrome de fatiga crónica, migrañas, lumbalgia crónica...)
EDITORIAL: Liberlibro
AÑO: 2021
PÁGINAS: 57
ISBN: 978-84-18471-41-4
OBSERVACIONES: Obra gratuita. Inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual. Responde a preguntas frecuentes (FAQ), realiza recomendaciones y resulta una completa guía de actuación frente a la covid-19 y el virus SARS-CoV-2 para la población y los pacientes. Datos sustentados en casi 200 fuentes. Los capítulos sobre prevención, tratamiento y desinfección ofrecen alternativas aptas para personas con intolerancias químicas (como alergias, o sensibilidad química múltiple) e inocuas para el medio ambiente. Encontrará respuestas a dudas tales como, ¿la vitamina D es útil para prevenir y tratar la covid-19? ¿Puede ayudar un tipo de alimentación determinado? ¿Si me ingresan en el hospital, qué medicación sería efectiva y cuál no? ¿Si tengo que hacer aislamiento domiciliario por haber dado positivo, qué tratamiento es el habitual? ¿Qué alternativas hay para para desinfectar sin perjudicar mi salud y la del medioambiente? ¿Qué hacer, y qué usar, si tengo que quitarme la mascarilla por causas de fuerza mayor, como por ejemplo, porque mi dentista me tenga que ver la boca?


ÍNDICE

PRÓLOGO - p. 5

PARTE 1. LOS CORONAVIRUS (¿qué son? ¿Por qué se llaman así?) - p. 8 

PARTE 2. LA COVID-19 - p. 8

1. GENERALIDADES - p. 8 
2. SÍNTOMAS Y EVOLUCIÓN p. 9 
3. PERÍODO DE INCUBACIÓN (LATENCIA) - p. 10 
4. ¿QUIÉNES PUEDEN CONTAGIAR? - p. 10 
5. ¿CUÁLES SON LAS VÍAS DE CONTAGIO? - p. 10 
6. ¿CUÁNTO TIEMPO PERMANECE EL VIRUS EN LAS SUPERFICIES? ¿Y EN EL AIRE? ¿QUÉ DISTANCIA PUEDE RECORRER? - p. 11 
- Duración del virus - p. 11 
- Distancia que puede recorrer - p. 14 
7. ¿QUÉ FACTORES DE RIESGO INCIDEN EN EL AGRAVAMIENTO Y LA MORTALIDAD? - p. 14
8. ¿CUÁL ES LA DURACIÓN? ¿Y LOS CRITERIOS DE ALTA? - p. 15 
9. ¿CUÁNTO TIEMPO DEBE DURAR EL AISLAMIENTO DOMICILIARIO? - p. 15 
10. ¿CÓMO SE DIAGNOSTICA? - p. 16 
- Test RT-PCR - p. 16 
- Test de antígenos del SARS-CoV-2 - p. 16 
- Test serológico o de anticuerpos - p. 17 
- Otros test (test celulares, test de saliva, test TMA, autotest) - p. 17 
- Advertencias - p. 18 
11. ¿TIENE VACUNA? ¿Y TRATAMIENTO? - p. 18 
12. ¿CÓMO EVITAR EL CONTAGIO? (PREVENCIÓN) - p. 22 
- Sugerencias - p. 25 
13. ¿QUÉ HACER SI SE TIENEN SÍNTOMAS? (PROTOCOLO DE ACTUACIÓN) - p. 25 
14. ¿QUÉ MÉTODOS DE DESINFECCIÓN EXISTEN? - p. 27 
- Métodos manuales - p. 28 
- Métodos mecánicos - p. 30 
- Método lento (no hacer nada) - p. 31 
- Vaporetas - p. 31
- ¿Existen otras opciones? - p. 31 
15. ¿CÓMO DESINFECTAR… ? (varios casos prácticos) - p. 32 
16. ARTÍCULOS DE PROTECCIÓN PERSONAL - p. 34 
- Protecciones respiratorias (mascarillas y medias máscaras) - p. 34 
- Protección dérmica (guantes) - p. 42 
- Otros tipos de protección - p. 42 
- Indicaciones sobre mascarillas, guantes u otros artículos de protección - p. 42 
17. ¿CÓMO PONERSE Y QUITARSE UNA MASCARILLA? - p. 43 
- Consejo - p. 44 
18. ¿CÓMO HIGIENIZAR UNA PROTECCIÓN RESPIRATORIA? - p. 44 
- ¿Cómo higienizar una protección respiratoria reutilizable? - p. 45 
- ¿Cómo higienizar una protección respiratoria no reutilizable y las mascarillas autofiltrantes? - p. 46
- ¿Qué hacer con la protección respiratoria después de su asepsia? - p. 47 
- Advertencias - p. 48 
19. ¿CÓMO PONERSE Y QUITARSE UNOS GUANTES? - p. 48 
- Colocación - p. 48 
- Extracción - p. 48 
- Advertencia - p. 48 
20. ¿DÓNDE TIRAR EL MATERIAL DE PROTECCIÓN? (MASCARILLAS, GUANTES…) - p. 48
21. ¿UN ANIMAL PUEDE CONTAGIAR A UNA PERSONA? ¿Y AL CONTRARIO? - p. 49

