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14 septiembre 2026

La contaminación del SUELO por METALES TÓXICOS amenaza la agricultura y la salud humana, a la vez que agrava la degradación de los suelos del planeta (avanza a un ritmo alarmante de 20 hectáreas por minuto)


María José Moya Villén

Cuando pensamos en la contaminación del planeta, solemos imaginar cielos cubiertos de humo o mares llenos de plásticos. Sin embargo, existe una amenaza silenciosa que avanza justo debajo de nuestros pies: en la tierra donde se cultivan nuestros alimentos.

Un dato clave: “el 95% de nuestros alimentos se producen directa o indirectamente en los suelos” (FAO, 2018).


UN RECURSO FINITO Y VITAL EN CUENTA ATRÁS: DESTRUIMOS EN POCOS AÑOS LO QUE LA NATURALEZA TARDA MIL AÑOS EN CREAR

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que la contaminación de los suelos está comprometiendo nuestro futuro. Afecta “a los alimentos que comemos, al agua que bebemos, al aire que respiramos, a nuestra salud y a la de todos los organismos del planeta”. Todo ello depende de un “suelo sano”, sin embargo, “la gran mayoría de los contaminantes” son “resultado de la acción humana” (FAO, 2018).

El profesor Rattan Lal [*] coincide en ello: “los seres humanos son la causa principal de la degradación del suelo, así como de la alteración y contaminación de este recurso finito”, y esto supone “una emergencia mundial de salud pública” (Lal, 2025).

La formación de suelo es un proceso sumamente lento: la naturaleza necesita unos “1.000 años para formar 1 cm de capa arable superficial”, lo que significa que “el suelo que vemos es todo el que hay disponible” (FAO, 2018). Pero a pesar de ser un recurso vital y limitado, y de que “aproximadamente el 40 % de los suelos del mundo están degradados” ya por la actividad humana, el ritmo de degradación global sigue produciéndose a un ritmo alarmante: “hasta 20 hectáreas por minuto, o 10 millones de hectáreas por año” (Lal, 2025).

La comunidad científica lleva tiempo avisando. Desde la década de 1990 viene documentando “la magnitud y la gravedad de la degradación global del suelo y sus efectos” (Lal, 2025).

[*] Rattan Lal: es una de las máximas autoridades mundiales en la Ciencia del Suelo. Galardonado con el World Food Prize en 2020.


MÁS DE 900 MILLONES DE PERSONAS EN ZONAS DE ALTO RIESGO: RADIOGRAFÍA DE LA CONTAMINACIÓN GLOBAL POR METALES TÓXICOS

En abril de 2025 se presentó el primer mapa mundial sobre la contaminación de los suelos por metales tóxicos. Bajo el título “La contaminación global del suelo por metales tóxicos amenaza la agricultura y la salud humana”, esta investigación fue liderada por Deyi Hou [*] y publicada por la revista Science.

Su objetivo fue detectar los principales elementos contaminantes: “arsénico, cadmio, cobalto, cromo, cobre, níquel y plomo” (Hou et al., 2025).

Se trata de la evaluación más completa realizada hasta la fecha. Además, el mapeo abarca “el 63 % de la superficie terrestre”, excluyendo desiertos y regiones de permafrost (Nature, 2026). Según explica el propio Hou, “este estudio cuantifica y cartografía la contaminación a alta resolución en todos los continentes” (Nature, 2026).

Los resultados revelaron una realidad preocupante, tras el análisis de los principales metales tóxicos en el suelo de cerca de 800.000 mediciones procedentes de casi 1.500 estudios regionales, y utilizar algoritmos de aprendizaje automático “para buscar patrones y completar la información faltante” (Nature, 2026): “entre el 14 y el 17 % de las tierras de cultivo mundiales (unos 242 millones de hectáreas) superan los límites de seguridad agrícola para metales tóxicos”, y, entre 900 y 1.400 millones de personas se encuentran en zonas que rebasan los umbrales para la salud humana y ecológica, lo que las expone a “riesgos elevados” (Tsinghua University, 2025).

Uno de los hallazgos más sorprendentes del mapa fue el descubrimiento de la existencia de una franja de especial peligro que recorre la Eurasia de baja latitud. Abarca “el sur de Europa, Oriente Medio, el sur de Asia y el sur de China”. Este cinturón coincide con la distribución geográfica de grandes culturas antiguas “como las civilizaciones griegas, el Imperio Romano, la cultura persa, la antigua India y la cultura china del río Yangtsé” (Tsinghua University, 2025). Miles de años de actividad humana como la minería y la fundición, cuyos efectos son acumulativos, dejaron una herencia tóxica que persiste hasta el día de hoy.

En resumen: los resultados del este trabajo “subrayan que la contaminación del suelo representa una amenaza generalizada y persistente para la seguridad alimentaria mundial y la salud pública”, dice Hou (Nature, 2026).

[*] Deyi Hou: es uno de los científicos más influyentes del mundo en su área de investigación. Se encuentra dentro del 2 % de los científicos más citados del mundo, según la prestigiosa clasificación internacional de Universidad de Stanford.


LOS MOTORES QUE AGRAVAN LA CRISIS: DE LAS TRINCHERAS A LA PARADOJA DE LAS “ENERGÍAS VERDES”

Hay dinámicas medioambientales y humanas que aceleran y agravan la contaminación y la degradación de las tierras cultivables de forma alarmante.

Las variables no antropogénicas

El clima, la configuración del relieve, las propiedades del suelo (como el pH, la textura o el contenido de materia orgánica)… son elementos que pueden alterar la contaminación presente en el suelo. Por ejemplo, “las altas temperaturas y las precipitaciones aceleran la liberación de metales” (Universidad de Tsinghua, 2025), lo que facilita su desplazamiento y llegada a capas más profundas o a aguas subterráneas.

Las operaciones militares

Las guerras y las actividades militares liberan altas cargas de metales tóxicos a través del uso de municiones y explosivos, la fabricación de armamento, los ejercicios militares, las prácticas en campos de tiro…

Un ejemplo: la destrucción masiva de infraestructura en la guerra Rusia-Ucrania está liberando toneladas de metales y otros contaminantes al medio ambiente. Los estudios “confirman aumentos significativos de concentraciones de metales” en el suelo ucraniano afectado por la invasión rusa (plomo, cadmio, mercurio, cobre, zinc, níquel, cobalto, estaño, manganeso, selenio, aluminio).

Esto es particularmente preocupante porque “los chernozems [*] de Ucrania se encuentran entre los suelos más productivos y de mayor calidad del planeta”, y, este país es uno de los mayores exportadores de grano y de productos agrícolas del mundo (no en vano se le llama el granero del mundo y el granero de Europa). Por tanto, el incremento severo de metales tóxicos en estas tierras pone en riesgo el suministro y la seguridad alimentaria mundial a largo plazo (Ondrasek et al., 2025).

Y, a ello se suma que se espera que el impacto de la contaminación producida por la guerra ruso-ucraniana tenga impacto “no solo en las regiones afectadas, sino también a nivel mundial”, y que sus efectos sean duraderos (Ondrasek et al., 2025).

Otros conflictos en curso cuya toxicidad será duradera tanto en los territorios de conflicto como en el resto del planeta son los del genocidio de Palestina (Gaza / Cisjordania) y la invasión de Líbano por parte de Israel, y el de la guerra de los EE. UU. de Trump contra Irán.

[*] Chernozems o "tierras negras": son el tipo de suelo más fértil del mundo. Su color es negro debido a su alto contenido en materia orgánica. Cubre el 56,5 % de Ucrania, lo que supone “más de un cuarto de la tierra negra cultivable del planeta” (más información aquí).

La transición energética

Las supuestas “energías limpias” están suponiendo una gran paradoja ambiental: la carrera por limpiar el aire del planeta, puede envenenar la tierra que nos da de comer.

La fabricación masiva de paneles solares, turbinas eólicas y baterías para vehículos eléctricos ‒entre otras nuevas tecnologías‒ está exigiendo la extracción de una cantidad sin precedentes de metales críticos, cuyo proceso de explotación minera es sumamente contaminante. Mucho más que el de la minería tradicional (como el hierro o el carbón). Así que la creciente demanda “conlleva el riesgo de aumentar la contaminación ambiental” (Universidad de Tsinghua, 2025). La nota editorial que antecede al estudio liderado por Hou lo menciona: “la contaminación del suelo por metales es un problema mundial que probablemente aumentará con la creciente demanda de metales tóxicos para las nuevas tecnologías” (Hou, 2025).

