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29 marzo 2013

SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA: se identifican ocho moléculas que podrían mejorar su diagnóstico (IrsiCaixa-Institut Germans Trias. Journal of Translational Medicine. 2013)

(imagen: Teens Health)
SE IDENTIFICAN 8 MOLÉCULAS QUE PODRÍAN SERVIR PARA MEJORAR EL DIAGNÓSTICO DEL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA

• El Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, impulsado conjuntamente por la Obra Social “la Caixa” y el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, y el Institut d’Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol han liderado un estudio que ha permitido identificar ocho moléculas que podrían servir para mejorar el diagnóstico del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC).

• Los investigadores han demostrado alteraciones de este grupo de moléculas en personas con el SFC, que parecen estar asociadas a un peor funcionamiento del sistema inmunitario.

• La investigación supone un importante avance, dado que actualmente el diagnóstico de esta enfermedad se basa únicamente en la evaluación de sus síntomas. No obstante, los científicos remarcan la necesidad de confirmar los resultados mediante estudios más amplios.

• Los resultados, que se acaban de publicar en la revista científica Journal of Translational Medicine, podrán mejorar el conocimiento de una enfermedad que se estima que en España afecta a 1 de cada 1.000 personas.

• El trabajo ha contado con la colaboración del grupo de investigación en Fatiga Crónica del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) y de la Clínica SFC de Tarragona, así como con el soporte de diferentes asociaciones de personas afectadas por el SFC.

El Síndrome de Fatiga Crónica (SFC) es una enfermedad compleja que afecta a los sistemas inmunitario, neurológico, cardiovascular y endocrino de las personas que lo padecen. Provoca un cansancio constante que no puede atribuirse a un esfuerzo reciente y que no mejora con el descanso. Por ello, los pacientes se ven obligados a reducir de forma significativa su actividad diaria.

Actualmente, se desconoce el origen de esta enfermedad, que ocasiona una pérdida sustancial de concentración, intolerancia a la luz, al estrés emocional y a la actividad física. También puede comportar dolor muscular y en las articulaciones, sensibilidades químicas múltiples y una sensación de estado gripal permanente. En España, se estima que afecta a 1 de cada 1.000 personas.

Un estudio liderado por científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, impulsado conjuntamente por la Obra Social “la Caixa” y el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, y del Institut d’Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol ha identificado por primera vez un grupo de 8 moléculas del sistema inmunitario que los investigadores asocian a una peor respuesta inmunitaria de los pacientes con el SFC. El trabajo ha contado con la colaboración del grupo de investigación en Fatiga Crónica del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) y de la Clínica SFC de Tarragona, así como con el soporte de diferentes asociaciones de personas afectadas por el SFC. También han participado la Fundación Lucha contra el Sida y la Clínica Delfos.

“Las alteraciones de estas moléculas en las personas con el SFC podría contribuir a mejorar la fiabilidad y la rapidez del diagnóstico de una enfermedad compleja y, hasta la fecha, mal definida a nivel molecular”, señala Julià Blanco, investigador sénior Miguel Servet del Institut d’Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol en IrsiCaixa, coordinador del estudio y responsable del Grupo de Virología e Inmunología Celular. Actualmente, el diagnóstico del SFC se basa únicamente en la evaluación de los síntomas clínicos descritos anteriormente, después de descartar otras enfermedades. El diagnóstico es poco cuantitativo y requiere pruebas de esfuerzo o neurológicas que pueden ser más molestas para el paciente que una extracción de sangre.

El estudio se ha publicado recientemente en la revista científica Journal of Translational Medicine y podría explicar también la mayor repercusión de algunas infecciones provocadas por virus en estos pacientes. No obstante, los científicos remarcan la necesidad de confirmar los resultados mediante estudios más amplios.

LA RELACIÓN DEL SFC CON EL SISTEMA INMUNITARIO
Desde principios de los 90, uno de los campos de investigación del SFC se ha centrado en estudiar la relación de esta enfermedad con el debilitamiento del sistema inmunitario. La importancia de esta línea de investigación radica en la coincidencia del inicio de los síntomas del SFC con infecciones víricas en un gran número de pacientes y en una mayor sensibilidad a determinadas infecciones, que apuntan, en general, a una disfunción del sistema inmunitario.

El Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa se interesó por la relación del SFC con diferentes infecciones virales. La tarea de los investigadores se centró en los marcadores virales e inmunológicos en pacientes afectados por el SFC. Ante la imposibilidad de establecer una relación fiable con infecciones causadas por virus, y teniendo en cuenta la falta de una herramienta de diagnóstico molecular que permitiera caracterizar a los pacientes con SFC, los investigadores decidieron analizar y comparar más de 100 características del sistema inmunitario en las personas con el SFC y en las sanas. El estudio permitió identificar la presencia de 8 moléculas que están alteradas en las personas afectadas por el SFC tanto en los linfocitos T como en los NK, las células del sistema inmunitario encargadas de coordinar la respuesta inmunitaria y de destruir células malignas, respectivamente.

“La relación entre el SFC y el sistema inmunitario es fundamental para avanzar en la descripción completa del cuadro clínico de las personas con el SFC”, puntualiza Julià Blanco, “pero es necesario profundizar también en el papel que juegan los sistemas neurológico, cardiovascular y endocrino, que también se ven afectados por esta enfermedad. Es posible que estas sean facetas diferentes con un origen común, que aún desconocemos”, concluye.

Artículo publicado en la revista científica Journal of Translational Medicine: 
Screening NK-, B- and T-cell phenotype and function in patients suffering from Chronic Fatigue Syndrome. Leer [nota de Mi Estrella de Mar: resumen y artículo completo en inglés de la investigación].


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20 marzo 2013

EXPOSOME: UNA GRAN HERRAMIENTA PARA LA EVALUACIÓN DE LA EXPOSICIÓN INDIVIDUAL A TÓXICOS. AETOX, Asociación Española de Toxicología (con PDF descargable)


La exposición química tóxica de las personas y seres vivos
es diaria y tiene múltiples fuentes


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UNAS PALABRAS PREVIAS ANTES DE PASAR A LA LECTURA DEL TEXTO

Texto de gran interés para profesionales sanitarios e interesados en la Medicina Ambiental, tanto por su contenido, como porque quien lo enlaza es un organismo oficial, que además es la AETOX (Asociación Española de Toxicología). Hay que tener en cuenta, en este sentido, que el grueso de la Toxicología más "oficialista" suele ser especialmente reacia a entender que 1. Las enfermedades, trastornos y alteraciones NO suelen venir siempre de la mano de la misma "cantidad" de tóxico para toda la población, a partir de la cual aparezcan anomalías; 2. El efecto sumatorio y de interacción entre los nuevos tóxicos entrantes a cada individuo y su carga tóxica corporal previa es una realidad; y 3. No siempre se tiene la posibilidad de “medir” la existencia o gravedad de algo, con la tecnología médica actual, lo que no quiere decir que no exista.

Así que, enhorabuena a la AETOX por el documento que a continuación transcribimos, porquees claro y rotundo respecto a la relación entre tóxicos y enfermedad. Sobre su autoría, aunque no se refleja expresamente, dado que la AETOX lo muestra en su página y una entidad oficial es poco imaginable (por poco serio) que cuelgue un documento en su web sin dar su autoría a menos que sea suyo, deducimos que es así y que su contenido lógicamente está apoyado por dicha entidad. Sobre el año de redacción, tampoco figura, pero sería el de 2011, como fecha más temprana. NOTA: los enlaces en el texto son aportaciones particulares de Mi Estrella de Mar para aportar claridad a ciertos términos de cara al lector en general.

María José Moya (Mi Estrella de Mar)


EXPOSOME: UNA PODEROSA HERRAMIENTA PARA LA EVALUACIÓN DE LA EXPOSICIÓN INDIVIDUAL


¿Cuáles son los factores por los que los humanos evolucionamos de la salud a la enfermedad? Esta gran pregunta tiene una clara respuesta: desde las exposiciones tóxicas ambientales hasta la vulnerabilidad genética, pasando por nuestro comportamiento y estilo de vida, todo ello contribuye al desarrollo de la enfermedad.

Décadas de investigación evidencian que aunque en el origen del cáncer y de la mayoría de las enfermedades crónicas existen tanto causas genéticas como ambientales, son, sin duda, estas últimas las más importantes (80-90%). Sin embargo, a pesar de su enorme importancia, el “ambiente” sigue siendo muy poco conocido.

En el año 2005, el Dr. Christopher P. Wild, director de la agencia internacional para investigación del cáncer, contrastó el esfuerzo y los costes que se han dedicado a los estudios genéticos en contraposición a los ambientales. Claramente la balanza estaba a favor de los primeros, con sofisticadas herramientas de análisis, mientras que para cuantificar la exposición ambiental los medios técnicos han cambiado muy poco desde los años 70 (mediciones ambientales en el lugar de trabajo, mediciones en el agua/aire de la comunidad, determinaciones en alimentos, etc.).

