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17 marzo 2007

CONCIERTO DE SERRAT POR EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA Y LA FIBROMIALGIA (el discurrir del evento)

El cantante del Poble Sec, en Barcelona
SERRAT MUESTRA SU PERFIL INTIMISTA EN EL RECITAL BENÉFICO DEL PALAU
(el cantautor dedicó una cálida actuación acústica a los afectados de fibromialgia y de fatiga crónica. Una guitarra y el piano de Miralles arroparon al artista, que tuvo el apoyo incondicional del público)

Jordi Bianciotto. Barcelona. 16/3/2007
Fue una intensa sesión de serratmanía con condimentos humanitarios, un repaso a la trayectoria del cantautor subrayado por el factor humano de la cita convocada por la Fundación para la Fibromialgia y el Síndrome de Fatiga Crónica.

Serrat lo tuvo claro desde el principio, cuando se dirigió a un público integrado en parte por afectados de estas dolencias, "enfermos que están hoy aquí haciendo turismo, y compartiendo con nosotros su diada reivindicativa", señaló anoche el protagonista, tras ofrecer las dos primeras piezas de la noche, 'Cançó de bressol' y 'Mediterráneo'.

El escenario, desnudo: con el piano de cola de Ricard Miralles, una mesita con un vaso largo lleno de agua, y el taburete del protagonista, que se acompañó de una guitarra acústica en la mayoría de las canciones.

Fue un recital distinto, algo más que una sucesión de partituras: "Una fiesta solidaria con aspiraciones sanatorias", aseguró un Serrat suelto, bromista y muy hablador, que ofreció su primer monólogo para defender sesudamente la menorquinidad de la salsa mahonesa ("los franceses nos quieren pisar el copyright", acusó), y disertar sobre la multiculturalidad a partir de los diferentes tipos de enchufes y clavijas que se encuentra en sus periplos por el mundo ("yo ya viajo con un maletín lleno de accesorios", reveló).

CANTARES Y PENÉLOPE:
Serrat atacó el temario de su último disco 'Mo', con piezas como la que le da título, 'El teu àngel de la guarda' y 'Perdut en la ciutat'.

Las fue alternando con repescas de 'Esos locos bajitos', 'Señora' y 'Me'n vaig a peu', mientras de la platea iban cayendo piropos con voz femenina. "¡Gracias, eso anima mucho!", replicó Serrat.

El ambiente se fue caldeando a medida que desfilaban clásicos como 'Cantares' y 'Penélope', tras los que le tocó el turno a la presentación de Miralles, a quien el cantautor dijo conocer "desde el año 1969 del siglo pasado". Según apuntó, a ambos los presentó Tete Montoliu, que les auguró sonoros triunfos ("era un tipo con mucha vista"). Y eso que, desde entonces, la relación ha atravesado todo tipo de turbulencias: "Tuvimos buenas broncas, separaciones, abandonos del hogar... -relató Serrat--. Nos ha pasado de todo, como a un matrimonio. Sin sexo ¿eh?. Es decir, como un matrimonio".

ETERNOS 20 AÑOS:
Más piezas de la reciente cosecha menorquina, como 'Fugir de tu' y 'Plou al cor', convivieron con los rescates de 'Disculpe el señor', 'No hago otra cosa que pensar en ti' y la rebautizada, por segunda vez 'Fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys'. "Es la canción más amortizada de mi repertorio", ironizó el artista.

Otro clásico que no suele faltar en las actuaciones de Serrat, el canto ecologista 'Pare', condujo, ya en la recta final, a estrofas algo más idealistas, las de Miguel Hernández en 'Para la libertad', que levantaron los ánimos generales.

El punto y final del recital lo puso 'Paraules d'amor', con su estribillo coreado por el Palau en pleno. Pero antes, Serrat no quiso despedirse sin recordar, de nuevo, la razón que le trajo al Palau. Pidió a los asistentes, en un llamamiento final, que la tuvieran presente antes de abandonar la sala: "Hagamos lo posible para que estas enfermedades sean socialmente reconocidas, compartidas y, finalmente, vencidas".


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