Los efectos sinérgicos (los microplásticos)

La presión combinada de diferentes actividades humanas en el medioambiente genera sinergias que agravan todavía más la toxicidad de los suelos. El caso de la contaminación por plásticos, vertidos y emisiones atmosféricas de actividades industriales, o compuestos orgánicos persistentes, es ilustrativo de ello (Ondrasek et al., 2025).

Por ejemplo, se ha descubierto que la adición de microplásticos a un suelo contaminado con cadmio altera la química de la tierra haciendo que el cadmio sea más fácil de absorber por las plantas. Es decir, el plástico actúa como acelerador de la toxicidad, al incrementar la biodisponibilidad del cadmio.

Es importante destacar que el suelo es un sistema de variables e interacciones complejo, “lo que dificulta enormemente la identificación de efectos específicos y sinérgicos” (Ondrasek et al., 2025).

Las prácticas de riego

El tipo de riego utilizado condiciona si los metales son absorbidos por las plantas, o si se filtran hacia las fuentes de agua potable. Por ejemplo, el riego por inundación los arrastra para abajo, hacia los acuíferos subterráneos; mientras que el riego por goteo, los mantiene y concentra en la superficie, donde las raíces los absorben.

También debe citarse el uso de aguas residuales tratadas. Aún depuradas, contienen restos de metales, como plomo o cadmio. Así que, el riego con ellas, año tras año, los acumula en la tierra.


DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN EN EUROPA: HASTA UN 70 % DE SUS SUELOS EN MAL ESTADO

Recientemente publicó un informe sobre este asunto. Sus conclusiones contienen tres puntos de interés aquí (Yunta et al., 2025):

  • “La contaminación del suelo es un problema medioambiental importante en Europa, con varios factores que contribuyen a su degradación, entre ellos la actividad industrial, las zonas urbanas, el sector del transporte, la agricultura, así como las catástrofes [naturales y antropogénicas] y las actividades militares”.

  • “Las repercusiones de la contaminación del suelo en Europa son múltiples y de gran alcance, lo que plantea importantes desafíos para la sostenibilidad medioambiental, la salud pública y el bienestar socioeconómico”.

  • “Los contaminantes emergentes, como las PFAS, los microplásticos y las nanopartículas, plantean importantes desafíos para el monitoreo ambiental, por lo que la armonización y estandarización de los datos es esencial para abordar estos retos”.

La gravedad de estas conclusiones institucionales coincide con los datos de la comunidad científica: “entre el 60 y el 70 % de los suelos de la Unión Europea se encuentran en mal estado debido a diversos factores naturales y antropogénicos” Lal (2025).


LOS ENEMIGOS INVISIBLES EN TU PLATO: TIERRA ENFERMA, SALUD AMENAZADA

La contaminación de los suelos es invisible. No es posible percibir físicamente si las raíces de una planta han absorbido la toxicidad de su entorno: los cultivos no cambian de color, olor o sabor por ello.

Sin embargo, como avisa Lal (2025), si la tierra está enferma, nuestra alimentación también lo está. La seguridad alimentaria no empieza en la cocina ni en el mercado, sino en la tierra que pisamos.

Las personas con sensibilidad química múltiple (SQM) severa experimentan esta relación causa-efecto de forma directa. Este colectivo no consume alimentos ecológicos por preferencia, sino por necesidad. No hacerlo puede desencadenarles efectos adversos, incluso desastrosos y duraderos durante meses.

“Existe un fuerte vínculo entre la salud del suelo y la salud humana”. Los suelos son fuente de servicios ecosistémicos esenciales, entre los que se incluyen “la producción de alimentos y biomasa, el almacenamiento y secuestro de carbono (C), ser hábitat para la biodiversidad, la depuración y renovación del agua, y el ciclo de los nutrientes, entre otros”. Por ello, “los suelos sanos y bien gestionados son fundamentales para la existencia humana” (Lal, 2025).

Se estima que la población mundial “supere los 9.000 millones en 2050”, por lo que la tasa actual de degradación del suelo amenaza directamente la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus necesidades más básicas (FAO, 2018).


¿REVERTIR LA INERCIA DESTRUCTORA PARA NO COLAPSAR O SEGUIR CEDIENDO A LOS INTERESES ECONÓMICOS? LA DIFÍCIL HOJA DE RUTA PARA DESINTOXICAR LA TIERRA

El suelo debe ser fuente de vida y salud, no una vía invisible de enfermedad. Su contaminación provoca reacciones en cadena que incluyen:

  • Alteración en su biodiversidad.

  • Reducción de su materia orgánica.

  • Disminución de su capacidad para actuar como filtro.

  • Contaminación del agua almacenada en el suelo y los acuíferos.

  • Desequilibrio de nutrientes.

  • Empeoramiento de la resiliencia medioambiental ante inundaciones y sequías, y agravamiento de los problemas causados por el cambio climático.

Es necesario señalar que la producción agrícola insostenible, como la intensiva, agota los suelos (algo que ya ha ocurrido en “muchos países”), y esto reduce su capacidad para degradar los contaminantes orgánicos, lo que aumenta el riesgo de que “se liberen al medio ambiente” (FAO, 2018).

Soluciones basadas en la naturaleza

La comunidad científica se está centrando en buscar soluciones biológicas. Hou afirma que “la fitorremediación y la biorremediación ofrecen soluciones respetuosas con el medio ambiente para estabilizar o eliminar contaminantes, al tiempo que restauran las funciones del ecosistema del suelo” (Nature, 2026).

Entre las técnicas de fitorremediación destaca el uso de plantas hiperacumuladoras para absorber los tóxicos de los suelos contaminados con el fin de limpiarlos; y, entre las de biorremediación, sobresale la utilización de comunidades microbianas para degradar o inmovilizar contaminantes (Khan et al., 2026).

Otro ámbito en que se están centrando los investigadores es comprender los efectos a largo plazo de los metales tóxicos en la salud del suelo, los ecosistemas y la biodiversidad.

Un llamamiento a la acción

Más allá del ámbito científico, Lal (2025) señala que “urge aumentar la concienciación” sobre la magnitud de esta “grave emergencia de salud pública” para exigir “medidas inmediatas y urgentes” mediante un plan de acción bien diseñado y coordinado a diferentes niveles: local, estatal, nacional, continental y mundial.

"Si se mantiene la tendencia actual” –advierte‒, “sin un esfuerzo sincero para abordar el problema desde la raíz mediante la participación de cada habitante del planeta, los impactos adversos en la cantidad y calidad de la producción de alimentos [de consumo humano y piensos] pueden poner en peligro tanto la salud humana como la planetaria".

Esta amenaza es más preocupante aún en el contexto actual de cambio climático, merma y contaminación de recursos hídricos, pérdida acelerada de biodiversidad, y disminución de recursos por habitante.


REFERENCIAS

- Biswakarma, J. (2025, 17 abril). ‘Heavy metals’ contaminate 17% of the world’s croplands, say scientists. The Conversation.

- FAO (2018, 2 de mayo). La contaminación de los suelos está contaminando nuestro futuro: 6 razones por las cuales debería preocuparnos la #ContaminacióndelSuelo. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

- Hou, D., Jia, X., Wang, L., McGrath, S. P., Zhu, Y., Hu, Q., Zhao, F., Bank, M. S., O’Connor, D., Nriagu, J. (2025). Global soil pollution by toxic metals threatens agriculture and human health. Science.

- Khan, M. M., Qiu, B., Zhu, Z. (2026). Heavy metals in agriculture: sources, industrial applications, plant toxicity, and remediation approaches. International Journal of Molecular Sciences.

- Lal, R. (2025). Soil degradation and pollution as the global public health emergency. Medical Research Archives.

- Nature (2026). How ancient pollution threatens health and agriculture [resumen de la investigación externa dirigida por D. Hou et al. en 2025].

- Ondrasek, G., Shepherd, J., Rathod, S., Dharavath, R., Rashid, M. I., Brtnicky, M., Shahid, M. S., Horvatinec, J., Rengel, Z. (2025). Metal contamination – a global environmental issue: sources, implications & advances in mitigation. RSC Advances.




MÁS INFORMACIÓN

Ramos-Romero, S. S., Benavides-Rosales, H. R., Peña-Chamorro, J. J. (2026). Advances in modelling the transport of heavy metals in agricultural soils and their leaching into groundwater: an integrative critical review. Frontiers in Environmental Science.