Pero, ¿qué es exactamente el ambiente? Tradicionalmente el término ambiente ha ido asociado a la exposición a contaminantes ambientales externos, bien en el trabajo (hidrocarburos aromáticos policíclicos en el lugar de trabajo por ejemplo) o bien en el ambiente de la comunidad (pesticidas como contaminantes ambientales por ejemplo). Este concepto de ambiente ha sido absolutamente reduccionista dejando fuera otros factores externos e internos. Entre los primeros nos hemos olvidado del stress, la localización geográfica donde reside el paciente, los hábitos del individuo (ingesta de fármacos, tabaco, alcohol y otras drogas), su actividad física y, sobre todo, la dieta. Pero es que, además, en el término ambiente se hacía poco énfasis en las causas internas (especialmente las infecciones e inflamaciones previas a que había estado expuesto el individuo, y especialmente, la flora intestinal propia, generadora de trimetilamina, la cual constituye un factor de riesgo fundamental en la generación de aterosclerosis.

Hasta ahora con los métodos tradicionales se analizaba cada uno de los factores etiológicos del “ambiente” de forma individual (por ejemplo, la determinación de la exposición ambiental en el trabajo). Este marco de trabajo era fruto del paradigma imperante dosis-respuesta, que pretendía evaluar que una determinada dosis de un tóxico iba a producir una determinada respuesta. Es por eso que uno de los desafíos de la ciencia es tratar el “ambiente” como una entidad única, con un lenguaje común para todos los profesionales procedentes de diversos ámbitos (medicina del trabajo, epidemiólogos, investigadores, etc). Este lenguaje común puede ser encontrado gracias al concepto de “exposome”. En palabras de C. Wild, “exposome” constituye la totalidad de las exposiciones (internas y externas) que sufre una persona desde el mismo momento de la concepción, durante toda su vida. Exposome (todo lo no genético) es un nuevo concepto unificador de todas las exposiciones, que se contrapone al genoma (sólo lo genético).

Pero si exposome incluye todas las exposiciones internas y externas ¿existe alguna técnica de laboratorio que permita este análisis en conjunto?

Las nuevas tecnologías ómicas (transcriptómica, aductómica, metabolómica) nos permiten encontrar nuevos biomarcadores de dosis efectiva que evalúan la “exposición ambiental total”, constituyendo lo que algunos investigadores denominan el “santo grial de la exposición”. Estas técnicas son capaces de detectar un perfil proteíco (huella o firma química concreta) que implica una futura evolución a la enfermedad/cáncer en ese paciente, pero con la particularidad de que si retiramos el agente etiológico tóxico, esa “huella o firma” proteica vuelve a la normalidad.

Veamos el ejemplo de la exposición a benceno en el medio laboral: en la actualidad analizamos la exposición con determinaciones ambientales en el lugar de trabajo (evaluación externa) y con análisis de biomarcadores de exposición interna (ácido t,t-mucónico y ácido S-fenilmercaptúrico en orina), cuyo resultado tan sólo nos indica si el paciente está o no expuesto, no siendo útil para el diagnóstico de la enfermedad. Usando las nuevas tecnologías, en concreto la transcriptomica, se han identificado recientemente dos firmas proteicas de exposición a benceno; esto indica con absoluta certeza que los trabajadores con ese perfil van a desarrollar los efectos tóxicos del benceno a menos que se elimine el factor etiológico de riesgo (niveles elevados de benceno en aire ambiente laboral, exposición a tabaco, etc). Su importancia radica en que detecta la posible enfermedad de forma precoz, cuando existe capacidad de revertirla. Todo esto hace que el concepto de “exposome” vaya a cambiar en los próximos años la práctica de la medicina en general y de forma concreta la de la higiene industrial, pasando de una medicina preventiva y poblacional, a una medicina predictiva e individualizada.

BIBLIOGRAFÍA

- Lioy PJ. 2010. Exposure science: a view of the past and milestones for the future. Environ Health Perspect 118:1081-1090.

- Rappaport AM. 2011. Implications of the exposome for exposure science. J Expo Sci Environ 21(1):5-9.

- Rappaport SM, Smith MT. 2010. Environment and disease risks. Science 330(6003):460-461.

- Wild CP. 2005. Complementing the genome with an “exposome”: the outstanding challenge of environmental exposure measurement in molecular epidemiology. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev 14(8):1847-1850.

- Exposome: A powerful approach for evaluating environmental exposures and their influences on human disease (Symposium, Washington, 25-26 february, 2010).

- Emerging Technologies for measuring individual exposomes (Symposium, Washington, 8-9 december, 2011).



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