PARTE 3. FECHAS CLAVE - p. 51 

PARTE 4. BIBLIOGRAFÍA DE INTERÉS - p. 53 

ANEXO. IMÁGENES - p. 54


SOBRE LA OBRA

Cuando surge una pandemia -1-, las autoridades sanitarias tienen que afrontar el reto de atajarla en base al principio de precaución, la ciencia independiente, y -aunque tomándola con cautela-, la experiencia previa -2- del país donde se originó el foco. Asimismo, los gobiernos y los agentes sociales -adelantándose a los acontecimientos-, han de llegar a unos acuerdos que palien la crisis socioeconómica que acarreará el contagio masivo de población, pero sin menguar con ellos la protección a la salud pública.

La pandemia actual tiene su origen en un virus, al que se ha llamado SARS-CoV-2, que ha causado una enfermedad en humanos, que se ha denominado covid-19

Su expansión por el planeta fue rápida: el 17 de noviembre de 2019, las autoridades chinas detectaron el primer caso, según informaron (aunque no descartaron que hubiera habido otros anteriores); el 23 de enero de 2020, su gobierno decretó el cierre y confinamiento domiciliario de parte del país, por la transmisión comunitaria del virus (es decir, por la expansión incontrolada del SARS-CoV-2 por su territorio); y el 24 de enero de 2020, se detectó el primer caso en Europa, en concreto en Alemania (en España sería el 31 de enero). Finalmente, el 11 de marzo de 2020 la OMS declararía el estado de pandemia, por lo que la mayoría de los países del planeta ordenaron el confinamiento de sus habitantes a partir de ese mes.

Desde el inicio del problema, la ciudadanía se encuentra desconcertada. Pero no sólo por la pandemia. También por lo que le comunican al respecto la OMS y la mayoría de los gobiernos: parte de la información y de las directrices que han proporcionado hasta ahora ha resultado errática, confusa, opaca, contradictoria, tardía, e incluso errónea. Y a ello se suma que, aunque declaran hablar basándose en la ciencia, no están teniendo en cuenta ni tan siquiera sólidos estudios sobre la covid-19 y el criterio de los científicos; o sino, demoran aceptar la evidencia más allá de lo admisible. 