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15 julio 2026

Las FRAGANCIAS AMBIENTALES a juicio: una demanda colectiva contra Marriott, el líder hotelero mundial, inicia el primer gran litigio entre MARKETING OLFATIVO y ACCESIBILIDAD (su eje es la SQM • Enlace al proceso en tiempo real)


María José Moya Villén

Las fragancias ambientales se han convertido en un elemento habitual en hoteles, tiendas y otros espacios públicos. Desde hace años forman parte de la estrategia de marketing sensorial e identidad de marca de muchas empresas. Sin embargo, lo que para estos establecimientos representa una forma de diferenciarse y –a su juicio– de mejorar la experiencia de sus clientes, para las personas con sensibilidad química múltiple (SQM) y otras dolencias con síntomas que pueden desencadenarse o agravarse al exponerse a estos aromas supone una barrera que dificulta o impide su acceso y permanencia en estos lugares.


EL DEBATE SALTA AL ÁMBITO JUDICIAL

El conflicto ha llegado recientemente a los tribunales en Estados Unidos, a través de una demanda presentada por el despacho de abogados Cole & Van Note contra Marriott (Marriott International ‒la mayor cadena hotelera del mundo desde 2016, que cuenta con presencia en 144 países‒ y un gran número de entidades relacionadas con su red empresarial).

La demanda fue presentada el pasado 8 de mayo de 2026 como acción colectiva (class action), lo que quiere decir que fue interpuesta por uno o varios demandantes con el propósito de representar a un grupo más amplio de personas potencialmente afectadas.

La demanda alega ‒según la nota de prensa emitida por el bufete (Cole, 2026)‒ que Marriott somete a clientes y empleados a un ambiente con fragancias sintéticas, liberadas deliberadamente por la cadena en numerosos establecimientos de su red; que toda fragancia sintética suele contener “compuestos tóxicos” que provocan, en personas como los demandantes, “una multitud de reacciones de salud tanto a corto plazo como crónicas”; y que ello impide que los individuos susceptibles accedan y utilicen estas instalaciones y sus servicios hoteleros en igualdad de condiciones que los demás, lo que infringe la Ley para los Estadounidenses con Discapacidades (Americans with Disabilities Act, ADA), así como varias leyes estatales.

Scott Cole (fundador del bufete, experto en demandas colectivas y abogado principal del caso) sostiene que el interés económico de Marriott “no justifica el uso de compuestos dañinos, ni excusa su efecto discriminatorio”. Por el contrario, “todo el mundo tiene derecho a la igualdad de acceso” (Cole, 2026). Por eso ‒subraya su despacho‒ “la demanda busca una orden judicial contra Marriott, para que todo el mundo, independientemente de su estado físico, pueda disfrutar de sus bienes y servicios de forma segura” (Cole, 2026).

El caso se llama Kovacs, et al. v. Marriott International, Inc., et al. y puede seguirse en tiempo real a través de este enlace de PaceMonitor.


FRAGANCIAS ARTIFICIALES

Cole & Van Note advierte de que, “a diferencia de los aromas naturales, las fragancias artificiales son sustancias contaminantes que pueden contener una gran cantidad de sustancias químicas nocivas para la salud, como los compuestos orgánicos volátiles (COV)”. La demanda alerta ‒precisa el despacho‒ del hecho de que “más del 95 % de las sustancias químicas encontradas en las fragancias sintéticas proceden de productos petroquímicos, entre los que se incluyen derivados del benceno altamente tóxicos, aldehídos y ftalatos, conocidos disruptores endocrinos y potenciales carcinógenos que están relacionados con el cáncer de mama y las anomalías congénitas” (Cole, 2026).


DISCAPACIDAD

Las fragancias sintéticas son potencialmente perjudiciales y limitadoras para cualquiera. Por ejemplo ‒explica Cole & Van Note‒ “el uso de fragancias limita el acceso a aviones, restaurantes, hoteles, centros médicos y un sinfín de otros espacios públicos, ya que es bien sabido que causan daños respiratorios, dermatológicos y cognitivos”, entre otros problemas (Cole, 2026).

La demanda centra su atención en Marriott y las personas más vulnerables a las fragancias por lo siguiente ‒enfatiza Scott Cole‒: “la mayoría del público desconoce lo peligrosas que son las sustancias químicas que componen las fragancias para la población con discapacidad por sensibilidad química. Sin embargo, para quienes sufren esta afección, la utilización de fragancias por parte de Marriott les priva de los derechos que el resto de nosotros damos por sentados”. Y prosigue: “la sensibilidad a las sustancias químicas y a las fragancias es una discapacidad reconocida por la ley y afecta a casi un tercio de los estadounidenses” (Cole, 2026).


FUNDAMENTOS JURÍDICOS DE LA DEMANDA

El debate jurídico de la demanda gira en torno a dos ideas centrales: la emisión de fragancias en espacios interiores constituye una forma de exclusión indirecta, y las empresas tienen la obligación de garantizar la realización de ajustes razonables en sus espacios para garantizar el acceso a cualquier persona en igualdad de condiciones.

En Estados Unidos, estas cuestiones se analizan a la luz de la legislación sobre discapacidad, principalmente.

Un artículo de Holland & Knight ‒despacho de abogados que se ha hecho eco del caso‒ ahonda sobre la demanda de Cole & Van Note (que, por otra parte, manifiesta una práctica lamentablemente extendida en muchas empresas en los últimos años):

“Los demandados utilizan fragancias sintéticas, a menudo dispersadas mediante sistemas de difusión de aromas (SDA) integrados en los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado de los edificios (HVAC, por sus siglas en inglés), emitiendo […] sustancias químicas tóxicas en las zonas comunes. Los demandantes afirman que estos compuestos provocan dolores de cabeza, problemas respiratorios, irritación cutánea y reacciones adversas gastrointestinales, cardiovasculares y cognitivas, especialmente en personas con sensibilidades químicas, sensibilidad a las fragancias o asma” (Bagnall et al., 2026).

Estos síntomas pueden impedir la permanencia en los hoteles o disfrutar de sus espacios. Los demandantes consideran que la cadena debe ofrecer alternativas o adoptar medidas, en aras de la accesibilidad.


IMPLICACIONES PARA EL SECTOR HOTELERO (AVISO A NAVEGANTES)

Holland & Knight advierte en su escrito de que los hoteles, complejos turísticos y otros operadores del sector hostelero que utilicen métodos de aromatización en sus espacios deben ser conscientes del riesgo de litigio emergente que tienen. El despacho remarca que, así lo que ha puesto de manifiesto la demanda presentada por Cole & Van Note contra los principales proveedores del sector, bajo la alegación de que la emisión de fragancias sintéticas en sus instalaciones infringe la ADA y diversas leyes estatales. El caso ‒señala Holland & Knight‒ destapa una nueva y creciente área de riesgo para el sector hotelero, pues las compañías podrían enfrentarse a reclamaciones si ignoran las necesidades de las personas especialmente sensibles a estos compuestos.

Por este motivo ‒concluye Holland & Knight‒ el sector debería considerar las siguientes recomendaciones:

  1. Evaluar sus prácticas actuales en materia de fragancias.

  2. Revisar si sus seguros cubren reclamaciones de esta naturaleza.

  3. Valorar si sus webs y publicidad realizan afirmaciones sobre la calidad del aire, la accesibilidad, o el entorno de los huéspedes, que puedan constituir la base de reclamaciones por publicidad engañosa o incumplimiento de la protección al consumidor.

  4. Conservar la documentación sobre el fin comercial y composición de las fragancias usadas (si las utilizan), incluyendo sus fichas técnicas de seguridad.

MÁS ALLÁ DEL SECTOR HOTELERO

La cuestión de fondo va mucho más allá de una cadena hotelera y de su sector. Scott Cole afirma que “esta demanda es la primera de su tipo, y dado que se prevé la presentación de más casos similares, debería servir de advertencia a todas las empresas que imponen a sus clientes y empleados verse expuestos a fragancias sintéticas” (Cole, 2026).

Si este caso consiguiera que los tribunales reconozcan que las políticas de aromatizar espacios interiores pueden constituir una barrera para personas con discapacidad, el impacto de este resultado podría extenderse a otros sectores, más allá del hotelero, donde el uso de las fragancias ambientales también viene formando parte de la experiencia de los clientes desde hace tiempo.

El procedimiento judicial apenas ha comenzado, pero pretende situar en el centro del debate jurídico hasta qué punto los aromas ambientales pueden afectar a la accesibilidad de las personas con SQM u otras dolencias a espacios interiores.


