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02 febrero 2013

COMISIÓN EUROPEA. El eurodiputado Willy Meyer de Izquierda Unida insta a que la sensibilidad química múltiple y la electrosensibilidad sean incluidas en el CIE y en la lista de enfermedades profesionales


MEYER (IU) INSTA A LA CE A QUE SOLICITE A LOS ESTADOS MIEMBROS EL RECONOCIMIENTO DE LA SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE y LA HIPERSENSIBILIDAD ELECTROMAGNÉTICA

24-01-2013
El eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, instó a la Comisión Europea a que solicite a los estados miembros de la Unión a que incluyan la sensibilidad química múltiple y la hipersensibilidad electromagnética como enfermedades oficiales dentro de sus respectivos sistemas sanitarios.

Así Meyer se dirigió hoy por escrito a la Dirección General de Sanidad y Consumo de la Comisión para expresar la necesidad de que estas enfermedades sean incluidas en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) y en las respectivas listas nacionales de enfermedades profesionales.

Según el Vicepresidente de la Comisión de Asuntos exteriores: "resulta necesaria una legislación que proteja a todos los ciudadanos europeos que padecen esta enfermedad y que los Estados miembros no traten de evitar responsabilidades negando la existencia de enfermedades".

Actualmente estos problemas de salud suelen ser negados o diagnosticados como problemas psicológicos lo cual supone que estos enfermos "se encuentran en una situación de completa indefensión porque además de sufrir esta enfermedad no son tratados por los sistemas públicos de salud", indicó Meyer.

La sensibilidad química múltiple y la hipersensibilidad electromagnética son enfermedades que aún no están recogidas como tales por la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero la comunidad científica está realizando numerosos descubrimientos y avances en la detección y evaluación de estos síndromes. Estas enfermedades muchas veces han sido diagnosticadas como síndrome de fatiga crónica, que resulta un cajón de sastre donde, en ausencia de mejores clasificaciones, se tipifican las enfermedades citadas.

El reconocimiento de estas enfermedades supondría, según el eurodiputado, "la necesidad de aplicar las normas existentes en términos de radiación electromagnética y exposición a sustancias nocivas, así como revisar los límites actuales hasta garantizar el mínimo impacto sobre la salud de los enfermos, cuestión por la que su reconocimiento supondría elevados costes que no pueden ser excusa para que estas personas continúen indefensas".

"En la actualidad se toleran límites de contaminación electromagnética y química que impiden a estos enfermos llevar a cabo una vida normal y es por ello que la Comisión debería actuar para garantizar el derecho a una vida saludable a todos los ciudadanos europeos", concluyó Meyer.


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5 comentarios:

Marta dijo...

Es una buena noticia, llegará el día en que se reconocerá y será un cambio en vuestras vidas. Espero que sea pronto.

María José Moya dijo...

Muchas gracias por tus buenos deseos, Martita :)

Aunque sea por el "mecanismo del goteo" (que les vaya sonando, cada vez más el nombre de estas enfermedades, a fuerza de oírlas en las diferentes entidades de la Unión Europea, en los medios de comunicación que nos apoyan de forma tan solidaria, a través de los ciudadanos --cada vez más concienciados--, por medio de campañas, en las redes sociales, a través de profesionales como tú --interesados en crear conciencia a través de la ecología--, de los parlamentos de sus respectivos países, y bajo cualquier otra vía), esperemos que un día, aunque sea tanto por cansancio en este juego de fuerzas, como por vergüenza (porque de cara al ciudadano ya les sea imposible mirar a otro lado), consigamos el reconocimiento oficial... y con él, unos derechos básicos (derechos que, al menos en teoría, tiene cualquier enfermedad “oficial” simplemente por estar “reconocida”).

Ojala que tengamos la alegría de verlo esta generación de “canarios”, ya no sólo por el placer de ver los frutos de un trabajo largo en estos temas a pesar de los impedimentos de salud, sino para que con el reconocimiento llegue también la puesta en marcha de políticas de prevención para intentar parar esta pandemia que se les viene encima (que no nos reconozcan, ni quieran formar y apoyar a profesionales sanitarios para identificarla y diagnosticarla, no quiere decir que no la haya; sólo que muchos no son diagnosticados para evitar que “cifras oficiales”).

Demasiados intereses económicos tras todo esto, pero es una granada que les terminará explotando en las manos, si no lo ha hecho ya, porque el tema les está dando YA donde más les “duele”: la productividad del ciudadano para poder “estrujarlo” mejor como consumidor compulsivo (gracias a su marketing).

Aparte de la SQM y la EHS, muchas son ya las enfermedades invalidantes (crónicas o no) que los estudios han relacionado con los tóxicos ambientales, como consecuencia para su origen o agravamiento.

Y un ciudadano invalidado por enfermedad no produce y “cuesta” a las arcas del Estado (aunque ahora menos, claro, con los “recortes” a nivel mundial –y ya no digamos en España, y países “rescatados”--).

Veremos qué les “compensa” más (económicamente, claro; porque lo de pensar en el ciudadano es una utopía, excepto en el caso de un porcentaje pequeño de políticos que sí están en ello para intentar mejorar las cosas, a pesar de las presiones de “colegas” políticos y lobbies).

Un abrazo guapa,

Paloma Montero dijo...

Ya vamos siendo más visibles. Gracias, María José. Comparto. Un abrazo.

Carmisva dijo...

Mariajo, ojalá sea ésta la última intentiva!

Gracias por todo.
Besos.

Anónimo dijo...

Espero se logre pronto y gracias por este blog y todas vuestras acciones para q cualquier persona tome conciencia del problema y pueda colaborar de algún modo

Cristo Barbuzano Gonzalez

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