Los ejemplos sobre este proceder son numerosos:

1. Al principio de la pandemia, durante el confinamiento mundial, las indicaciones que dieron giraron en torno a:
  • Desaconsejar -3- el uso de las mascarillas (excepto en enfermos sintomáticos y personal sanitario), a pesar de que la literatura médica, la experiencia china y el principio de precaución alentaban a su uso generalizado;
  • Recomendar una distancia de seguridad interpersonal de 1 metro -4-, a pesar de ser insuficiente (sobre todo en recintos cerrados, o si se está ante individuos que tosan, griten, etc.);
  • Considerar los espacios cerrados como sitios de riesgo menor al real (por sólo contemplar las situaciones extremas) -5-;
  • Sostener que la mortalidad de la covid-19 es más baja que la de la gripe estacional -6-, a pesar de que no había transcurrido el tiempo suficiente para poder conocer su evolución; y
  • Afirmar que sólo contagian los enfermos sintomáticos, no los presintomáticos y asintomáticos, a pesar de los estudios en sentido contrario.
2. Más tarde, tras salir del confinamiento mundial (que en España finalizó el 21 de junio de 2020), las directrices de las diversas administraciones pasaron a centrarse en dos cuestiones:
  • Recomendar u obligar al uso generalizado -7- de las mascarillas quirúrgicas, a la vez -8- que se desaconsejaban o prohibían las mascarillas autofiltrantes (excepto en personal sanitario); y
  • Fomentar la idea de que quitarse la mascarilla en la calle o en un local para comer, fumar o beber; o para hacer deporte, no supondría un riesgo (un criterio que se basó en motivos económicos, principalmente). 
3. En la actualidad, la OMS y otras autoridades siguen resistiéndose a guiarse por cosas como:
  • El principio de precaución; y
  • La evidencia científica. Por ejemplo, no están actuando para disminuir la contaminación atmosférica -9, 10-. O siguen sin admitir, como vía de contagio, la transmisión aérea (y con ello, la gran distancia que el virus puede recorrer, y lo que puede permanecer en el aire), por lo tanto, están ignorando los requerimientos científicos -11, 12-; así como los estudios que, desde el inicio de la pandemia, avalan que los aerosoles en suspensión son una vía principal de transmisión. Otro ejemplo más de esa resistencia a la evidencia sería la actuación de algunas autoridades políticas de ciudades como Madrid, que en los momentos de peor incidencia prohíben pasear, o realizar ejercicio, en ambientes saludables al aire libre, porque cierran los parques y otras zonas arboladas, a pesar de que los entornos abiertos tienen menor riesgo que los cerrados, sobre todo si se va con mascarilla.
En definitiva, los gobiernos y las autoridades sanitarias podrían haber informado y actuado correctamente en todas las cuestiones anteriores, desde que comenzó la pandemia. Es decir, desde marzo de 2020, cuando empecé a escribir esta obra (podrá ver que algunos de los artículos y estudios que referencio sobre estos temas, se publicaron en ese mes).

Cuando las autoridades no tienen como prioridad los criterios sanitarios y la transparencia, dificultan que el ciudadano pueda tomar conciencia de cuál es su verdadero nivel de riesgo en cada momento; y de cuáles son las medidas más acertadas para protegerse, de entre las que tenga a su alcance.

Esta obra tiene como objetivo aportar respuestas claras sobre qué se sabe realmente acerca del SARS-CoV-2 y la covid-19 hasta el momento, y cuáles son las directrices más seguras para la protección de la salud. Además, los capítulos sobre prevención, tratamiento y desinfección ofrecen opciones que tienen en cuenta a las personas enfermas en general, a las que padecen sensibilidad química múltiple (SQM) en particular, y al medio ambiente. La publicación se sustenta en casi 200 fuentes.

No obstante, una aclaración: no hay un método para eliminar o protegerse del SARS-CoV-2 al 100 %. Lo que hay es una serie de métodos que, si se simultanean entre sí, y se realizan cada vez que sea necesario, pueden reducir al mínimo el riesgo de contagio, o de agravamiento de la enfermedad. Esos métodos son: lavado de manos con agua y jabón, uso de mascarilla y de otros elementos de protección, mantenimiento de la distancia entre personas de 2 metros mínimo, desinfección de todo lo que entre en su domicilio, evitación de espacios cerrados (sobre todo de los concurridos), minimización del contacto con superficies externas a su vivienda… Piense que cada elemento de protección que añada a otros, servirá de barrera adicional al virus; y cada desinfección que realice, reducirá su capacidad infectiva inicial.