PRECEDENTE DE LA DEMANDA ACTUAL

El 27 de noviembre de 2019 se inició en EE. UU. el caso Schaefer vs. Marriott International, Inc. Comenzó en el tribunal estatal de California; fue trasladado a la corte federal el 3 de enero de 2020 (a petición de Marriott International, dado que a las grandes corporaciones les beneficia litigar en tribunales federales en lugar de estatales, más si cabe cuando se trata de pleitos que se inician como demandas colectivas), y finalizó el 10 de marzo de 2020.

Dado que se cerró en solo 67 días, esto indica técnicamente que no hubo juicio. De hecho, el expediente disponible en CourtListener no muestra los hitos procesales que son necesarios para ello.

Esta demanda expuso que los productos perfumados pueden ser tóxicos, causar problemas cutáneos, respiratorios, gastrointestinales, cognitivos, dolores y otros problemas de salud, así como alojarse en el torrente sanguíneo, la leche materna o el tejido graso; que Marriott utiliza fragancias ambientales para tratar de maximizar sus ingresos, introduciéndolos en sus instalaciones por medio de sistemas de difusión de aromas para impregnar el ambiente de un “aroma característico”; y que “incluso para quienes tienen la suerte de no presentar este nivel de susceptibilidad, la exposición sigue siendo, en el mejor de los casos, una molestia, un contacto físico no consentido, o una alteración de sus experiencias culinarias y de cualquier otro tipo que esperaran disfrutar en el Marriott”. Pero ‒aclaraba la demanda, y esto es importante‒ el problema no radica tanto en el aroma como en las propiedades químicas de las cuales se derivan las fragancias (Rizzi, 2020).

Asimismo, la reclamación detallaba que “cuando las fragancias se dispersan en el aire se descomponen, se mezclan con otros contaminantes y forman nuevos compuestos, a menudo más irritantes y alergénicos que la fragancia original”.

En cualquier caso, el interés del caso de 2019 es su carácter de precedente de la demanda actual. No en vano, al igual que la presente, fue presentada como una acción colectiva (class action), por el despacho Cole & Van Note, contra Marriott International, alegando que la difusión de fragancias por parte de Marriott puede dañar a personas que padecen SQM u otras condiciones médicas, y basó la naturaleza de la demanda en una violación de los Derechos Civiles bajo la ley ADA por falta de accesibilidad (entre otros marcos normativos estadounidenses).

Lo que distingue sustancialmente la demanda actual de la pasada es su distinto alcance: mientras que en 2019 el objeto del proceso fue un único inmueble específico (el hotel Courtyard, de Culver City, California, propiedad de la cadena), por lo que, el impacto que pretendía el litigio era local; por el contrario, en 2026 se dirige a la misma matriz corporativa global (además de a múltiples entidades vinculadas a este grupo hotelero), por lo que su fin parece ser cuestionar el marketing olfativo y la política de accesibilidad ambiental que dicta la matriz.

En definitiva, el caso actual es importante, no tanto por el número de entidades codemandadas (aunque entre ellas se encuentren grandes actores del sector hotelero vinculados a Marriott International), sino por el hecho de que entre ellas incluya a la matriz corporativa global: Marriott International.


CONCLUSIÓN

Al demandar directamente a la cúpula de la cadena, el litigio se convierte en una enmienda a la totalidad a la estrategia de marca de Marriott International. Eso, al menos, es lo que se desprende de la información pública disponible. El objetivo parece ser que es responsabilizar tanto a quien dicta la norma y ordena usar fragancias ambientales en el conglomerado empresarial (Marriott International), como a quienes ejecutan y permiten esta práctica en los edificios de las entidades donde los demandantes han comprobado que se lleva a cabo.

Un fallo judicial positivo forzaría a Marriott Internacional a reevaluar sus estándares de accesibilidad ambiental y el uso de fragancias en los espacios interiores de los miles de establecimientos que operan bajo su sello en todo el mundo, ya que tendría que cambiar su política corporativa global si quisiera seguir manteniendo la uniformidad de su marca, o evitar demandas similares en otros países.

Esto no solo transformaría el aire interior de estos inmuebles, sino que sentaría un precedente histórico, crearía conciencia ambiental, y enfrentaría a la industria turística internacional a tener que elegir entre marketing olfativo o accesibilidad ambiental en sus instalaciones.

Es previsible que la presión de los intereses multisectoriales y la industria química complique el avance de este juicio. Sin embargo, casos como el de Erin Brockovich, que incluso llegaron a inspirar una película y crearon conciencia ambiental, demuestra que se puede ganar. En cualquier caso, el mero hecho de sentar a un gigante corporativo en el banquillo ya es un hito histórico que facilitará el camino a futuras demandas.


REFERENCIAS

- Bagnall, K. F. et al. (2026, 15 de junio). Wave of fragrance class actions targets hospitality industry. Holland & Knight.

- Cole, S. (2026, 8 de mayo). Cole & Van Note announces filing of Marriott hotels fragrance disability class action lawsuit. Business Wire [nota de prensa].



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26 junio 2026

Tu cerebro no es la excepción: veinte años de investigación han encontrado MICROPLÁSTICOS en todos tus órganos, tejidos y fluidos (y la carga ambiental sigue aumentando)



Desde que fueron detectados en el cuerpo humano por primera vez, los científicos han hallado microplásticos en cada rincón de nuestro organismo. Su presencia en el cerebro es especialmente preocupante.

María José Moya Villén

UN POCO DE CONTEXTO HISTÓRICO

La producción mundial de plásticos y su uso masivo fuera del ámbito militar comenzaron alrededor de 1950, tras la Segunda Guerra Mundial. Menos de un siglo después, se han convertido en una amenaza silenciosa para el medio ambiente y la salud en todo el planeta.

La organización británica Our World in Data apunta, con datos de la OCDE, que “la contaminación por plásticos tiene que ver principalmente con cómo se gestionan los residuos, no con la cantidad que se produce”.


2004. NACIMIENTO DEL CONCEPTO MICROPLÁSTICOS Y PRIMERAS EVIDENCIAS DE SU EXPANSIÓN GLOBAL EN EL MEDIO AMBIENTE

El estudio de los microplásticos se inició a principios del siglo XXI. Por entonces, se consideraba que eran un problema de contaminación ambiental, sobre todo.

El término “microplastics” lo acuñó Richard Thompson et al. en 2004 en un estudio [1] que concluyó que estas partículas microscópicas de plástico están ampliamente distribuidas en el medio marino y pueden ser ingeridas por organismos marinos.

Poco después se constató su presencia en el agua que bebemos, la comida que ingerimos y el aire que respiramos (es decir, en todas partes). En ese momento, la hipótesis inicial fue que el organismo humano los eliminaba a través de las heces o la orina sin consecuencias relevantes.

[1] El trabajo lo lideró el biólogo marino Richard Thompson de la Universidad de Plymouth (Reino Unido).


2019. DETECCIÓN EN HECES HUMANAS: PRIMERA EVIDENCIA DIRECTA EN EL ORGANISMO HUMANO

El hallazgo lo realizaron Schwabl et al. El estudio, de origen austriaco y publicado en 2019, confirmó su presencia en el intestino, su ingestión habitual y que atraviesan el sistema digestivo.

Además, durante la presentación de los resultados preliminares [2] en 2018, el principal autor, Philipp Schwabl, ya advirtió de que “las partículas de microplástico más pequeñas son capaces de entrar en el torrente sanguíneo, el sistema linfático e incluso alcanzar el hígado”. Con ello, avisó de que podían atravesar las barreras biológicas que protegen el cuerpo humano y llegar a otras partes del organismo.

[2] Philipp Schwabl es gastroenterólogo y hepatólogo en la Universidad Médica de Viena. Sus declaraciones las realizó durante la 26ª UEG Week celebrada en Viena en 2018, por la organización europea United European Gastroenterology.


2022. DETECCIÓN EN SANGRE HUMANA: UN CAMBIO DE PARADIGMA

El hallazgo lo realizó un estudio holandés (Leslie et al., 2022). El descubrimiento supuso un punto de inflexión: si las partículas podían circular por el organismo a través del torrente sanguíneo, esto quería decir que también podían distribuirse por todo el organismo, aumentando la posibilidad de alcanzar partes alejadas de las principales vías de entrada.


2021-2024. DETECCIÓN EN ÓRGANOS, TEJIDOS Y FLUIDOS HUMANOS

En los años siguientes, los estudios identificaron microplásticos en los pulmones (2022), el hígado (2024), el riñón (2024), la placenta (2021), la leche materna (2022), los testículos (2024), el pene (2024) y el corazón (2023), entre otros.