Extreme las precauciones en todo momento. No se relaje. Y ante la duda, no se confíe. Contraer la covid-19, sea de forma leve o grave, le podría provocar graves secuelas, o complicarle la salud en el futuro; y le convertiría en un foco de contagio para las personas de su alrededor. Además, podría volver a reinfectarse si, tras pasar la enfermedad, o ser vacunado, no obtuviera unos niveles de inmunidad lo suficientemente robustos -13-, o el virus mutara en variantes a las que su inmunidad adquirida no pudiera hacer frente. Por lo tanto, no se arriesgue: sea precavido, por usted y por los demás.

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Notas a pie de página

[1] La OMS denomina pandemia "a la propagación mundial de una nueva enfermedad" (fuente: OMS [24/02/2010]. ¿Qué es una pandemia? Disponible en: https://www.who.int/csr/disease/swineflu/frequently_asked_questions/pandemic/es/).

[2] Zhou W (ed.). 101 consejos basados en la ciencia del manual de prevención de coronavirus que podrían salvar su vida = The coronavirus prevention handbook: 101 science-based tips that could save your life / trad. del inglés al español por Shan Zhu, Qing Chen y Jun Li. New York: Skyhorse Publishing, marzo 2020. Publicado originalmente por Hubei Science and Technology Press [Wuhan, China].

[3] La razón subyacente por la que desautorizaron las mascarillas fue que no había para toda la población, porque la covid-19 había provocado el brusco y elevado aumento de su demanda, y el mercado internacional quedó desabastecido. Pero frente a ello se podía haber pedido a la población que se tapara el rostro de algún modo al menos. Hubiera sido mejor que alentarla a no usar nada.

[4] La distancia social que aconseja la OMS, a día de hoy, todavía es de 1 metro, como puede verse en su web. Sin embargo, muchos países ya han establecido para sus territorios que sea “superior”, “al menos” o como “mínimo” de 1,5 - 2 metros, para aproximarse a lo indicado por los estudios y el sentido común.

[5] Las autoridades relativizaron el hecho de que todo espacio cerrado supone, potencialmente, un riesgo importante. Además, no informaron del hecho de que no sólo aquellos que tienen mucha gente son los más inseguros. También lo son los que no pueden ventilarse correctamente, los que tienen un sistema de aire acondicionado recirculante, los que su tamaño es reducido (como en el caso de los vehículos), o los que son cuartos de baño (debido a los aerosoles que generan las heces durante la deposición; y a las bajantes del aseo, dado que comunican con las tuberías del resto del inmueble). Todos estos espacios tienen un alto riesgo aunque tengan poca gente; o aunque hayan sido desocupados, si no se ventilaron y desinfectaron después, o no se hizo correctamente.

[6] El discurso comparativo sobre la mortalidad caló en la sociedad porque fue reforzado por profesionales, divulgadores e influencers del ámbito científico-sanitario que, en los medios y redes sociales, apoyaron tal relato y el mensaje antimascarillas. La actitud irreflexiva y acrítica con la narrativa oficial minimizó el problema ante los ojos del ciudadano.

[7] El cambio de criterio -que pasó de desaconsejar, a recomendar (o imponer) el uso de mascarillas-, se justificó sobre la base de que, tras haber llegado a un mejor conocimiento del virus, se había determinado que sí eran necesarias.