2025. DETECCIÓN EN EL CEREBRO HUMANO: UN NUEVO PUNTO DE INFLEXIÓN

Durante años se consideró que la barrera hematoencefálica (encargada de proteger el cerebro de sustancias potencialmente dañinas), impediría el paso de microplásticos a esta zona. Se creía que actuaría de barrera inexpugnable. Sin embargo, un estudio principalmente estadounidense (Nihart et al., 2025) puso de manifiesto que estas partículas pueden acumularse también en el tejido cerebral humano, incluso en concentraciones superiores a las observadas en otros órganos ya analizados como hígado o riñón. Este hallazgo constató que el cuerpo humano ya no tiene zona alguna libre de microplásticos.

En modelos animales, un estudio chino en ratones (Huang et al., 2025) muestra que los microplásticos presentes en el torrente sanguíneo pueden inducir trombos cerebrales por obstrucción celular; además de provocar anomalías neuroconductuales (es decir, pueden inducir fallo vascular y disfunción neurológica).


UNA NUEVA ETAPA EN LA INVESTIGACIÓN: CUANTIFICAR LOS EFECTOS EN LA SALUD

La presencia de microplásticos en el organismo está cada vez mejor documentada. Ahora, el reto ya no es localizarlos en el organismo humano, sino una cuestión más compleja: determinar sus efectos biológicos y sus implicaciones a largo plazo para la salud, puesto que están presentes en nuestros cuerpos de forma profunda y pueden liberar sustancias químicas tóxicas.

“El efecto tóxico de un microplástico va a depender de varios factores, tales como su tamaño (a menor tamaño, mayor toxicidad), su forma y, lo más importante, su contenido en aditivos químicos tóxicos asociados al plástico”, dice Ethel Eljarrat, directora del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC (Villarreal, 2025).

No obstante, aunque “aún no entendemos del todo sus efectos acumulativos a largo plazo”, se sabe que “muchos de estos plásticos contienen aditivos químicos (fenoles, ftalatos, PFAs…) que actúan como disruptores endocrinos, interfiriendo con el equilibrio hormonal y potencialmente causando efectos adversos en la salud”, señala Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y directora médica en Cigna Healthcare España (Villarreal, 2025).

También se sabe, por un estudio del CSIC (Tamargo, 2022), que “los microplásticos son capaces de tener efectos en la salud a nivel digestivo”. En concreto, “la ingesta de microplásticos reduce la diversidad bacteriana de la microbiota del colon, además de producir una alteración del equilibrio en los microorganismos presentes. Este factor suele conllevar un mayor riesgo de ciertas enfermedades” (Villarreal, 2025).


¿CUÁLES SON LAS VÍAS DE ENTRADA AL ORGANISMO?

Hay tres: la ingestión, la inhalación y el contacto dérmico. En el caso de la inhalación, el estudio británico de Jenner et al. (2022) fue el que, no solo descubrió por primera vez microplásticos en los pulmones de personas vivas, sino que las partículas halladas habían sido inhaladas (independientemente de que el riego sanguíneo a los pulmones pueda ser un factor).

Las fuentes de microplásticos son múltiples: están en los alimentos (por contaminación, procesado, envasado y manipulación), en el agua potable, en los textiles sintéticos, en los productos y residuos plásticos (cuando liberan partículas al fragmentarse, degradarse o sufrir desgaste por abrasión, como ocurre con los envases, bolsas y neumáticos), en las actividades de reciclaje de plásticos, en muchos artículos de uso cotidiano (como los cosméticos, productos de higiene y aseo personal, o pinturas)… Una vez entran en el organismo y llegan a la sangre, pueden distribuirse a cualquier sitio.


CUESTIÓN DE SALUD PÚBLICA

La creciente detección de microplásticos en todo el cuerpo humano en poco tiempo refleja una revolución en las técnicas de detección, no un cambio repentino en la exposición humana.

En todo caso, “la investigación en microplásticos se ha acelerado en la medida en que la contaminación ha pasado de ser una inquietud ecologista a una cuestión de salud pública”, señala el ambientólogo Alberto Vizcaíno (Villarreal, 2025). Y, prosigue: de los avisos tempranos con imágenes en la televisión de cetáceos varados y albatros muertos con el estómago lleno de plásticos “hemos pasado a llamadas de atención por la ubicua presencia de microplásticos en todas las muestras analizadas, ya sean de fondos marinos, nieves en cumbres remotas, heces de humanos vivos, tejido pulmonar o cerebros de personas muertas”.


EVOLUCIÓN DEL FOCO DE INVESTIGACIÓN

En pocos años, la investigación ha documentado microplásticos en el conjunto del medio ambiente (aire, suelos y medios acuáticos), vida silvestre y cuerpo humano (cabello, saliva, esputos, sangre, colon, placenta, tejidos, meconio, bazo…). Esto confirma la advertencia que había lanzado el investigador austríaco Philipp Schwabl en 2018 (mencionada antes): los microplásticos pueden invadir el organismo humano. De ahí el interés actual por determinar sus posibles efectos biológicos.

Los interrogantes centrales de la investigación sobre los microplásticos han ido cambiando con el tiempo. Su evolución puede resumirse así (las fechas son aproximadas):

  • 2000-2020. ¿Están presentes en el medio ambiente? La respuesta fue afirmativa (University of Plymouth, ¿2024?). Asimismo, la detección de microplásticos en heces humanas, en 2019, elevó la preocupación científica: la exposición no era exclusivamente un problema medioambiental.

  • 2020 -2022. ¿Pueden entrar en el organismo humano? La respuesta fue que sí. Dos hitos marcaron este período: su detección en la placenta (2021), porque evidenció la exposición fetal a través de la madre; y en sangre (2022), porque reveló su mecanismo de distribución por el organismo.

  • 2022-2025. ¿Hasta dónde llegan en nuestro cuerpo? Se descubrieron en todos los órganos, fluidos y tejidos. Destacó su hallazgo en pulmones (2022), porque mostró que las partículas inhaladas podían acumularse en el tejido pulmonar profundo; en el corazón (2023); y en el cerebro (2025), porque derribó la creencia de que la barrera hematoencefálica lo protegería.

  • Desde 2025. ¿Qué efectos producen en la salud humana?

EPÍLOGO

Recientemente, con motivo del 20º aniversario del estudio que acuñó el término microplásticos (Thompson et al., 2004), su autor principal realizó una revisión del estado actual del conocimiento en esta materia (Thompson et al., 2024), de la que pueden extraerse las siguientes conclusiones:

  • La investigación ha identificado múltiples fuentes de estas partículas; así como su amplia distribución en el medio ambiente, su redistribución por todo el planeta a través del viento y el agua, su biodisponibilidad y su impacto (en función de la toxicidad y el comportamiento de sus componentes químicos ante factores ambientales como la luz solar o los líquidos).

  • Más de 7.000 estudios confirman su omnipresencia y acumulación en el medio ambiente (incluyendo regiones remotas), fauna silvestre, cuerpo humano; y aquello con lo que las personas interactuamos (alimentos, bebidas, ropa…).

  • En la fauna se han detectado en más de 1.300 especies de toda la cadena trófica, desde insectos a depredadores superiores; además de evidencias de efectos tóxicos y de riesgos físicos por ingestión al confundirlos con comida.

  • En cuanto a la salud humana, aunque algunos microplásticos son eliminados a través de la orina, las heces y la respiración, muchos permanecen en el organismo. Los indicios asocian su presencia con inflamación, estrés oxidativo, respuesta inmunitaria y daño genético. La evidencia al respecto es cada vez más sólida.

  • La situación es especialmente preocupante porque la contaminación seguirá aumentando incluso si las emisiones cesaran hoy, debido a la degradación continua de los residuos plásticos ya existentes. Además, la eliminación de los microplásticos del medio ambiente es prácticamente imposible. Las proyecciones indican que las emisiones actuales de millones de toneladas podrían duplicarse con creces para 2040, y supondrán un daño a gran escala. Pero si no se aplican medidas eficaces, las perspectivas serán peores aún.

  • La evidencia disponible es suficiente para justificar una acción internacional urgente orientada tanto a la reducción de la producción de plásticos; como al rediseño de sus materiales para evitar que liberen microplásticos. Se trata de un desafío ambiental y sanitario global.

La contaminación por microplásticos es consecuencia de acciones y decisiones humanas, y sus implicaciones para el planeta y la humanidad son ya alarmantes (Raubenheimer, 2024). Es urgente una solución.


REFERENCIAS

- Geyer, R., Jambeck, J. R., Lavender Law, K. (2017). Production, use, and fate of all plastics ever made. Science Advances.
- Hull York Medical School (2022, 6 de abril). Scientists discover microplastics in deepest section of the lungs [nota de prensa].
- Raubenheimer, K. (2024, 20 de septiembre). Scientists reviewed 7,000 studies on microplastics. University of Wollongong [Karen es coautora de la investigación de Thompson et al. de 2024].
- Ritchie, H., Samborska, V., Roser, M. (2023, actualizado en 2026). Plastic pollution. Our World in Data.
- Thompson, R. C. et al. (2004). Lost at sea: where is all the plastic? Science.
- University of Plymouth [2024?]. Are microplastics a big problem?
- Villarreal, A. (2025, 4 de abril). No hay ninguna parte del cuerpo a salvo de los microplásticos. SINC.


¿Ves interesante la labor de este espacio pionero
en SQM, comorbilidades y tóxicos?
La realiza, desde 2006, una afectada grave de SQM, EHS, EM/SFC, FM, migrañas, lumbalgia crónica, síndrome de Tietze, síndrome miofascial de la ATM y tinnitus, entre otras dolencias. Apoya su continuidad con un donativo (puntual o repetido) en ES06 2100 2550 4213 0031 9453 [CaixaBank] o en PayPal. También subscríbete a sus artículos pinchando aquí (es gratis) y difúndelos entre tus contactos, redes y grupos.

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31 mayo 2026

20 AÑOS DEL SISS (2006-2026): dos décadas de divulgación y activismo pioneros en SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE y salud ambiental

  • El SISS celebra su 20º aniversario de labor pionera en la divulgación, apoyo y activismo en torno a la sensibilidad química múltiple.
  • Su fundadora, la documentalista María José Moya, gestiona el proyecto de forma ininterrumpida desde 2006 aportando su rigor profesional y experiencia como afectada severa de estas dolencias.
  • La iniciativa, disponible en sensibilidadquimicamultiple.org, cumple dos décadas como espacio digital de referencia en castellano basado en un trabajo riguroso e independiente.
  • Su legado, de veinte años de servicio público, abrió camino y facilita recursos esenciales a pacientes, médicos, otros sectores profesionales e instituciones, así como a quienes buscan eliminar tóxicos de su vida diaria.

MADRID, 21 DE MAYO DE 2026

Dos décadas se dicen pronto, pero para quienes viven en un entorno que enferma, cada día es una batalla silenciosa. Es el caso de la afectada que está detrás del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (SISS), espacio que este año alcanza sus 20 años de trayectoria ininterrumpida.

Lo que comenzó como un esfuerzo individual, actuó de catalizador en la toma de conciencia como colectivo de las personas con sensibilidad química múltiple (SQM), y en el posterior desarrollo asociativo en España. Desde sus inicios, el espacio se consolidó como base documental y faro de resistencia para quienes conviven con esta enfermedad, sus comorbilidades, y procesos concomitantes a ellas como las migrañas y las intolerancias alimentarias. En este sentido, la SQM es una dolencia compleja que habitualmente coexiste con otras tres patologías: la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica (EM/SFC), la electrohipersensibilidad (EHS) y la fibromialgia (FM). Se trata de cuatro enfermedades íntimamente relacionadas por un nexo común: la afectación del sistema nervioso central, y la vulnerabilidad de sus pacientes al entorno ambiental.

Un espacio pionero nacido del rigor

Detrás del SISS se encuentra el trabajo incansable de María José Moya Villén. Su doble condición de documentalista profesional y paciente severa le permitió crear un espacio único que, frente a la desinformación y escepticismo inicial que rodeaba a las enfermedades ambientales, aportó rigor desde su origen.

Por un lado, ofrece información y análisis solventes e inéditos en castellano sobre literatura médica estatal e internacional, sentencias judiciales y datos. Y, por otro, facilita herramientas prácticas (propias o traducidas) como protocolos hospitalarios y otros, guías, recomendaciones, directrices médicas, políticas institucionales, legislación, trípticos o dosieres, así como guías de control ambiental (fundamentales para quien busque eliminar tóxicos de su entorno frente a un planeta hipersaturado de químicos sintéticos). Asimismo, su activismo y concienciación fueron claves para abrir camino a través de un trabajo continuado de presencia en medios, charlas y congresos; colaboraciones con profesionales de distintos ámbitos; y creación de campañas históricas ante las administraciones. Al respecto, merece mención aparte el hito alcanzado en 2014 por el equipo de tres profesionales del que formó parte, cuyo trabajo logró que España reconociera oficialmente la SQM al incluirla en su clasificación internacional de enfermedades.

El legado de dos décadas de resistencia

El SISS no es un simple espacio informativo, funciona como un auténtico servicio público autogestionado. A lo largo de estos 20 años sentó las bases de una forma de trabajar; sacó de la línea de salida a la SQM; y, viene facilitando, de forma gratuita, recursos esenciales, como el Manual de iniciación a la SQM y La clasificación de la SQM en diferentes países. Su labor ayuda, ampara y defiende a un colectivo que, si bien en la actualidad sigue teniendo que luchar por hacer efectivos sus derechos, hace dos décadas era absolutamente invisible para las administraciones y la sociedad, y no contaba ni con respaldo sanitario-legal.

En cuanto a ecología práctica, el SISS ha enseñado a identificar sustancias tóxicas cotidianas en ámbitos tan comunes como la limpieza, la cosmética, el textil, la alimentación o la construcción. Esto, ha impulsado una conciencia social hacia el cuidado preventivo de la salud (un enfoque que beneficia a toda la sociedad, no sólo a las personas ya enfermas).

2006 vs. 2026: la deriva hacia un entorno hostil y distópico

Hacer balance de estas dos décadas obliga a analizar cómo ha cambiado el mundo para las personas con SQM o EHS en este tiempo. Lamentablemente, la evolución social, tecnológica y ambiental no les ha traído mayor protección, sino más riesgos.

En el año 2006, la situación era preocupante, pero no había alcanzado los niveles de saturación actuales (fue en ese entorno donde el SISS nació, ante la completa ausencia de espacios de divulgación, y un contexto donde todo estaba por hacer). Sin embargo, dos décadas después, factores como la proliferación descontrolada de sustancias químicas sintéticas en espacios públicos, el despliegue masivo de tecnologías inalámbricas como el 5G, y la digitalización forzosa de la vida cotidiana, han reducido drásticamente los espacios libres de exposiciones, gracias a una legislación que lo ampara y promueve. Esta situación impone un confinamiento severo y una total indefensión a los afectados de SQM y EHS.

Por otro lado, Internet ha cambiado. En 2006, los contenidos rigurosos se posicionaban de forma natural. Hoy día, sin embargo, se encuentra sepultada por algoritmos comerciales, desinformación, inteligencia artificial, y redes sociales (plataformas antes inexistentes, que buscan retener a los usuarios y monetizar el trabajo de terceros a costa de restar visibilidad a los espacios externos, como el SISS). Toda esta estructura desplaza la labor de los espacios serios e independientes, reduciendo drásticamente su alcance.

Mirando al futuro: un espacio más necesario que nunca

Cumplir 20 años representa el triunfo de un tesón extraordinario frente a la adversidad, en un mundo que insiste en mirar hacia otro lado. La persistente proliferación descontrolada de sustancias sintéticas y del despliegue tecnológico —que no considera la evidencia científica independiente, ni tampoco aplicar el principio de precaución—, evidencia que la labor del SISS continúa siendo necesaria. Porque el modelo de progreso actual insiste en ignorar los límites del cuerpo humano frente a la toxicidad ambiental (tanto química, como electromagnética).

Desde el inicio pionero del SISS, su trayectoria rigurosa, comprometida e independiente convirtió el espacio en referente de la SQM y de sus tenas transversales.

Hoy, más que nunca, requiere del apoyo, la difusión, la suscripción a sus artículos y las donaciones de su comunidad para preservar su fondo documental y actividad divulgadora. Dos décadas después, el SISS sigue demostrando que el rigor informativo es la mejor defensa frente a la indiferencia y la desinformación.


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30 octubre 2025

Comunicado del SISS: resuelto el problema de acceso a sus archivos (contienen protocolos, guías, manuales, trípticos y más, para sensibilidad química múltiple y enfermedades relacionadas)




Tras sufrir el servicio de alojamiento de archivos del SISS problemas insalvables en los últimos años, finalmente anuncio que he trasladado sus documentos más importantes a un nuevo servicio. Aquellos de mayor interés, por ser los más prácticos.