[8] El motivo de esta directriz dual entre mascarillas quirúrgicas y autofiltrantes fue de carácter práctico: tras el desabastecimiento inicial de protecciones respiratorias en todo el mundo, se vio que las mascarillas quirúrgicas eran más fáciles de fabricar a gran escala que las autofiltrantes; y que la mayor parte de las autofiltrantes las requerirían las administraciones para abastecer a sus centros sanitarios, principalmente. Por tanto, no fue una medida coherente sanitariamente, ya que, mientras que las quirúrgicas no se ajustan al rostro (lo que merma su eficacia), y además, no están fabricadas para proteger a quienes las llevan, sino a quienes se les acerquen (por lo que dejan la seguridad propia en manos de desconocidos); por el contrario, las autofiltrantes (FFP, N, KN y similares) sí son ajustables, sí están fabricadas para proteger al usuario (además de a quienes estén cerca de él, en caso de que la mascarilla no tenga válvula de exhalación), y están indicadas para partículas (algo que es importante, porque las protecciones respiratorias contra partículas y/o aerosoles son las más adecuadas para hacer frente a los virus). Por lo expuesto, las autofiltrantes se convirtieron en el objetivo principal de acaparadores y especuladores.

[9} López de Benito J (28/04/2020). La contaminación del aire, gran aliado del covid-19. Ambientum / EnergyNews. Disponible en: https://www.ambientum.com/ambientum/contaminacion/la-contaminacion-del-aire-gran-aliado-del-covid-19.asp

[10] Sacristán E (01/05/2020). Así afecta la contaminación a la pandemia de covid-19. Agencia SINC. Disponible en: https://www.agenciasinc.es/Reportajes/Asi-afecta-la-contaminacion-a-la-pandemia-de-COVID-19

[11] El primer llamamiento público, o carta abierta, que exhortó a reconocer que el SARS-CoV-2 puede transmitirse por el aire, advirtió de que a este virus le es posible permanecer suspendido en el ambiente dentro de microgotas (denominados aerosoles), El texto lo redactó Lidia Morawska y Donald K. Milton, y fue firmado por 239 científicos de todo el mundo. Véase en: Morawska L, Milton DK (2020). It is time to address airborne transmission of covid-19: [corrected proof]. Clin Infect Dis. ciaa939. Disponible en: https://academic.oup.com/cid/advance-article/doi/10.1093/cid/ciaa939/5867798 (online desde: 06/07/2020).

[12] El segundo llamamiento público, o carta abierta, además de advertir del hecho de que el virus se puede transmitir por el aire, alertó de que, en aerosol, dura más tiempo y puede recorrer más distancia que en gotículas (también llamadas gotas o gotitas). Véase en: Prather KA et al. (2020). Airborne transmission of SARS-CoV-2: [letters]. Science 370(6514):303-304. Disponible en: https://science.sciencemag.org/content/370/6514/303.2 (online desde: 16/10/2020). D. José Luis Jiménez, científico y profesor de Química de la Universidad de Colorado Boulder, "que ha trabajado con los expertos que firman la carta de Science" (nota: la fuente de esta cita viene a continuación, en el enlace de El Independiente), ofrece más información de ello en las siguientes entrevistas:

[13] No puede descartarse un contexto mundial en el que, quizás, al menos de momento, no haya una cantidad lo suficientemente elevada de población que presente una sólida inmunidad celular, es decir una sólida protección inmunológica a largo plazo (células T de memoria y células B de memoria), sea tras pasar la enfermedad, o sea tras ser vacunada. Esto podría ocurrir en personas mayores, o que tengan una alteración inmune previa, por ejemplo. Las consecuencias de esta hipótesis serían dos: a nivel individual, esos exenfermos -entre los que quizás se encontrara usted-, podrían volver a contagiarse (incluso en un período de tiempo escaso); y a nivel social, no sería posible conseguir la inmunidad de grupo (también llamada de rebaño, o colectiva), sea a corto, medio o largo plazo. Más información en: Redacción Médica [31/10/2020]. Un virólogo se reinfecta de covid-19 para descartar la inmunidad de grupo. Disponible en: https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/-virologo-reinfecta-covid-19-descartar-inmunidad-grupo-6358
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