Son 71 documentos, en formato pdf, la mayoría sobre sensibilidad química múltiple (SQM) y enfermedades relacionadas:
  • Protocolos hospitalarios y de otro tipo (véase su listado aquí);

  • Trípticos, guías, manuales y otras publicaciones, fundamentalmente sobre SQM y sobre campos electromagnéticos en relación con la salud (véase su listado aquí); y

  • Algunas charlas y conferencias mías, con contenido de interés sobre SQM, o sobre la CIE de la SQM, la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica y la electrohipersensibilidad en España (véanse los accesos a ellas en las sidebares del SISS).
Como curiosidad, mencionar que las entradas que han sido más laboriosas de cambiar sus archivos de alojamiento, a causa del gran número de documentos que contienen, han sido, por un lado, la dedicada a cuáles son los códigos diagnósticos de la SQM, la SFC/EM y la FM en España (que tiene 18 documentos), y, por otra, la dirigida a analizar cuál podría ser el código diagnóstico más adecuado para la EHS, de los existentes actualmente en la CIE (tiene 7).

En cualquier caso, el problema sustancial aquí es que, para poder compartir archivos en el SISS es necesario usar un servicio de alojamiento externo, que es un tipo de herramienta que, con los años, acaba por dar problemas a sus usuarios, o termina por ser de uso restringido. Esto suele ocurrir cuando pasa de ser gratis a tener fines comerciales.

Ello me ha obligado a cambiar de servicio de alojamiento cada pocos años. Así, primero usé Yahoo Grupos; después Dropbox; más tarde Scribd; y, por último, una mezcla de herramientas cuyo enlace visible era de Bitly. Pero, dada mi escasa salud; el continuo aumento de archivos en el SISS con el tiempo (como es lógico y deseable); y a que no es posible que recuerde todas las entradas del SISS que contienen archivos, la tarea de que absolutamente todos los documentos del SISS estuvieran operativos acabó siendo inabarcable con los años. Es decir, dejó de ser posible que, cada vez que un alojamiento empezaba a dar problemas pudiera trasladar todos los documentos de un alojamiento obsoleto a uno nuevo; y, tras ello, sustituir sus enlaces en las entradas del SISS. Aun así, lo hice en gran parte, cada vez, aunque tuve que aceptar dejar en el camino algunos de los antiguos.

En la actualidad, tras conseguir -como dije- trasladar 71 archivos a un nuevo soporte para que vuelvan a estar disponibles, mi intención es seguir en ello. Es decir, quisiera intentar transferir al nuevo alojamiento todos los que mi estado de salud me permita, si es posible (no hay que perder la perspectiva que el SISS tiene casi 20 de años de existencia, por lo que contiene una gran cantidad de documentos; y no todos están localizables, por diferentes motivos).

En cualquier caso, como los usuarios de las herramientas en la nube estamos a expensas de los vaivenes de los cambios que decidan sus responsables, he creído pertinente extender el aviso legal existente en las entradas donde vaya cambiando el alojamiento de sus archivos, tanto para avisar de ello, como para daros una solución para evitar que perdáis el acceso a los archivos en un futuro por este motivo (que es, no compartir las URLs de los archivos, sino las URLs de las entradas del SISS donde se publican los archivos).

He verificado que cada uno de los 71 archivos trasladados al nuevo alojamiento funcione. Con ello, doy por solucionado el problema de acceso que tenían. No obstante, si alguien detectara algún contratiempo en la descarga que no tenga que ver con su ordenador, o su software, agradeceré mucho que me lo comunique. ¡Pero espero y deseo que no haya incidencias!

Un saludo, y gracias por llegar hasta aquí en la lectura.

María José Moya Villén
Afectada grave de SQM, SFC/EM, FM, EHS y otras dolencias


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25 mayo 2025

19º ANIVERSARIO del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental (2006-2025): un sitio con propósito, pionero en su género (pros y contras)




Increíble: ¡casi 20 años de mi vida aquí! Miro atrás, y, francamente, me pregunto cómo ha sido posible por mi parte, con el escenario y límites de salud que tengo, tanto tiempo persistiendo en una idea, durante cada segundo, desde que cree este espacio (tras lo cual, además, le fui añadiendo colaboradores profesionales; participaciones en eventos y medios; foros; redes sociales…

Por otro lado, ¿cómo ha pasado tanto tiempo tan rápido?

Los que conocéis mi trayectoria, ya sabéis que abrí este espacio un 21 de mayo de 2006, porque, como enferma de sensibilidad química múltiple (entre otras dolencias crónicas limitantes), había detectado que carecíamos de todo, en lo referente a esta enfermedad: de información; de respaldo sanitario-legal (como pacientes, afectados y con una discapacidad derivada de ello); de organismos dedicados a este problema; de comprensión social; de oficialidad por parte de la OMS y de los sistemas sanitarios de todos los países (salvo Alemania y Austria, por entonces); de profesionales de todo tipo (excepto unos pocos, con foco en Cataluña); de conocimiento de los afectados de que lo que les pasaba era un conjunto de síntomas de una enfermedad que tenía un nombre y sufrían muchas más personas; ...

Casi 20 años después, aquí sigo, a pesar de mi salud y circunstancias, y de que la suma de años va pesando. Para mí, es un honor y una responsabilidad seguir con este espacio pionero en sensibilidad química múltiple (SQM) y sus temas relacionados (tóxicos ambientales, comorbilidades…). Da vértigo pensar que nació en una época en que no había redes sociales, ni apenas smartphones para poder comunicarse y compartir información con mayor facilidad.

Y, aun así, desde su mismo inicio consiguió dar la vuelta a la situación de esta enfermedad y sus pacientes, para que avanzara. Por ejemplo, sirvió para conectar a los enfermos entre ellos, y que se sintieran comprendidos y tomaran conciencia como colectivo; para motivar a la sociedad para que se interesara por la SQM; y para que los enfermos, profesionales y medios tuvieran información rigurosa al respecto (teórica y práctica) para su conocimiento y divulgación (bajo la premisa de que saber es poder).

Para mí, no obstante, este tiempo no siempre ha sido un camino satisfactorio, por lo que, quienes puedan creer que hago esto por sentirme útil, halagada, o algo similar, no me conoce. Simplemente, me apasiona ayudar; y soy una luchadora nata, sobre todo, ante cualquier situación de injusticia, sea la que sea, aunque me enerven más las ajenas que las propias personales, bien es cierto (seguramente por mi carácter estoico, que decía mi amigo, ya fallecido, Ramón María Aller -funcionario del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte durante mi beca con ellos en 2002-, que me caracteriza). Lo injusto me puede soliviantar lo suficiente como para provocarme subidas de adrenalina que me permitan hacer algunas cosas, en ocasiones, alguna vez (mientras siguen pendientes asuntos personales que se me van acumulando en el día a día), hasta que el sobreesfuerzo y la bajada de adrenalina me provoque una nueva recaída, o volver a quedar inoperativa.

No todo el mundo se da cuenta de esto, y, además, aun así, siempre habrá a quien no le sea suficiente que una persona limitada de salud le ofrezca sus conocimientos, tiempo y energías, durante años, de forma gratuita; o, lo use en beneficio propio y sin citarme como profesional que está realmente detrás de la idea, trabajo, empresa, o profesional que usan y di a todos con mucho esfuerzo. Con ello, me quitan el pan de la boca, literalmente (el espacio tiene un apartado que acepta donativos, así que, quien no entra al SISS, no puede verlo). No vale lo de “hazlo por satisfacción propia”: no como del aire, ni tengo la vida resuelta, y cada uno pone sus condiciones hacia su trabajo. ¿No les basta a algunos con que sea gratis y de difusión pública?

Referido a este último año, mencionaré el caso más relevante, porque es importante denunciar las injusticias en cualquier área:

Un gran hospital, de relevancia internacional máxima, me contactó para pedirme permiso para usar información de mi espacio. Yo, se lo di, bajo la única y simple condición de que no alteraran mi trabajo (donde aparecía mi autoría). Hay que decir que, entre profesionales, esto es algo que no hace falta pedir porque se da por hecho. Sin embargo, dadas otras experiencias pasadas similares que había tenido, lo puse por escrito por precaución).

Bueno, pues, tras un tiempo sin noticias suyas, el 27 de mayo de 2024 me escribieron. Ahí supe que había optado por copiarme lo que me habían pedido y hacerlo pasar por suyo; y, para colmo, me pedían que trabajara para ellos en negro y gratis aportándoles información para presentar ellos a un congreso europeo, como si fuera suya.

Es decir, gente con una trayectoria profesional, con salud y energías suficientes para hacer una vida normal, con un buen sueldo (no trabajan gratis), que hacen las cosas en equipo (por lo que se reparten el esfuerzo), y que les pagan por hacer lo que hacen, pidiéndole a una persona con una salud pésima que no la deja ni hacer las funciones básicas de la vida diaria, que tiene crisis de salud recurrentes, que se encuentra obligada a vivir encerrada en una jaula de Faraday de 3x2 metros desde hace más de 5 años debido a su electrosensibilidad (EHS), que apenas tiene ingresos, que se encuentra bajo asistencia social… que les haga el trabajo a ellos, empleando su tiempo y pocas energías, y sin contraprestación alguna.

Este no ha sido el único caso en estos casi 19 años. Ha habido otros con una actitud similar: desde organismos (públicos y privados), a hospitales, un sindicato estatal muy conocido… Y, claro, como no siempre tenían claro de qué estaban hablando, para evitar preguntarme sus dudas y darme mi lugar como autora, acababan metiendo gazapos. Como uno enorme que apareció en un documento oficial del sistema sanitario de una reputada comunidad autónoma, hace años, que se hizo eco de un bulo que circulaba por entonces en Internet, e incluso entre el colectivo de enfermos de SQM, procedente de fuentes malintencionadas).

Eso sí, cuando la salud me lo permitió, advertí a la persona, profesional, o entidad, que denunciaría públicamente la situación, si no rectificaba, y lo hizo, aunque fuera a regañadientes.

En fin, tras contaros estos chascarrillos, deciros que, este 22 de mayo empezó mi andadura de los 20 años de existencia con el SISS. ¡Esperemos que pueda llegar a cumplirlos! Por mi parte, dada mi actitud ante la vida, y habiendo llegado a estar aquí tanto tiempo, me temo que soy de las que moriré con las botas puestas. Es decir, seguiré haciendo lo que vaya pudiendo (adaptándome a mis circunstancias de salud y de vida, en lo posible, como he venido haciendo), hasta que el cuerpo, o el contexto ambiental y económico en que vivo, me lo impidan del todo.


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27 septiembre 2024

10º aniversario del reconocimiento de la sensibilidad química múltiple en España (2014-2024): dosier informativo con documentos inéditos. Autora: María José Moya. PRÓLOGO DE CARLOS DE PRADA. 2024. 115 págs. (pdf gratis descargable)




DATOS BIBLIOGRÁFICOS

TÍTULO: 10º aniversario del reconocimiento de la sensibilidad química múltiple en España (2014-2024)

SUBTÍTULO: dosier informativo con documentos inéditos

AUTORA: María José Moya Villén
(documentalista, responsable del Servicio de Información sobre Sensibilidad Química Múltiple y Salud Ambiental -SISS-, afectada grave de sensibilidad química múltiple, fibromialgia, encefalomielitis miálgica / síndrome de fatiga crónica, electrohipersensibilidad y otras dolencias)

EDITORIAL: Liberlibro

AÑO: 2024

PÁGINAS: 115

ISBN: 978-84-10215-70-2

DESCARGA: PINCHE AQUÍ (obra gratuita).


ÍNDICE

1. PRÓLOGO DE CARLOS DE PRADA

2. PRESENTACIÓN

3. INICIO DEL PROCESO

4. NOTAS DE PRENSA OFICIALES (2014 y 2016)

5. REPERCUSIÓN DE LAS NOTAS DE PRENSA OFICIALES

5.1. CAPTURAS DE PANTALLA

- 2014: Colegios médicos - Otros colegios sanitarios - Escuelas sanitarias - Entidades públicas - Entidades privadas - Entidades laborales - Asociaciones y similares (Australia, Canadá, Estados Unidos, España, Italia) - Medios de comunicación.

- 2016.

5.2. ENLACES

- Introducción
- 2014
- 2016

6. ANEXO

- Código de la SQM en la CIE de España (CIE-9-MC y CIE-10-ES)
- Primera iniciativa estatal en España por el reconocimiento de la SQM (2008)


SOBRE LA OBRA

Lo que la ha inspirado se puede resumir en estas palabras que aparecen en su capítulo de presentación:

"En la película Blade Runner (1982), cuando el replicante Roy Batty (Rutger Hauer) fue consciente de que su final se acercaba rememoró algunos de los hechos más notables a los que había asistido en su vida. Tras ello, acabó su vibrante monólogo con una frase que ya es Historia del Cine: "Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia…”. Este dosier pretende ser memoria viva de lo que aconteció en la Historia de la SQM hace 10 años, mostrando sus hechos clave a través de los documentos que generó. Sin interpretaciones, ni juicios de valor. Sólo deja constancia del trabajo en equipo de tres personas [el periodista Carlos de Prada, la diputada María del Carmen Quintanilla y la documentalista y activista por la SQM María José Moya] con un objetivo común: la inclusión de la SQM en la CIE de España.".


DIFUSIÓN

1.- Se agradece la difusión de esta entrada, por cualquier vía (redes sociales, foros, mailings, etc.): algunos documentos que ofrece son inéditos y de gran interés, por lo que sería de interés que su información llegue a la mayor cantidad de personas, sean afectadas de SQM, profesionales o simpatizantes.

2.- De manera excepcional en este espacio, con motivo del 10º aniversario del evento aquí celebrado se permite que, quien lo desee, pueda alojar este pdf en un espacio externo al SISS, siempre que no lo haga con fines comerciales, lo acompañe de una cita bibliográfica de la obra con un enlace operativo al SISS, y no altere su forma y contenido (no puede modificarse, ampliarse o reducirse, sea total o parcialmente).

3.- No está permitido separar este pdf, de la entrada del SISS donde se encuentra, para difundir el pdf en Internet de forma separada.

4.- No está permitida la reproducción de la obra, total o parcialmente, pero pueden valorarse excepciones en el segundo caso previa solicitud a la autora con una motivación escrita.


OBSERVACIONES

1.- Esta publicación contiene marcadores en su pdf, para facilitar el desplazamiento de sus lectores por el documento.

2.- Esta publicación contiene numerosas capturas de pantalla con textos. Por ello, se ha buscado que tuvieran la mayor calidad de imagen posible, sea para leer a simple vista, o para leer ampliándolas con el zoom del ordenador. No obstante, en algunos casos la calidad no es lo óptima que se hubiera deseado.

3.- La descarga del pdf a tu ordenador puede que se demore un poco, en función del tamaño del documento, las características de tu ordenador y la velocidad que tenga Internet en ese momento.

Si lo descargas sin incidencias, me animará que me lo digas. Si, por el contrario, tuvieras algún problema, y comprobaras que no se debe a ti (por ej. a tu antivirus, a algún programa que tengas de bloqueo de ventanas emergentes, a la configuración que tengas en tu ordenador o navegador, etc.), inténtalo con otro tipo de dispositivo y/o navegador. En caso de que sigas sin poder hacer la descarga puedes comunicármelo del siguiente modo: 1) Descríbeme el tipo de error que te sale (con captura de pantalla adjunta), 2) Dime el tipo de dispositivo/s que usaste (ordenador, tablet, teléfono móvil…) y 3) Dime el navegador o navegadores que empleaste (Chrome, Firefox, Opera, Safari…). Con esos datos, intentaré ver si se trata de un problema de origen que tenga que solucionar yo, si mi salud me lo permite. En todo caso, te ruego que te cerciores, antes que nada, que el problema no es algo subsanable por ti

4.- Para quien tenga curiosidad, en el documento aparece la situación concreta que desencadenó mi electrosensibilidad (EHS). Aparte del contexto electromagnético en que vivía, hubo un hecho concreto que me sobreexpuso más allá de lo que mi organismo toleraba, y lo inició.

5.- Esta entrada me hubiera gustado haberla podido publicar el mismo día en que, hace 10 años, sacamos la nota de prensa: "España reconoce oficialmente la sensibilidad química múltiple, la enfermedad de las “personas burbuja”, un 24 de septiembre de 2014. Pero, dada mi situación de salud, los empeoramientos y crisis de salud son difíciles o imposibles de prever y manejar. Por tanto, es imposible que pueda planificar, y, aun menos, cumplir un plazo, ni aún conmigo misma.


¿Ves interesante la labor de este espacio pionero
en SQM, comorbilidades y tóxicos?
La realiza, desde 2006, una afectada grave de SQM, EHS, EM/SFC, FM, migrañas, lumbalgia crónica, síndrome de Tietze, síndrome miofascial de la ATM y tinnitus, entre otras dolencias. Apoya su continuidad con un donativo (puntual o repetido) en ES06 2100 2550 4213 0031 9453 [CaixaBank] o en PayPal. También subscríbete a sus artículos pinchando aquí (es gratis) y difúndelos entre tus contactos, redes y grupos.

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